Dirigida por Timo Vourensola, la película se muestra como una parodia y supuesta crítica politica, donde los nazi, mandaron a la Luna en el año 1945 un cohete lleno de su gente. Allí siguieron desarrollando tecnología, a al espera de regresar a la Tierra, y hacerse con ella. En el año 2018, una expeción terrestre en la Luna, se topa con la estación nazi. Uno de los astronautas, es negro, y los nazis, no dudan en cambiarle la pigmentación de su piel para convertirlo en ario. Es el momento de regresar a la Tierra.
Lo que si esta claro, es que los 7.5 millones de presupuesto que consiguieron recaudar fueron sin duda al apartado técnico, pues en esto es de sobresaliente. Los efectos especiales no tienen nada que envidiar a las grandes superproducciones, y la ambientación de ese futuro cercano con el cierto aire retro, no esta mal logrado.
En definitiva, una película que no puedo recomendar por muchos aspectos, pero si por la originalidad de su argumento. Una lástima, se ha quedado en un buen y entretenido trailer.