Islandia: Tierras altas, Lago Myvtan, Krafla, Askja, Asbyrgi

Por Pilaryluis

Caldera de Askja. Islandia

Dejamos Reydarfjördur, pasamos por Egilsstadir y, siguiendo una carretera paralela al río Lagarfljót (hay una por cada orilla) vamos a la cascada Hengifoss.
El día ha salido lluvioso, con esa lluvia fina que casi no se nota pero que cala de verdad. Vamos por  la margen derecha del Lagarfljót, un río que a partir de Egilsstadir se ensancha tanto que se parece más a un lago o pantano. Desde la carretera vamos viendo un frondoso bosque, rara avis en este país; en realidad esta zona es la más arbolada de Islandia gracias a un plan del gobierno para combatir la deforestación plantando árboles que sobrevivan a los rigores del clima.

Cascada Hengifoss. Islandia

Cascada Hengifoss
Llegamos al parquín que lleva a la cascada Hengifoss, una de las más altas de Islandia. Hay bastante gente que no teme a la lluvia y que montaña arriba sigue el sendero marcado, una sencilla ruta de unos 5 km i/v que nosotros terminamos perdidos de barro.

Cascada Litlanesfoss. Islandia

Al poco de iniciar el camino llegamos a Litlanesfoss una cascada pequeña pero muy bonita por las columnas hexagonales de basalto que se ven en sus paredes.

En la cascada Hengifoss. Islandia

Después de una media hora de ascenso se llega al amplio circo con la cascada Hengifoss al fondo. El paisaje es precioso, la montaña forma un semicírculo como protegiendo la cascada, el río serpentea, líneas curvas de color blanco sobre en la intensa hierba verde. La lluvia constante y la bruma ocultan los colores del fondo, una pena!. Seguramente en un día soleado se verá muy diferente y se apreciarán mejor las bonitas franjas de color que separan los estratos de roca, pero con todo el lugar es impresionante.
Se puede subir hasta la cascada pero el suelo está bastante embarrado y decidimos no intentarlo. (otra vez será.. o no).

Tierras altas. Islandia

Tierras altas. Islandia

Laugarfell
Unos kilometros mas alla de la cascada de Hengisfoss dejamos la carretera general para ir dirección a Laugarfell, un alojamiento ubicado en las tierras altas, muy cerca del glaciar Vatnajökull.
Sigue lloviendo, hace frio, el paisaje se ha vuelto árido y tenemos la impresión de penetrar en un territorio extraño.

Laugarfell. Islandia

La carretera asciende y deja ver una meseta desolada, sin más vegetación que la mullida capa de musgo. Descubrimos el páramo islandés en la que apenas se ve vida, el paisaje de las tierras altas hasta el límite con las montañas de nieve y hielo del glaciar Vatnajökull, el mayor de Europa, que ocupa gran parte del territorio de Islandia.
Seguimos las señales hasta un mirador pero la bruma impide ver nada, así que vamos directamente a Laugarfell, el hostel que abre solamente en verano y que se encuentra siguiendo una pista. Al llegar vemos las pozas de aguas naturales en las que se bañan grupos de personas. Están locos! pensamos, con este frio!. Yo no me voy a meter!.

Baño en Laugarfell. Islandia


Ocupamos la estrecha habitación y como el espacio no invitaba a estar mucho rato decidimos armarnos de valor y salir al exterior a meternos en las pozas. Previamente hay que ducharse con agua y jabón y dice el protocolo que lavarse la cabeza, pero a tanto no nos atrevemos.
Las pozas están una a 32 y la otra a 40 grados. Calientes, calientes. Qué delicia!. Qué calorcito! Qué placer!. Allí nos pasamos varias horas de piscina en piscina, disfrutando del paisaje y hablando con una pareja suiza que se quejaban de los altos precios de Islandia.. callaron cuando les dijimos que éramos españoles. Jejeje.
Estas piscinas son muy conocidas y la gente viene expresamente a bañarse pero pocos se quedan alojados, así que a la hora de cenar solamente hay dos mesas ocupadas en el comedor. Cenamos una sopa y un pastel de patata y pescado prefabricado, nada especial al precio de 24 € (precio razonable para Islandia).

Cascadas de LLaugarfell. Islandia


Salimos a ver las cascadas cercanas y el declive de un sol que nunca se pone pero  que al atardecer se refleja sobre el nevado monte Snaefell (1833m.) No hay que confundir esta tenebrosa montaña con el Snaefells que describe Julio Verne en su novela "Viaje al centro de la Tierra", y que está en el oeste de Islandia.
Es un paisaje diferente, peculiar, la mirada se extiende sin límite hasta el infinito por extensiones cubiertas por mullidos campos de musgo en los que pastan las ovejas.
A medianoche yo me vuelvo al hostel pero Luis, poseído por el instinto montañero, sigue andando hasta las tres de la mañana, que vuelve agotado. 
Por suerte la mañana amanece soleada y podemos ver el espectacular paisaje. Desde el mirador distinguimos muy bien la masa blanca de los hielos perpetuos del Vatnajökull.
El subsuelo de esta zona esta ocupado por un centro de investigación geotérmica de la que apenas se ven edificios, solamente algunas salidas de aire rematadas por figuras de los animales que pueblan este páramo como son el zorro ártico, el único mamífero autóctono del país, el caballo o el reno.

Tierras altas. Islandia


El lago Myvtan
Vamos por la carretera sin asfaltar del otro lado del río Lagarfljót a enlazar con la circular N1 hasta el lago Myvtan, a unos 170 km.
Hemos reservado habitación en el Fosshotel Myvatn, que lleva solamente 4 días abierto y sigue en obras. El boom del turismo queda plasmado en este enorme hotel dirigido a los grupos. Nos cuesta nada menos que 210€ (con desayuno), el precio más alto que hemos pagado nunca por un alojamiento.

Volcán Krafla: Viti y Leirhnjukur

Volcán de Krafla. Islandia

El volcán Krafla tiene unos 10 km de diámetro y presenta una gran zona de fisuras volcánicas que han dejado un peculiar paisaje de campos de lava, probablemente la mayor que se puede ver en los alrededores del lago Myvtan.

Leirhnjukur. Islandia

Cogemos en desvio de la carretera N1, a 7 kms se encuentra la planta de energía geotérmica con una exposición permanente que se puede visitar, pero queremos aprovechar el día soleado y no entramos.