Después de leer la novela, me sentí en la obligación de ver la película de 1944, en la que Joan Fontaine ( actriz que descubrí en "Carta a una desconocida") hacía de Jane Eyre y Orson Welles del Señor Rochester. Después de leer la novela, visualizando la película, no puedo dejar de tener sentimientos contrariados. Por una parte, sé que en un metraje de escasamente una hora y 35 minutos, poco se puede traducir, es decir, que la película se queda muy corta en comparación al libro. Omite muchísimas partes del libro y matices, pero claro, en aquella época las películas eran más cortas que ahora. Joan Fontaine, una grandísima actriz, es demasiado guapa para hacer el papel de Jane Eyre y Orson Welles, aunque hace una interpretación magnífica, no cuadra con mi imagen del señor Rochester. Por otra parte, me hizo especial ilusión ver a una Elizabeth Taylor, una de mis actrices favoritas, a la temprana edad de diez años, por lo que no es extraño que luego se labrara una carrera propia como una de las grandes actrices de la industria del cine.
Jane Eyre es uno de los grandes clásicos de la literatura romántica del siglo XIX, me ha encantado su lectura, aunque a veces, sobre todo al principio es un tanto dura: "No hay nada más triste como una niña depravada".
Hace mucho tiempo que leí y vi Cumbres Borrascosas, novela de su hermana Emily Bronte, que igualmente me gustó muchísimo por su gran intensidad ( ay, esos amores imposibles). Ahora me queda por leer a la otra hermana, Anne Bronte con su Agnes Grey.
"En vano se dirá que los seres humanos deben conformarse con la tranquilidad; ellos necesitan acción y la buscarán si no la tienen."