Revista Opinión

José Martí Gómez: “Ya era hora de que se supiese que el rey Juan Carlos es un golfo’.

Publicado el 01 diciembre 2020 por Santiagomiro
José Martí Gómez: “Ya era hora de que se supiese que el rey Juan Carlos es un golfo’.José Martí Gómez.

Reconocido como uno de los mejores reporteros españoles y referente durante años de la crónica judicial, Martí Gómez analiza la situación del periodismo e ironiza con que es una profesión que está tan en crisis como la de atracador. “La profesión de atracador está tan en crisis como la de periodista”, reconoce José Martí Gómez a la periodista de ElDiario.es, Neus Tomàs. A sus 84 años, Martí Gómez conserva una memoria que le permite rememorar muchas más anécdotas de las que ha resumido en sus libros. Explica que el periodismo le ha permitido vivir muchas vidas, la de las muchas gentes que ha conocido. Pero ¿habría cambiado su vida por alguna de esas que conoció tan de cerca? “Hubo vidas que me interesaron y me apasionaron mucho. Me marcó mucho la actitud y las historias que contaban los supervivientes de Auschwitz. Me impresionó también la gente que estaba en la clandestinidad y con la que no supimos ser agradecidos cuando llegó la democracia a España. Y durante todos los años que me dediqué a la crónica judicial me marcaron juicios como el de la matanza de Atocha, en el que los asesinos se comportaron de forma chulesca, o el juicio por el aceite de colza, en el que veías a personas que todavía sufrían las consecuencias de ese envenenamiento que se produjo por pura codicia”.Pese a todo, sigue pensando que el suyo es el oficio más hermoso del mundo “porque te permite vivir tu vida y la de mucha gente desde el momento que te la cuentan. Es un oficio que te enseña muchas cosas y que se aprende cada día. A mi edad se puede seguir aprendiendo.

“Tal vez lo que pasa es que hay muchos medios que no se atreven con el poder, pero no porque no haya periodistas con agallas sino porque sus nóminas dependen en gran parte del poder, ¿no?”. “Es probable -contesta Martí Gómez- que, en un futuro no muy lejano, desaparezca como un formato diario y los periódicos se conviertan en semanarios. Los que sigan deberán ser de mucha calidad y muy definidos ideológicamente. En Londres, cuando la gente leía diarios en el metro, sabías que si estaban con el Guardian eran laboristas y si leían The Telegraph sabías que votaban conservador. Hablamos de diarios muy bien informados en los que se separaba muy bien la información de la opinión. Un redactor de The Guardian pescó en un café a Harold Wilson, que entonces era el líder laborista, leyendo el Telegraph. Y cuando le preguntó le contestó: “Leo la información porque es muy buena y me salto la Opinión porque sé que me ataca”.

José Martí recuerda que escribió un reportaje sobre las minas de Asturias, en la época en la que morían muchos mineros, que fue duro porque veías los entierros, las familias destrozadas, la crisis económica ya latente en ese sector... “También fueron duros los que escribí en el País Vasco en la época del terrorismo. Recuerdo un funeral en el que Carlos Garaicoechea, que entonces era el lehendakari, salió corriendo de la iglesia y preguntando a un escolta '¿dónde está el coche?' porque detrás tenía una mujer gritando y llamándole asesino. Lo que falta es pisar más la calle y lo que sobra son tantas consultas en Google”. Y sobre el rey emérito dice que “ya era hora de que se supiese que es un golfo. Cuando vivía en Londres conocía al embajador español, José Joaquín Puig de la Bellacasa, que era un monárquico de los de toda la vida. Tan monárquico que dejó la embajada para estar en la Casa del Rey. Al cabo de un tiempo, Juan Carlos llamó al ministro Fernández Ordoñez para pedirle que buscase otro destino para Puig de la Bellacasa. Le dijo 'sácalo, no lo quiero ver más'. A toda prisa le trasladaron a la embajada de Lisboa. Le fui a ver allí y me explicó que en la Zarzuela él acabó siendo el paño de lágrimas de Sofia, que le pedía que acabase con las infidelidades del rey. Cuando él le dijo a Juan Carlos que tenía que acabarse, la respuesta fue pedir que le echasen.

En su vida, José Martí ha recibido 27 querellas y fue absuelto de las 27. Personalmente, aconsejo encarecidamente leer esta entrevista íntegra, aparecida el pasado 28 de noviembre de 2020 en Eldiario.es. Sobre todo, a todo profesional que vive de la prensa.



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