La novela se centra en las vidas de Moose, Freya y Roy. La crisis de madurez, los problemas y soledades de un padre soltero; la llegada a la mayoría de edad y la toma de decisiones importantes, los vaivenes sentimentales; la dura vida en Belfast, el contraste entre los ideales y las personas que los representan. El arranque del libro, presentación de los tres personajes y del conflicto en ciernes, es sensacional. Los diálogos funcionan muy bien, todos los detalles que se eligen tienen una alta significación y la mímesis de las tres vidas es de alta calidad. El británico Lee (1981) muestra tanta realidad que resulta milagroso y muy convincente. Es más contenido pero recuerda, en algunos aspectos del estilo, al apabullante Tom Wolfe. El título del libro alude a que Moose fue en su juventud una vieja gloria del salto de trampolín.
En el segundo tercio la novela se estanca levemente (el infarto de Moose, el romance de Freya y las paranoias etílicas de Roy no terminan de empujar eficazmente la historia) para recuperar luego el ritmo antes del sprint final. Lee consigue que nos interesen más los tres personajes que saber el desenlace del acto terrorista.
La relación paterno-filial es la estrella de la novela. La primera capa es muy británica, pero desde ahí para adentro todo resulta muy universal. En cambio, todas las cuestiones en torno al IRA se han tratado de modo parecido en otras ficciones (la opresión a los católicos, el arte en la violencia, lo que supone vivir con el miedo y el odio). Buena presentación del autor para el lector en castellano, con esta novela basada en un atentado que ocurrió en la realidad.