Interstellar (2014): enorme Nolan en su odisea espacial

Publicado el 14 noviembre 2014 por Noemi Megustamibarrio @megustamibarrio

Odisea espacial, melodrama familiar, relato borgiano, divulgación científica, éxtasis visual y cuento de fantasmas. Solo Christopher Nolan es capaz de meter estos ingredientes en su obsesiva batidora particular y dar con una película, Interestellar, que es necesario ver. Varias veces. En el cine.

¿Es posible tejer un tapiz coherente con estos hilos? Parece que sí. ¿El secreto? Un delicadísimo equilibrio entre la jerigonza física, una anticuada fe en la ciencia, un sólido héroe encarnado por Rust Cohle (perdón, Mathew McConaughey), los tópicos de la familia burguesa anglosajona y unos incesantes giros de la trama.

Argumento: La Tierra está agostada. Un grupo de pioneros espaciales liderados por el padre de familia y piloto retirado Cooper (McConaughey) y la científica Amelia (Hathaway) se embarca en una bíblica exploración más allá de nuestra galaxia para encontrar un nuevo Edén que agostar. Por supuesto, detrás del proyecto está la NASA y esa obsesión mesiánica que tienen los estadounidenses (Nolan es brit) de proclamarse salvadores de la humanidad. El melodrama familiar está encajado en las grietas de esta odisea a caballo entre las aventuras del Mayflower y el Éxodo.

Se han escrito galaxias acerca de la corrección teórica de la trama, nada nos importa eso. Las premisas son sólidas y los argumentos astrofísicos nos parecen verosímiles en el entorno del filme, que es lo que importa. No tengan miedo, los Nolan se sirven de explicaciones obvias para los legos (lo del agujero de gusano está en docenas de documentales, paseen por Youtube). El armazón está basado en las teorías del científico Kip S. Thorne, que afirma que los agujeros de gusano existen y se pueden usar como portales para viajar en el tiempo.

Algo menos reconfortante es el aspecto redentor de la ciencia que nos vende la superproducción. Como si el progreso, esa invención del tiempo como sucesión de momentos hacia un futuro mejor, fuera la panacea para salvarnos de nosotros mismos, argumento discutible y discutido, pero moralina necesaria en un producto de estas dimensiones.

Atractiva, en cualquier caso, es la ruptura temporal que los Nolan plantean para situar el melodrama familiar que, desafortunadamente, está preñado de situaciones manidas que afean el tono mesiánico del relato. Ya saben, individuo (o individua) que ignora que es héroe y debe elegir entre el trabajo (salvar al mundo) y la familia, tensión entre miembros del núcleo familiar, etcétera.

Correcta es la reinterpretación del Cohle de True Detective, algo más floja la poco expresiva Anne Hathaway, bien situados el resto de personajes que, aunque delimitados por su carácter, están al servicio del final exitoso de la aventura de pioneros espaciales.

Un último asunto, el estético, remarcable. El placer sensitivo del largometraje es indiscutible y el delicado engranaje entre música, efectos sonoros y acciones, que entronca con el mejor Kubrick, son una auténtica maravilla. Disfruten del largo per se, pero vuelvan a ver 2001: Space Odyssey, para comprender mejor Interestellar.

Si quieres saber en qué cines de Madrid y en qué horario ponen Interstellar, te dejo la info aquí. Y si no te apetece cine y buscas otros planes, tienes toda nuestra agenda para disfrutar del fin de semana.