Invencible (angelina jolie, 2014)

Publicado el 24 diciembre 2014 por Jorge Bertran Garcia @JorgeABertran

Es difícil hablar "mal" de una película en la que cada una de sus partes parecen estar "bien" ¿Es válido utilizar conceptos tan subjetivos como "alma" para enjuiciar una película? Yo no quiero ser -demasiado- pretencioso y me conformo con decir que Invencible me ha parecido "sosa". Y me quedo tan ancho.


Eso no quita que la segunda película de Angelina Jolie sea una superproducción y que esté basada en la historia real de una vida sin duda extraordinaria. Pero no hay ambición en la propuesta. La directora apuesta por un estilo visual clásico, esa escritura invisible que narra la historia adecuadamente, pero que no deja entrever ningún rasgo de la personalidad de la ¿autora? Por otro lado, las interpretaciones son impecables -se presupone que siendo Jolie una estupenda actriz, sabrá sacar lo mejor de sus colegas- pero quizás no lleguen a emocionar. Por último, el guión, nada menos que de los hermanos Coen, es correctísimo, y eso, cuando hablamos de autores tan personales como estos, no me parece bueno.
En Invencible hay secuencias narradas con buen pulso -la batalla aérea inicial- los típicos episodios inspiradores -la evolución del protagonista (Jack O´Connell) en atleta olímpico- y algunos toques de humor -la larga secuencia en la que se pierden en el mar- pero cuando llegan los momentos de mayor intensidad dramática, la película se queda sin gas. Es quizás en el tramo principal, en el campo de concentración japonés, en el que Invencible intenta alejarse de la pulcra seguridad de un producto de Hollywood con las miras puestas en los Oscar, para atreverse a narrar un sufrimiento que probablemente quiere ser el equivalente al martirio de un santo. Jolie nos cuenta lo que debería ser un infierno y me viene a la cabeza, inevitablemente, 12 años de esclavitud (Steve McQueen, 2013). Pero la directora, en mi opinión, no consigue que sus imágenes se eleven por encima de la historia para trascender los hechos que cuenta.

Permítanme, además, un apunte -más- personal. Mientras la película de Steve McQueen nos habla de una injusticia histórica y de la capacidad de un ser humano para sobrevivir a los peores contratiempos sin ser un héroe, Invencible introduce un elemento espiritual -su protagonista descubre la fe en Dios- en lo que parece ser una parábola. Un sacerdote apunta al principio de la película que hay que soportar la vida en lo bueno y en lo malo. El hermano (Alex Russell) del protagonista -su mentor- le promete que con esfuerzo conseguirá ser el mejor. Todavía peor: le dice que un instante de gloria bien vale una vida de sufrimiento. No puedo estar menos de acuerdo.