Revista Religión

JESÚS DE NAZARET (2ª parte) Desde la entrada en Jerusalén hasta la Resurrección.

Por Joseantoniobenito

JESÚS DE NAZARET (2ª parte) Desde la entrada en Jerusalén hasta la Resurrección.

JESÚS DE NAZARET (2ª parte) Desde la entrada en Jerusalén hasta la Resurrección.

JESÚS DE NAZARET (2ª parte) Desde la entrada en Jerusalén hasta la Resurrección.

Amigos: Me complace compartirles la bella y profunda recensión del reciente libro del Papa por el Dr. Gustavo Sánchez, docente principal de la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima. Ha sido publicada en la Revista Teológica Limense, Septiembre 2011. Buena introducción para la lectura del libro y para el próximo Congreso que organiza la FTPCL del 27 al 29 de septiembre. http://www.ftpcl.edu.pe/   RATZINGER, Joseph/BENEDICTO XVI. Jesús de Nazaret. Segunda parte. Desde la entrada en Jerusalén hasta la Resurrección. Madrid; Encuentro-Planeta 2011, 396 pp.   Cuando en el año 2007 el Papa Benedicto XVI entregó a la Iglesia y al mundo la primera parte de su libro Jesús de Nazaret, la admiración y el arrobamiento ante una obra tan espiritual, tan bella y al mismo tiempo tan teológica, corrieron a la par que los comentarios críticos que precisaban y observaban tal o cual parte del libro. Más allá de las posiciones encontradas, que como dice el mismo Benedicto XVI son totalmente legítimas en una obra que no es ni ha querido ser expresión de su magisterio pontificio, la aparición de Jesús de Nazaret fue todo un suceso teológico, la aparición de un clásico de la teología que marca un momento muy especial para la cristología católica.   Y ahora tenemos con nosotros la segunda parte de esta obra, que trata desde la entrada en Jerusalén hasta la Resurrección del Señor Jesús. Han pasado cuatro años desde la primera parte del libro, y sin lugar a dudas la espera ha valido la pena. Con maestría teológica incomparable, Benedicto XVI profundiza en el Jesús que nos presentan los evangelios, y que ha sido explicado por la primera generación cristiana, meditado y vivido por la Tradición y expresado en la reflexión creyente hasta nuestros tiempos. Se trata, como ya había dicho en la primera parte, del Jesús real, precisamente aquel que sale a nuestro encuentro en los escritos de Mateo, Marcos, Lucas y Juan y no la figura que una exégesis racionalista pretende reconstruir independientemente de la fe y al margen de la misma.   El libro está conformado por nueve capítulos, y en total presenta una extensión algo menor que la primera parte. La temática aquí abordada es el misterio pascual de Jesús, y por lo mismo ofrece una contemplación –en el más espiritual sentido de la palabra– de los misterios centrales de nuestra reconciliación. En el primer capítulo, "Entrada en Jerusalén y purificación del templo", Benedicto XVI señala el significado mesiánico de la entrada a Jerusalén y el mensaje último contenido en la purificación del Templo. Recurriendo a los métodos histórico-críticos, unidos a lo que el Papa denomina "hermenéutica de la fe" puede alcanzarse el sentido definitivo de estos dos sucesos, en los que Jesús aparece como Salvador y como el verdadero Templo que marca la presencia de Dios en medio de la humanidad. El segundo capítulo aborda el siempre complejo tema del Discurso escatológico de Jesús y la cuestión tan difícil de la destrucción de Jerusalén y el fin del mundo, cuestiones a las que Benedicto XVI responde desde lo ya indicado en el capítulo I, sobre Jesús como el Nuevo Templo de Dios en el mundo. Mientras que el capítulo III, "El lavatorio de los pies", analiza bellamente el significado de este acto del Señor Jesús, encontrando en las nociones patrísticas de "sacramentum" y "exemplum" un criterio clarificador que ayuda comprender este grandioso gesto del Señor.   Los capítulos 4, 5 y 6 tratan sobre los eventos inmediatamente anteriores a la Pasión de Jesús, esto es, "La oración sacerdotal" (capítulo 4), "La última Cena" (capítulo 5) y "Getsemaní" (capítulo 6). Hablando de la oración sacerdotal de Jesús, el Papa sitúa su comprensión teológica en el marco de la fiesta judía de la Expiación (Yom Kippur), lo que nos remite –como se verá en el capítulo 8– a la reconciliación como don de Dios al mundo en Jesucristo. Cuatro expresiones de esta oración sacerdotal, presentes en Jn 17, 1ss  dan una visión sintética  del mensaje del Señor previo a su muerte, y al mismo tiempo clave de comprensión de la misma.  En el capítulo 5 el Santo Padre Benedicto XVI enfrenta la difícil cuestión de la fecha de la Última Cena y, en conexión con esta temática, el sentido de dicha Cena. Cuestión ciertamente discutida, y luego de revisar las distintas propuestas de interpretación, el Papa ofrece su propio aporte (pp. 129-139). En este mismo capítulo, trata el Papa sobre la institución de la Eucaristía, problema al que, como teólogo, ha dedicado numerosas páginas en obras magistrales como La fiesta de la fe; Il Dio vicino y otras muchas. En lo que se refiere a la oración de Jesús en el huerto, el capítulo 6 encara la compleja temática de la voluntad humana de Jesús en relación con su voluntad divina, cosa que, como se sabe, estuvo en el centro de la polémica con el monotelismo, y encontró una brillante respuesta en San Máximo Confesor, cosas todas estas que el Santo Padre retoma y analiza.   Los tres últimos capítulos del libro entran de lleno en la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús, y constituyen la parte más sobrecogedora y –a nuestro entender– lo más bello y elevado de esta magnífica obra. En el capítulo 7, "El proceso de Jesús", Benedicto XVI ofrece sus reflexiones sobre este suceso, y se detiene particularmente en dos escenas del mismo, cuales son la pregunta de Pilato: "¿Qué es la verdad?" (Jn 18, 38) y la presentación que el mismo personaje hace de Jesús azotado ante la muchedumbre: "He aquí el hombre" (Jn 19, 5). La reflexión sobre la verdad y el desarrollo antropológico hecho por el Santo Padre son magistrales y de gran intensidad espiritual. "En Jesús aparece lo que es propiamente el hombre. En él se manifiesta la miseria de todos los golpeados y abatidos. En su miseria se refleja la inhumanidad del poder humano que aplasta de esta manera al impotente (…) Desde que Jesús se ha dejado azotar, los golpeados y heridos son precisamente imagen del Dios que ha querido sufrir por nosotros. Así, en medio de su Pasión, Jesús es imagen de esperanza: Dios está del lado de los que sufren" (pp. 233-234). Lo correspondiente a la muerte de Jesús es tratado en el capítulo 8, "Crucifixión y sepultura de Jesús" y es admirable el tratamiento que el Papa Ratzinger realiza del clásico tema de las siete palabras de Cristo en la cruz (pp. 241-267). Destaca particularmente en este mismo capítulo el punto 3, titulado "La muerte de Jesús como reconciliación (expiación) y salvación". Mirando la muerte del Señor Jesús desde la completa perspectiva bíblica, afirma sin dudar Benedicto XVI: "¿Acaso no es un Dios cruel el que exige una expiación infinita? ¿No es esa una idea indigna de Dios? (…) En la presentación de Jesús como hilastérion se puede ver cómo el perdón real que se produce partiendo de la cruz tiene lugar precisamente de manera inversa. La realidad del mal, de la injusticia que deteriora el mundo y contamina a la vez la imagen de Dios, es una realidad que existe, y por culpa nuestra. No puede ser simplemente ignorada, tiene que ser eliminada. Ahora bien, no es que un Dios cruel exija algo infinito. Es justo lo contrario: Dios mismo se pone como lugar de reconciliación y en su Hijo toma el sufrimiento sobre sí" (p. 270). Finalmente, el capítulo 9 trata sobre "La Resurrección de Jesús de entre los muertos". Describe el Santo Padre los diversos tipos de testimonios sobre la Resurrección del Señor, tocando el tema de las apariciones y resaltando la dimensión trascendente y la significación histórica de la Resurrección, cosa ésta última que es negada por algunos autores, protestantes e incluso católicos. La Ascensión y la promesa de la última Venida cierran el libro, cuya lectura es una verdadera experiencia espiritual cimentada en una sólida teología que sabe responder a las preguntas y expectativas más agudas sobre Jesús, el único salvador y al mismo tiempo –parafraseando a Karl Adam- nuestro hermano.   Dr. Gustavo Sánchez Rojas

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