Revista Música

Javier Alvárez: El músico que enciende el fuego y se convierte en un susurro al acompañar

Publicado el 27 febrero 2018 por Agustin @TecleaTeCrea
Hoy entrevistamos a Javier Alvarez, músico argentino (Buenos Aires, 52 años) afincado en Valencia (España). 

Estudió batería con Pepi Taveira y realizó cursos y ensambles con músicos como: Ernesto Jodos, Dave Liebman, Hernán Merlo, Barry Altschul y Mario Rossy, entre otros. Se desempeña como docente de batería desde 1997. También ha trabajado como productor musical, Drum Doctor y técnico de sonido.
¿Cómo fueron sus comienzos en el mundo de la música como baterista? En realidad mis comienzos en el mundo de la música fueron tocando la guitarra, pero en mi primer banda miraba (y envidiaba) al baterista todo el tiempo, hasta que en un momento la banda continuo sin el baterista y yo ocupé su lugar. Desde ahí, hace unos 35 años, ya me quedé en la batería.
¿Y como técnico de sonido? Cada vez que íbamos a grabar con cualquiera de los grupos, siempre me intrigaba mucho cómo era ese proceso en donde lo que tocamos queda plasmado en algún medio físico, aunque ahora ya es digital. Poco a poco comencé a hacerlo por mi cuenta hasta que decidí estudiar más seriamente el tema para que los resultados fueran buenos.
Cuéntenos por favor alguna anécdota que la haya sucedido durante algún concierto. Una vez estábamos tocando en un evento de psicólogos y estábamos justo en el descanso. Se acerca una señora y nos pregunta. “¿qué música tocan?” a lo que el contrabajista responde: “Bossa Nova”. Y la señora muy suelta nos dice: “ no conozco a esa chica Bossa”.
Ha tocado junto a grandes músicos… qué recuerdos musicales tiene de ellos, ¿cómo resuena en su audición interior ahora mismo su manera de interpretar? Tuve la suerte de compartir algunos momentos musicales con un pianista argentino que admiro mucho, se llama Ernesto Jodos. Recuerdo maravillado su increíble capacidad de escuchar absolutamente todo lo que estaba pasando a su alrededor. Eso es algo que me marcó mucho y que me planteo como objetivo ineludible cada vez que subo al escenario: ser todo oídos para poder estar “dentro” de la música.
¿Podría retrotraernos otra vez a su infancia y contar a nuestros lectores cómo trabajó su creatividad rítmica? Creo que surge poco a poco como el resultado de una mezcla de todo lo que vamos estudiando, tanto lecciones como trabajar con el metrónomo, pero creo que más que nada han sido los momentos en donde improvisé e improviso libremente sobre el instrumento, tratando de atrapar una idea y desarrollarla, intentando ser uno con la música y mi instrumento.
¿Qué ejercicios realizaba para desarrollar ese vocabulario estético tan amplio? Primero que nada escuchar música de todo tipo y ver como sus distintas partes se integran perfectamente para lograr un todo. Y en las situaciones de estar tocando escuchar, escuchar al solista, al líder, a los que acompañan, escucharlo todo para quedar dentro de la música y poder llevarla a cabo como una conversación tranquila.
¿Es para vd. diferente acompañar voces o instrumentos?, ¿en qué consistiría esta diferencia? Es un poco diferente, pero depende del estilo también, por momentos hay que empujar y encender el fuego para que el cantante reluzca y en otros momentos sólo acompañar e incluso ser un susurro para dejarse ser llevado por la voz. En el caso de la música instrumental intento generar una conversación como ya había dicho, para que lo que digamos tenga sentido.
¿Cuál es su compositor predilecto? Mi compositor favorito es Keith Jarret, quien paradójicamente ya no compone. Él dice que hay dos modos de componer: el tradicional en donde uno escribe o crea una obra que luego interpreta y por otro lado componer en tiempo real, lo que comúnmente llamamos improvisación, que para Jarret es una forma de componer.
¿Y su tema o disco favorito? Es una pregunta difícil de responder, pero hay un disco de Brad Mehldau que se llama “Places” que creo me gusta mucho.
¿Qué recomendaría a los que se inician en el mundo de la música? Hay un video muy interesante de Victor Wooten en donde se lo ve tocando el bajo eléctrico en un sitio repleto de contrabajos y mientras se oye lo que toca de fondo, va hablando acerca de que la música es un lenguaje y lo compara con el lenguaje hablado que es el que más conocemos. 
Creo que toda persona que comienza en este mundo debería verlo. A mis alumnos siempre intento resolverles todas sus dudas comparando el lenguaje musical con el hablado y haciendo ese paralelismo llegamos a entender mucho mejor qué es ser músico e incluso descubrir por qué lo somos.
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