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Javier Marías: En la literatura todos hemos sido intrusos

Por Mientrasleo @MientrasleoS

Javier Marías: En la literatura todos hemos sido intrusos
     Este mes veía la luz Berta Isla, la novela número 15 de Javier Marías, y la primera que lleva nombre de mujer. Tras tres años esperando, no es de extrañar que muchos de sus lectores estuviéramos pendientes de la llegada de Berta a las librerías para poder volver a disfrutar de la prosa de su autor, que dirigía una mirada casi divertida a los medios antes de sentarse a responder las preguntas sobre su último libro.
     La primera pregunta recibida por el escritor fue sobre la muerte del poeta John Ashbery, ya que Javier Marías es uno de sus traductores, y se mostró entristecido con la noticia, revelando además que tenía pendiente responder a un mail recibido unos días antes. Y ahí empieza a descubrirse un poco el carácter de Javier Marías cuando nos explica que "en realidad yo no contesto mails, fíjese si soy antiguo, los mails que recibo se imprimen y luego los respondo en un papel que una persona se encarga de escanear y enviar" y es que no es la primera vez que Javier Marías habla de su nula presencia en las redes sociales y su escaso interés en determinadas formas de tecnología. Aunque eso no evita que sea más que consciente de los revueltos que a veces se forman por sus declaraciones en las redes sociales. A mi esto me lo cuentan -afirma. Y se muestra sorprendido y casi apenado por este tipo de fenómenos. Yo cuando escribo un artículo, me molesto en prepararlo, en argumentarlo, y luego descubres que la gente no se para a leer, a analizar, que es lo que hace que ese esfuerzo al escribirlo merezca la pena. Se quedan con una frase, a veces ni el titular, o con lo otro dijo que dije, y con eso les basta.
Javier Marías: En la literatura todos hemos sido intrusos
     De Berta Isla nos explica que es una novela de espías, pero no al uso, ya que es una novela sobre quien espera. Un tema recurrente que siempre ha interesado al escritor. No es un tema nuevo en la literatura o el mundo, ya Penélope estuvo esperando a Ulises, aquél primer desaparecido, y en mi obra también lo he tratado.Hay un cuento que escribí hace mucho, La canción de Lord Rendall, en el que se trata este tema, pero supongo que siempre quise tratarlo en profundidad. La lectura hace unos años del que para mí es un gran libro, La mujer de Martín Guerré de Janet Lewis (y que el autor ha publicado en su propia editorial, Reino de Redondela), hizo que resucitaran esas ganas de tratar el asunto en profundidad y, en el propio libro, hay una clara alusión a Wakefield, una novela corta de Nathaniel Hawthorne que trata de la historia de un hombre que decide desaparecer de su casa durante muchos años, quedándose a vivir cerca de su familia y conviertiéndose en un espía por propia voluntad hasta que, pasados esos años decide regresar. Me atraía adentrarme en las historias de estas personas que se van, a veces a una guerra, otras incluso por voluntad propia. Es un hombre porque tradicionalmente lo fueron, ya que se iban a guerras o expediciones.
     La espera -continúa- tiene algo de adictivo. Quien vive mucho tiempo en ella se acostumbra, aunque no lo haya buscado. No es raro que quien esta esperando algo, una vez ya ha finalizado esa incertidumbre, esa ilusión, añore los momentos en los que aún todo era posible. Una vez decidido, ya no hay opciones, ya no hay vuelta atrás. Pasa un poco también cuando escribes un libro: mientras lo estás escribiendo, aunque a veces te pegues con él, todo sigue siendo posible, pero una vez lo terminas, ya no hay más. La historia es la que es, como si siempre hubiera sido irremediable que fuera así, y ya no hay posibilidad de cambiarla.


Javier Marías: En la literatura todos hemos sido intrusos
     Llegados a este punto resulta inevitable preguntarle por su novela, por su proceso de escritura y sus sentimientos al terminarla. Yo soy un escritor minucioso. Cuando termino una novela, siempre estoy convencido de que será la última. Me parece un milagro haberla terminado." Y es que, confesó que fueron muchos días de trabajo, más de setecientos, y más de trescientos treinta de escritura efectiva. Escribir una novela me resulta tremendamente difícil, por eso cada vez que acabo una pienso que no voy a escribir más. ¿Cómo voy a hacer esto otra vez? Es muchísimo trabajo. Trabajo cada página como si fuera la única y la reviso una vez, dos, cuatro, cinco, hasta que quedo satisfecho con ella y paso a la siguiente. Esto supone que muchos días escribo poco más de una página en realidad. Luego las veo todas juntas y me parece imposible que eso que yo escribí de ese modo, de lugar a algo fluido, pero ahí está." Una novela Berta Isla, en la que veremos que alterna primera y alguna parte con tercera persona y en la que nos sorprenderá encontrar a algún viejo conocido de Tu rostro mañana. No dio nombres porque es bastante celoso de sus novelas, de que sea el lector quien las descubra. Afirmó incluso que no le hizo gracia ver las primeras opiniones antes de que su libro saliera a la venta, aunque fueran elogiosas, no se trataba de eso. Imagino al lector que ve la opinión y decide ir a la librería para leer esa historia que aún no está. Y también habló sobre su disconformidad con aquellos que cuentan demasiado sobre los libros que han leído privando al lector de la oportunidad de descubrirlo solo. En cambio en las series si parece importar mucho este tema del spoiler. Sobre sí mismo no tuvo pudor alguno en afirmar Siempre pienso que el libro anterior es mejor, y me pasa con todas mis novelas. Berta es una mujer digna y segura que sabe el papel que le ha tocado, aunque poco a poco se irá haciendo preguntas. En la novela, la identidad y el lugar que ocupamos una vez nacimos, el que nos toca, también son importantes, también Javier Marías les dedica reflexiones, como ya nos tiene acostumbrados en sus libros. Esto es porque hay una serie de temas, de problemas que le interesan, sobre los que le interesa que los personajes reflexionen, Quizás por eso me he quedado anclado en un hilo temporal que se interrumpe hace unos años. Porque ahora tengo la sensación de un mundo más insustancial, en el que la gente ya no se hace una serie de preguntas que a mi me parecen importantes. No me interesa si alguien se hace un selfie, pero sí una serie de preguntas de conflictos, que resultarían inverosímiles si ambientase mi historia en 2017. Ha habido una desustancialización en la sociedad, de todos no solo de los jóvenes -apostilla- que tiene que ver un poco con las prisas y la impaciencia. Y yo no estoy dispuesto a escribir novelas con personajes que considere superficiales. Una novela de espías que no es una novela de aventuras, y reflexiona Javier Marías sobre el glamour que parece adjudicado a esos espías, le llama la atención que nadie parezca pensar que un espía es una persona que está ahí para traicionarte. Desde el primer momento, cuando se te acerca para ganar tu confianza, el motivo, la traición, ya está ahí. No tuvo reparos en señalar el dilema moral sobre los servicios secretos. Por un lado, señaló, queremos saberlo todo, saber demasiado. Cómo vamos a saber sobre nuestros servicios secretos, si el propio nombre lo dice, son secretos. Y por otro hay unas zonas oscuras sobre las que nadie parece querer preguntar ni saber
   
Javier Marías: En la literatura todos hemos sido intrusos
     Temas, todos ellos, tratados en su libro, que se sitúa ya en las mesas de las librerías junto a tantos otros, tema del que también habló Marías. Ahora hay un aluvión de presentadores de televisión que sacan novelas. No tengo nada en contra, ni mucho menos, pero parece que como todo el mundo sabe leer y escribir, cree que puede escribir una novela, aunque no todo el mundo piensa que puede rodar una película o componer una sinfonía. No hablo de intrusos, porque nadie es intruso en la literatura o todos hemos sido intrusos una vez, cuando empezamos. Pero me sorprende la gente que es capaz de sacar novelas con tanto desparpajo, porque a mi las mías me resultan difíciles y me llevan muchísimo trabajo. Una novela, Berta Isla, sobre la que también os hablaré y cuya lectura recomiendo. Termino la crónica del encuentro con un momento curioso. Le preguntaron a Javier, si esperaba parecerse, acercarse en realidad a aquellos escritores que él tenía como referentes, como influencias, a sus admirados. Y quizás fuera ahí donde se viera su mayor sonrisa mientras respondía que ojalá, pero que no se lo imaginaba puesto que eran sus autores más admirados y el siempre se vería a años luz. Me llamó la atención que evitara decir el nombre de ninguno de ellos, entre los que no solo encontramos narradores, sino también poetas como T. S. Eliot.
     Para mi siempre ha sido un placer leer a Javier Marías, no digamos ya la oportunidad de poder escucharle. Muchas gracias a la editorial Alfaguara por invitarme y, como siempre, a todos los que os pasáis por aquí.

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