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Jordi Robirosa: "Si un fanático de un equipo está de acuerdo con lo que haces tienes un problema"

Publicado el 04 enero 2010 por Toni_delgado @ToniDelgadoG

Robirosa, un caso de periodista "vocacional total y absoluto"- Viena Edicions.

Resulta demasiado sencillo hacer cábalas sobre cómo es una persona y todavía lo es más equivocarse por completo en el pronóstico. Pero Jordi Robirosa (Barcelona, 1958) viene a ser la excepción fuera de toda norma. En persona, sin cámaras de por medio, sigue siendo ese tipo entusiasma, apasionado y crítico con lo que considera “injusticias” que narra los partidos de básket en Televisió de Catalunya (TV3/ Canal 33). Tampoco cuesta reconocerle en el libro que acaba de publicar, A prop de les estrelles de l’NBA (Cerca de las estrellas de la NBA), editado por Viena Edicions.

Robi, como es conocido en la profesión, llega a la cita estresado: “Perdona, pero pensaba haber podido llegar antes y esperarte leyendo el periódico, pero el tráfico… ¿Por qué hay tanto tráfico?”. Y nada más aparecer, en la cola de la cafetería donde quedamos –“¡hay cola en todos los sitios!”–, no duda en abrirse. Cuenta que quiere ser amigo de todos, pero que no siempre le dejan, denuncia sus peripecias en los aeropuertos y hace un análisis concreto, directo y sin rodeos del mundo del periodismo. Incluso confiesa que nunca le verás tomarse un café en un vaso de plástico. Ésta es la primera parte de la entrevista que Robirosa concedió a Cronómetro de Récords horas antes del último partido del Barça en el Palau Blaugrana, el pasado 30 de diciembre ante el Suzuki Manresa

- ¿Qué es para ti el básket?

El básket… no es el deporte que más me gusta. El deporte más me gusta es el béisbol.

- ¡…!

- Sí, sí. Pero el básket es un deporte que difunde valores diferentes que el fútbol y es el que practican las chicas, las mujeres. El día que lo sepamos negociar bien seremos absolutamente imbatibles.

- ¿Se puede decir que es un lema reivindicativo? El BA-LON-CES-TO que decía Pepu [Hernández, ex seleccionador]…

Seguro, seguro. Pepu lo hacía reivindicando y además venía de un equipo que se llama Estudiantes, que representa una forma diferente de ver la vida. Que este equipo esté luchando en la élite, que ayer [por el pasado 29 de diciembre] se cepillase a todo un Real Madrid que tiene millones y millones de euros de presupuesto es la ostia, y con muchos chavales que estudiaban en el Ramiro. Sí, sí, es un lema. Es evidente que el básket es un lema reivindicativo. Es un deporte de escuela y el fútbol es un deporte que se juega en la calle. Es mucho más fácil trabajar con los jugadores de básket que con los de fútbol y que conste que es un deporte que me gusta, pero hay mucho más nivel en el básket que en el fútbol. Nivel de todo tipo. No sólo me refiero a nivel cultural, sino también nivel social.

- ¿La gran diferencia entre fútbol y básket la marcan comentaristas y aficionados?

De entrada la marcan los jugadores. Espero que los comentaristas no caigamos en tonterías. Porque una cosa es ponerle pasión al deporte y otra muy diferente, histeria. Ahora mismo hay un grupo de comentaristas histéricos. Una actitud que intentan traspasar al básket. Espero que no lo consigan. En cuanto a la afición, la verdad es que Catalunya y España todavía se escuchan muchos insultos. Me parecería inaudito escuchar en una pista de básket un grito racista y en el fútbol, lamentablemente, los hay. Ser racista es la degradación más grande a la que puede llegar una persona.

- Los seguidores del básket que protestan al árbitro lo hacen con gestos del reglamento, mientras que a muchos del fútbol les basta con insultar.

Para el espectador el básket requiere una formación. Es un público que también está un poco más preparado que el del fútbol, que muchas veces es simplemente pasión, pasión por unos colores, por una selección… Y donde se quiere ganar como sea. Esto en el básket no pasa, además es mucho más fácil ver cómo la gente aplaude al equipo rival cuando hace una buena jugada que cuando sucede lo mismo en el fútbol.

- Habitualmente te refieres al básket como “una gran familia”.

Los que formamos parte de la prensa catalana de básket tenemos buena relación entre nosotros. Algo que en el fútbol es imposible. El básket es una gran familia en Catalunya. Aquí hicimos la comida en el 25º aniversario de la ACB entre los periodistas más veteranos en la que nos dieron la insignia de oro de la ACB y un encargado del torneo decía que aquel nivel de hermandad que habíamos conseguido era muy difícil de lograr en Madrid. Me refiero a eso. Y por lo que respecta al público, hay mucha gente que va toda la familia, bebés incluidos. En el fútbol es bastante más difícil que se dé.

- ¿Cómo nace tu amor por el deporte?

Mi padre había jugado al básket en el Mataró y viví este deporte desde pequeño. Y el deporte en general porque mi abuelo era el delegado del equipo de infantiles del Barça. Y muchas veces les acompañaba a los dos. Uno me llevaba al básket a Mataró y el otro a ver los infantiles, pero después yo me escapaba a ver el balonmano y lo miraba todo. Paralelamente a esto llevaba libretas donde me lo apuntaba todo y si me preguntabas con ochos años qué quería ser te decía “periodista deportivo”. Es un caso vocacional total y absoluto que todavía mantengo. Todavía mantengo la vocación.

- ¿Aún llevas libretas encima?

Sí.

- ¿Y qué apuntas?

Cosas de los viajes. Por ejemplo, el libro lo he escrito a partir de anotaciones en libretas. El domingo [por ayer 3 de enero] me voy a Santiago a retransmitir el Xacobeo - Joventut, pero cuando llegue a casa me apuntaré cuatro cosas: que he ido al Obradoiro y he visto esto… pam, que iba al pabellón y me ha venido a saludar aquél. No es un diario, pero son anotaciones. Tengo treinta libretas de anotaciones de viajes y de cosas que me han pasado. Por ejemplo, con esta entrevista. Cuando llegue a casa pondré que hay un chico que se llama Toni Delgado, que es periodista y me ha hecho una entrevista para su blog. Y allí lo tendré anotado. Y si un día lo quiero recordar sé que buscando lo encontraré, pero no en el ordenador, sino en una libreta escrita a mano. Soy así.

- A algunos les parecerá extraño. A veces voy escribiendo en el metro. Siempre hay gente que te mira raro…

Porque no es habitual. Este libro que tienes en tu bolsa lo he escrito a partir de esas sensaciones y me ha sido muy fácil de hacerlo, en un par de meses lo tenía listo: 28 capítulos, 177 páginas… Y me doy cuenta de que no conozco todavía a nadie que no le haya gustado. Es decir, que si tienes gracia escribiendo, si tus experiencias son interesantes le gustarán a la gente. Es cuestión de ponerse.

Portada del libro que ha sacado el locutor deportivo -Viena Edicions.

- El tono del libro es el mismo que el de tus retransmisiones y del programa NBA.cat [que dirige el propio Robirosa y presenta la jugadora Marta Fernández] .

Mucha gente me ha dicho que me ha reconocido muy rápido en A prop de les estrelles de l’NBA. A mí me gusta mucho escribir y creo, honestamente, que lo hago bien. Me gano la vida hablando, pero lo he escrito como si hablase. Es un libro de literatura deportiva. Dentro de un rato estaré dos hablando. Tengo en la cabeza una serie de cosas, anotaciones de cosas que debo decir y hacer, la escaleta y todo. Pero todo pasa muy rápido, y una jugada se sucede a la otra…

- Nada que ver con la libertad de escribir sin presión.

Escribir es diferente. Es mirar atrás en el tiempo y eso es fantástico. Incluso en cosas que pueden ser anecdóticas porque están referidas al mundo del deporte, pero que pueden ser importantes para mucha gente. Como cuando en el libro explico las sensaciones después de hablar con la gente de Nueva Orleans. Hablé con gente que lo perdió todo y que te explicaba unas cosas… Es muy difícil hablar de esas experiencias durante una retransmisión. Siempre habrá quien piense “¡qué pesado, calle ya, yo quiero ver aquello!”. Pero cuando uno escribe es diferente.

- El reloj no lo limita todo.

Naturalmente. Es una mirada en el tiempo, que decía [Miquel] Martí i Pol [poeta catalán fallecido en 2003].


- Es un libro de anécdotas, pero también de consejos.

De consejos y batallitas. Hay muchas batallitas. Está pensado también para los jóvenes periodistas. Doy claves para espabilarse en momentos difíciles. Lo que yo llamo entrevista de choque. Ahora tú y yo estamos en una entrevista relajada, pero otras veces eso no es posible. Te sale Pau, Rudy por allá o LeBron James y les tienes que hacer dos preguntas a ostias. Explico tácticas periodísticas que he aprendido básicamente de la experiencia.

- La primera vez que vino Allen Iverson a Barcelona estábamos varios periodistas intentando preguntarle algo, pero tú te adelantaste a todos, le hiciste dos o tres preguntas y, satisfecho, te fuiste diciendo “¡Ya está! ¡Ya está!”.

Yo es que lo tengo muy claro. Llevo muchos años de profesión y con todos los respetos para los otros medios, pero me tengo que avanzar a todos. En estas entrevistas me gusta ser el primero. No me gusta esperar. Soy el primero: pam, pam, pam. Y si no soy el primero es porque uno me ha pasado por delante: chapeau. Eso sí, no desgasto y no me estoy media hora. Pregunto dos o tres cosas.

[Aparecen tres adolescentes. Una se decide a intervenir y le da un tícket bastante arrugado de la cafetería: ¿Jordi, me firmas un autógrafo? - ¿Y este papel? Pero si lo lanzaréis, chicas. – No, no, lo enmarcaremos. Se despiden y la entrevista continúa].

¿Quieres otra anécdota de Iverson?

- Vale.


Fue la última vez que vino Iverson, este verano, en un acto organizado por Reebok y cuando ya era claramente un jugador en declive. Llego y me dicen: “No, no ha bajado todavía… Tenemos una hora de retraso”. Y les digo: “Adiós”. “¿Te vas?”, me preguntaron. “Sí, no te lo tomes a mal, pero me voy, no me esperaré una hora. Habíamos quedado a una hora no está, pues mala suerte”. Y cuando me iba bajó Iverson, pero claro había mucha gente delante mío. Lo saludé –“Hi Allen! Bye bye!” – y me fui. Aunque eso con Pau no lo hago…

- Coincido con tu opinión sobre las ruedas de prensa: es un periodismo de grabadora. No hace falta que preguntes y si haces una pregunta buena todos la tendrán.

Pero no sólo eso. Fíjate hasta dónde ha llegado la degradación de la rueda de prensa. Personajes como Camps o Rajoy, y los políticos en general, pueden hacen una rueda de prensa en la que no admitan preguntas. Yo por eso no estoy en la Asociación de la Prensa ni me he afiliado al Col·legi de Periodistes de Catalunya. Porque no tenemos vergüenza. Si fuésemos una profesión bien organizada nadie iría a esos simulacros de rueda de prensa y nadie publicaría esas declaraciones. Pero no tenemos un órgano que defienda la profesión ni la dignidad de los periodistas.

- Es un oficio cada vez más apático y conformista. Sorprende tu espíritu e ilusión.

Tengo la suerte de trabajar en la Televisió de Catalunya, donde me dan mucha libertad para hacer cosas dentro del mundo del deporte. Pero la tendencia no es buena: se puede transmitir emoción y pasión sin gritar ni faltar el respeto a nadie, sin insultar y siendo ponderado. Tenemos grandes periodistas, pero la dinámica no es positiva. Es la impuesta por algunas empresas periodistas.

Robirosa con su equipo, de izquierda a derecha, Lavagnini y Solozábal -tv3.cat.

- Es triste que de la pareja que formas con Nacho Solozábal se destaque que no hacéis hooligalismo ni decís cosas extrañas de los árbitros.

Puedes ser pesado y bromear, pero nunca faltar al respeto. Nosotros tenemos muy buena relación con los árbitros. Claro, tú eres muy joven, pero yo cuando comenzaba a los árbitros se les masacraba por sistema. A partir de las narraciones de Nacho y mías [llevan juntos 15 años] la cosa ha cambiado. Nunca nos escucharás decir “¡este tío ha venido aquí a armarla!”. No, porque no conozco a ningún árbitro que vaya deliberadamente a liarla. Son el colectivo más débil: si insultas a un árbitro la gente lo encuentra normal. En Estados Unidos lo haces y te llaman la atención y a la segunda te expulsan del pabellón. ¡Como Dios manda! Como tiene que ser. Aquí no hemos llegado a eso lamentablemente.

- Siempre destacáis las virtudes del rival.

Y quien no lo quiera ver… Hay gente que se ha ofendido, pero curiosamente son fanáticos. Claro, si un fanático muy fanático de un equipo está de acuerdo con lo que haces tienes un problema. En la tele recibo correos de aficionados del Madrid que me dicen que siguen nuestras retransmisiones porque ven que no hay una postura antimadridista. No soy antimadridista, Toni. Si hacemos un partido del Madrid y juega bien lo diré. Quiero que ganen los equipos catalanes, pero no soy antimadrista y si juega mejor no lo ocultaré.

- ¿Cómo se afronta una retransmisión entre dos equipos catalanes como la de hoy? Es un partido que exige máxima imparcialidad.

Teóricamente, un Barça-Manresa es de juego desigual, pero imagínate un Barça-Joventut de hace dos o tres años, cuando la Penya estaba mejor. Simplemente hay que tener la conciencia tranquila, y si hay una buena canasta del Barça decir: “¡ostia, qué pedazo de canasta!”. Y si hay otra del Joventut, igual. Sobre todo que los fanáticos de un equipo y del otro no te puedan condicionar. En un partido como el de hoy lo que Nacho y yo queremos que haya la máxima igualdad posible. Imagínate que tenemos suerte y el Manresa planta cara y llega con opciones de ganar a los últimos dos minutos. Si pasa, en esos minutos batemos récords. Queremos que se vea un buen partido, espectáculo. Odio los partidos a 50 puntos, a los entrenadores rancios y la falta de talento, pues afecta al espectáculo.

- ¿Has tenido o tienes problemas con el público en los pabellones?

Hay gente en los pabellones que me insulta, aunque cada vez menos. Pero el que no puedes hacer nunca es encararte, ya me pueden decir misa. Eso no significa que no me sepa mal. Claro que me sabe mal. Yo no insulto y no me puedo poner a la altura de un energúmeno que insulta porque tengo las de perder. Es como si viene un tío y me quiere matar… Yo no he pegado nunca a nadie. Me gusta el boxeo, pero como deporte. Si un tío me quiere pegar seguramente saldré perdiendo. Un insulto me entra por aquí y me sale por allá. Tengo demasiada experiencia para estar pendiente de eso. Es una cosa que me ha enseñado Nacho: si no le miras, se cansa. En cambio si le miras, si intentas razonar con él vienen muchos. En masa son mucho más valientes.

- Nacho te aporta tranquilidad.

Sí. Nacho sabe mucho. Debo llevar unas 1.500 retransmisiones de básket, pero es que llevamos 15 años juntos, puede que unas 1.000. Cuando voy fuera de Catalunya él se queda en la redacción, pero fíjate que en algunas retransmisiones no nos solapamos ni una sola vez. Por su respiración ya sé cuándo quiere entrar.

- ¿Qué te ha enseñado?

Me ha ayudado a ponderarme y a calmarme. Especialmente hace tiempo, cuando a veces decía frases como “¡este jugador es muy malo!”. Realmente son comentarios absurdos. Porque… ¿y si ese jugador acaba metiendo 30 puntos? Puedo decir que Garbajosa es un jugador que, honestamente, ya no es primordial, que probablemente ha iniciado el declive de su carrera, pero es un jugador de talento que un día te puede hacer un traje con 30 puntos.

- Tampoco te cuesta posicionarte ante los imprevistos. En Málaga no hablaste de los aeropuertos, pero te quejaste de la realización de Canal Sur.

Iba caliente. La televisión es un trabajo en equipo, todo el mundo quiere trabajar conmigo porque tengo buena relación con todos. Pero lo que no soporto es la falta de profesionalidad, que alguien vaya a la retransmisión a tocarse los huevos porque entonces recibimos los demás. Lo que pasó es que estos señores no tenían el programa previo, como sucede habitualmente, y en vez de entrar como hacen cinco o diez minutos antes entraron sólo medio minuto antes del partido. Así que nos pusieron un plan fijo… Generalmente no hacen lo que nosotros llamamos señal internacional. Están obligados por contrato a hacer sus entrevistas y una retransmisión paralela para nosotros. No les costaba nada hacerlo, pero pasaron del tema. Por eso me indigné y lo dije en directo.

- También te has quejado de que en algunos partidos del Barça en Europa sólo viajes tú con el grupo.

Lo he hablado con mis compañeros y es una cuestión de empresas periodísticas. Resulta muy barato viajar con el Barça, pero es un dinero que se ahorran. Es lo que decía del profesionalismo. Hay muchas teles que hacen los partidos desde la pecera. Este domingo [por ayer 3 de enero] que tengo que ir a Santiago de Compostela me encantaría hacerlo desde la pecera y estar a las tres menos cuarto comiendo en casa. Pero no. Tienes que ir. Porque la información que das a la gente es mucho más rica: “He hablado con éste, le ha pasado esto”. Y, por ejemplo, reaccionas tarde cuando una canasta de tres pasa a ser finalmente de dos. Eso sólo lo puedes hacer si estás allí.

- Si no vas al sitio acabas teniendo el mismo material que el telespectador.

Es mismo. A mí me gusta llegar una hora y media antes. Hablo con los jugadores… Claro, conozco a todo quisqui, hablo con el entrenador: “¿Qué os pasa? Qué os ha pasado aquí?”. Le pregunto a Carlos Cabezas por qué se fue [respetaremos el off the record]… Ciertas cosas las puedes decir y ciertas cosas no las puedes decir, pero te enteras de ellas y hacen una retransmisión de mucha más calidad que desde la pecera.

- Llegas a conocer el componente humano, muy importante para saber por qué un jugador no funciona.

Evidentemente. Además, es muy importante hablar con los fisioterapeutas, ya que te dicen como está el jugador física y mentalmente. Yo soy amigo de todos los fisioterapeutas. Viajo con los jugadores, en un avión pequeño con el Barça y ciertas cosas no las puedo decir. El ambiente es buenísimo. Ahora mismo es la gran diferencia entre el Madrid y el Barça. El Barça está muy unido y el Madrid es un grupo de jugadores, de muchos fichajes que ahora resulta que no enganchan.

- ¿Tan importante es Sergi Llull para el Madrid?

No. Creo que han cogido una dinámica negativa [hasta ayer, cuatro derrotas consecutivas en Liga ACB]. No creo que Llull sea tan importante para el Madrid. Ahora tiene un problema grave que superará porque la Liga es larga. Está perdiendo partidos y confianza, y la excusa de que han fichado a nueve jugadores [diez si contamos a Jaric]… Está haciendo el ridículo porque está jugando mal. Con Llull seguramente también habrían perdido con Estudiantes y el Barça les habría ganado por más de veinte. Mira, Ricky dejó en evidencia a Prigioni. Prigioni, eh. No estamos hablando de alguien mediocre. Son excusas.

- ¿Qué valores ha sabido transmitir Xavi Pascual al Barça?

La normalidad. Veníamos de un entrenador que acabó siendo una persona que tomaba decisiones en contra de toda lógica, que era Ivanovic. Mientras que Xavi es un tío normal que hace cosas normales: viene y te habla normalmente. El otro era un tipo que veía fantasmas por todos los lados y aplicaba unos entrenamientos… Masacraba a la gente. En el Barça la clave es el grupo de jugadores catalanes [Roger Grimau, Víctor Sada, Jordi Trias y Juan Carlos Navarro], que saben dónde están, qué es el Barça y qué significa el club.


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