Juana fue la tercera hija de los reyes Católicos.
Nacida en Toledo e hija de los monarcas más poderosos de la época, Juana estuvo llamada desde su nacimiento a convertirse en uno de los personajes más importantes de la historia de nuestro país.
Desde joven fue educada por sus padres con esmero, pues aquellos vieron en la joven y atractiva princesa una importante "baza" de cara a la política exterior: un buen matrimonio favorecería, sin ninguna duda, las relaciones del imperio y fortalecería la causa española fuera de nuestras fronteras.
El matrimonio se celebró en Lille, el 21 de agosto de 1496 y, según las crónicas, no pudo empezar con mejores auspicios: la atracción física entre los novios fue tan intensa que el matrimonio tuvo qeu adelantarse para que los fogosos cónyuges pudieran consumarlo de forma inmediata. Es aquí, precisamente, en esa irremediable atracción, donde comienza la historia de amor y celos entre ambos.
Dª Juana, presa de unos celos obsesivos, puso de su parte todo lo posible para retornar a las apasionadas relaciones – tuvieron cinco hijos más en el espacio de siete años – emprendiendo, a la vez, una estrecha vigilancia del infiel compañero, lo que dio lugar a infinidad de situaciones más o menos embarazosas, como agredir a una de sus damas de compañía con sus propias manos por tener sospechas de que ésta era una de las amantes del rey.
Las desgraciadas e inesperadas muertes de sus hermanos mayores convirtieron a Juana en heredera de las coronas de Aragón y Castilla. A principio del año 1502 Juana y Felipe llegaron a Fuenterrabía para ser proclamados príncipes de Asturias, y Gerona, títulos tradicionales de los respectivos herederos de Castilla y Aragón. El 10 de marzo de 1503 nacía en Alcalá de Henares el cuarto hijo del matrimonio: Fernando, futuro Emperador de Alemania y rey de Hungría y Bohemia.
Por el momento, las pretensiones de Felipe no podían ir más allá de lo conseguido, con lo que no considera necesario continuar en la, hasta cierto punto, austera corte de sus suegros. Todo cambiará con la muerte de a reina de Castilla, Isabel I, el 26 de noviembre de 1504. La nueva situación obliga a la pareja a trasladarse a España. El testamento de la reina Isabel deja como heredera de la Corona de Castilla a su hija Juana, mas una cláusula indica que, en caso de desequilibrio mental, la regencia sería encomendada al padre. D Fernando de Aragón. Esta disposición, es muy probable que prudente, sería la semilla de graves enfrentamientos políticos, que, con toda seguridad, agravaron el estado de Juana. Ante esta supuesta incapacidad, dos hombres luchan por los derechos por la regencia del poder, su padre y su marido.
Ante la "imposibilidad" de reinar de Juana, se desencadenó una batalla por los derechos de ostentar la regencia, lo que algunos vieron como un intento de controlar el poder por parte de los Austrias.
Juana la Loca
A comienzos del mes de septiembre de 1507 don Felipe jugaba un partido de pelota en Burgos. Cuando termina, sudoroso, bebió agua helada; al día siguiente se sintió con fiebre. Nunca se repuso y el 25 de septiembre de 1507 fallecía. Se propalaron algunas especulaciones sobre la posibilidad de un envenenamiento, que la investigación histórica no ha podido corroborar.
El comportamiento de D. Juana tras el fallecimiento de su esposo constituye la mayor fuente de inspiración para todo tipo de leyendas macabras, muchas de ellas inciertas, pero que, con el paso de los años, contribuyeron a consolidar el personaje de "Dª Juana La Loca".
Dicen que en el momento de recibir la noticia no derramó una sola lágrima, pero que su rostro adquirió para siempre un rictus de desconsuelo. Su amado Felipe fue enterrado de manera provisoria en Burgos, desde donde debía ser trasladado a la Capilla real de Granada, el lugar indicado por el protocolo. Pero una repentina epidemia aconsejo a la reina trasladarse a la Cartuja de Miraflores (Burgos), donde llevó consigo el féretro. Juana no dejó de acudir un solo día a la cripta; luego de almorzar en el monasterio, pedía a los monjes que abrieran el ataúd para acariciar a su marido, ya que le aterraba la idea de que alguien pudiera robar su cadáver.
El 20 de diciembre de ese año, en medio del durísimo invierno burgalés, con la reina en avanzado estado de gestación, comienza el traslado del cadáver hasta el panteón real de Granada, en un lúgubre vagar por los campos y ciudades abrazada al ataúd.
El tétrico espectáculo de la comitiva, la cara pálida y aterrada de Juana, conmocionaban a la gente en los caminos. La comitiva, encabezado por la viuda, viajaba siempre de noche y alojándose en lugares donde las mujeres no pudiesen tener contacto con el cortejo, lo que aumentó las noticias de la locura de doña Juana.
Algunas de las visiones que el arte nos ha dejado sobre Juana de Castilla, conocida con el sobrenombre de Juana La Loca.
Juana de Castilla, llamada LA LOCAhttp://www.yamelose.com/historia/locura-de-amor.html