Influencias de Joan Robinson*

Publicado el 01 noviembre 2011 por Eloy
Actualmente, en la formación de un economista, de Joan Robinson se lee muy poco. Tuve la fortuna, desde 1992 en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos con una formación en economía ortodoxa (neoclasicismo y keynesianismo), conocer en esta casa de estudios que también existían otras posturas teóricas. Así, en un curso anual de Economía Política, me encontré con Joan Robinson. El primer libro de ella que llegó a mis manos fue "Introducción a la Economía Marxista".(i) La reflexión a la que me condujo su lectura fue devastadora, casi toda mi lectura de economía marxista que tenía hasta ese entonces se me revelaba como estéril, pues la ideología había sustituido en su totalidad a la lógica.(ii) Por supuesto, como bien señala Robisnon, esto no significaba ir al otro extremo: "La lógica es igual para todos, pero en ciencias sociales resulta imposible evitar la parcialidad ideológica".(iii)En aquel librito de Joan sobre Marx escribiría: "Los economistas ortodoxos se han preocupado mucho por hacer exposiciones elegantes acerca de problemas de menor importancia, lo que distrae la atención de sus discípulos de las realidades desagradables del mundo moderno y el desarrollo de la argumentación abstracta ha ido más allá de la posible comprobación empírica. Los medios intelectuales de Marx son bastante más crudos, pero su sentido de la realidad es mucho más fuerte, y su argumentación se eleva por encima de su complicada exposición a una altura esplenderosa".(iv) Esto, entre otras cosas, cambió mi forma de leer la teoría económica de Marx.Asimismo, la forma de abordar la ciencia económica me condujo a solicitar en la biblioteca "Filosofía Económica"(v), ahí encontraría la siguiente afirmación: " . . . la ciencia económica está apoyada con un pie sobre hipótesis no contrastadas y con el otro sobre afirmaciones incontrastables. Nuestra tarea aquí consistiría en deslindar, dentro de esta confusión, la ideologçia de la ciencia, conscientes de que no vamos a encontrar respuestas claras a las preguntas que se planteen".(vi) Desde entonces, desconfío de todos los modelos económicos, mucho más si etán formalizados porque es la vestimenta ideal para ocultar la carga ideológica.A Joan Robinson me la volvería a encontrar en la segunda parte del curso de Microeconomía, cuando estudiaba acerca de los mercados de competencia imperfecta. Aunque el profesor del curso si apenas lo mencionó, opté por averiguar de qué trataba su aporte. Esta curiosidad me permitió llegar a su "Economía de la Competencia Imperfecta",(vii) libro en el que hace una crítica al modelo neoclásico de la competencia perfecta. Esto, en el campo de la historia del pensamiento y de la epistemología, mostraba el cómo una persona que se había formado bajo el "marshallianismo" podía tomar una postura crítica y desprenderse del dogmatismo. Y lo más importante, generar nuevas ideas y desarrollos.Pero, la influencia de Robinson no terminarían aquí, cuando llevaba un curso de Crecimiento Económico no la volvimos a encontrar. En esta oportunidad leí unos extractos de su "Ensayos sobre la Teoría del Crecimiento Económico".(viii) Luego, veríamos como en este campo se enfrentaría con Paul Samuelson y Robert Solow, en la famosa controversia de los dos Cambridge. En este enfrentamiento, Joan reclamaba a los economistas neoclásicos el tratamiento que hacía del capital que se desprendía de la teoría de la producción neoclásica. Así escribía: ". . . la función de producción ha sido un poderoso instrumento de la mala educación. Al estudiante de la teoría económica se le enseña a escribir O = f (L, C), donde L es una cantidad de trabajo, C una cantidad de capital y O una tasa de producción de bienes . . . Antes de que llegue a preguntar, ya se habrá convertido en profesor, y así se trasmiten de una generación a la siguiente hábitos de pensamiento torpe", luego más adelante añade: "Cuando se le impone el análisis de un proceso de acumulación la función de producción fracasa porque no puede distinguir entre las comparaciones de posiciones de equilibrio y los movimientos de una de ellas a otra".(ix)Siempre en sus críticas estaba presente la preocupación por la difusión de estas incongruencias a las nuevas generaciones, especialmente a la de los países capitalistas no desarrollados. Su paso por la India había dejad huellas en la forma de ver el mundo. Quizás por eso escribiría: ". . . ninguna teoría económica nos proporciona respuestas automáticas. Todas nos harán errar si las seguimos a ciegas. A fin de utilizar una teoría económica debemos empezar por identificar las relaciones entre los elementos propagandísticos y científicos que ésta contienen, contrastarla luego con la experiencia, comprobar en qué medida resulta convincente el elemento científico, y, por último, recombinarlo con nuestras propias ideas políticas. El estudio de la Economía no tiene por objeto la adquisición de un conjunto de respuestas peparadas para los problemas económicos sino aprender a no dejarse engañar por los economistas".(x)Así, la lectura de sus escritos se volvió obligatoria en mi formación. Más aún, desde la docencia, no se puede dejar pensar aquello que escribe: ". . . la teoría económica no enseña doctrinas y no puede establecer leyes universalmente válidas. Es un método para organizar las ideas y formularse preguntas. Por este motivo prestaría mucha atención a la cuetión del método". Agregando previamente: "¿Cómo me gustaría reformar la enseñanza? Ante todo, prescidamos de los que sólo desean aprobar".(xi)El aporte de Joan Robinson a la Economía ha sido reconocido, inclusive desde la ortodoxia, así Paul Samuelson reconoció perfectamente la situación de la teoría neoclásica ante la crítica hecha por Joan al decir " . . .  si todo esto causa dolores de cabeza a quienes suspiran por las viejas parábolas de la teoría neoclásica, deberemos recordarles que los académicos no han nacido para llevar una existencia fácil. Debemos respetar y evaluar los hechos de la vida".(xii) También, John Hicks, en su discurso de recepción al Premio Nobel de Economía en 1972, sostuvo explícitamente que la crítica de Joan Robinson fue "decisiva" para la función de producción neoclásica.(xiii).La postura metodológica de Robinson le permitió ir de Marshall a Keynes, para luego estudiar a Marx, y considerar que la Ciencia Económica era algo así como una caja de herramientas; donde cada cuál está hecha para realizar determinadas explicaciones y no para otras. Por eso la Economía no puede ser entendida como una división de la Microeconomía y la Macroeconomía.Su paso por la India, le mostró que muchos de los problemas con los que se enfrentaba el mundo moderno nada tenían que ver con los problemas de los países más pobres y que por tanto las teorías económicas deberían ser tomadas críticamente por los profesores y estudiantes de esta parte del mundo, por lo que sus proposiciones no pueden tener el carácter de ser proposiciones universales.Finalmente, el mejor reconocimiento que pudo recibir una de los más grandes economistas heterodoxos, es haberle negado el "mal llamado" premio Nobel de Economía. Seguramente ella lo hubiera rechazado, tal como rechazó la invitación de "The Econometric Society". (xiv)-----------------* Este artículo es a propósito de un aniversario más de del nacimiento de Joan Robinson. Ella nació el 31 de octubre de 1903 en Camberley, una pequeña ciudad del Condado de Surrey.(i) ROBINSON, Joan. Introducción a la Economía Marxista. México: Siglo Veintiuno Editores, 1968.(ii) Por esos tiempos leer en San Marcos marxismo no a través de los manuales de la entonces Unión Soviética o de la China de Mao era un sacrilegio, mucho más si se trataba de un personaje ligado al keynesianismo. Aún así, su lectura me condujo a M. Kalecki y con él se descubrieron otras cosas que tampoco estaban presentes en la formación profesional del economista.(iii) ROBINSON, Joan. Relevancia de la Teoría Económica. Madrid: Ediciones Martínes Roca, 1976, p. 329.(iv) ROBINSON (1968: p. 22.)(v) ROBINSON, Joan. Filosofía Económica. Madrid: Editorial Gredos, 1966.(vi) ROBINSON (1966: pp. 30 - 31).(vii) ROBINSON, Joan. Economía de la Competencia Imperfecta. Madrid: Ediciones Martinez Roca, 1973.(viii) SEN, Amartya. Economía del Crecimiento. México: Fondo de Cultura Económica, , pp. 109 - 147.(ix) HARCOURT, G. y N. LAING. Capital y crecimiento. México: Fondo de Cultura Económica, 1977, pp. 51 - 67.(x) ROBINSON, Joan. Teoría del desarrollo. Aspectos críticos. Madrid: Ediciones Martinez Roca, 1979, p. 27.(xi) ROBINSON, Joan. Teoría Económica y Economía Política. Madrid: Ediciones Martinez Roca. 1975, pp. 17 - 18.(xii) SAMUELSON, Paul "A Summing Up", Quarterly Jounal of Economics, Vol. 80, 1966, p. 583.(xiii) HICKS, John, "The Mainspring of Economic Growth", The Nobel Foundation 1973.(xiv) Ver: http://www.newschool.edu/nssr/het/schools/etricsociety.htm: Joan Robinson, invited in 1958 to the council of the Econometric Society declined, noting that she could not very well serve as an overseer of a journal she could not read.