Alexia es una chica de 16 años que nació en Barcelona y que ha vivido una infancia sumamente peculiar: tras la muerte de su madre en un accidente doméstico (y con un padre que se dio a la fuga cuando su hija era todavía un bebé), tiene que trasladarse a vivir con su abuelo paterno, a México. Estando allí, consigue la dirección de correo electrónico de Benedict Woodward, su escritor favorito; y se decide a escribirle. Al principio, él contesta malhumorado, porque teme sufrir el acoso de una fan alocada, impertinente o sospechosa; después, sus respuestas se van suavizando, hasta que se inicia entre ellos un diálogo espaciado, cada vez más personal, donde las confidencias de la muchacha (que quiere ser escritora, que la convivencia con su abuelo es compleja, que frecuenta una librería donde quizá comience a trabajar) y del escritor (que ha estado en una clínica para personas alcohólicas, que su mujer murió, que su hijo es un rebelde con el que se lleva mal) salpican el texto. Pero Alexia, después de haber sido espiada por una figura que parece controlarla desde los alrededores de la librería y de sufrir una persecución en medio de la noche, sospecha que no todo está tan claro como aparenta en este intercambio de mensajes.
Una novela agradable y amena, quizá menos densa de lo habitual en Care Santos, que se lee con bastante fluidez y que gustará al público juvenil que sigue a la autora de Mataró.