Juegos inolvidables: Silver

Publicado el 20 septiembre 2012 por 99redpotions @99RedPotions
Estamos en el 2000, y un servidor comienza a entrar poco a poco en el maravilloso mundo de los juegos de PC. Pero no es algo fácil: Internet no es ni la mitad de lo que es ahora, y las revistas de videojuegos no cubren ni la mitad de los lanzamientos del año, amen de no ser excesivamente fiables con las opiniones. Así que la estrategia de compra básica era la siguiente: Ibas a la sección de videojuegos de tus grandes almacenes favoritos, mirabas las portadas, y luego filtrabas por los requisitos mínimos. Como podréis imaginar, siguiento esta estrategia me he comido muchos mojones infames, pero también he podido jugar a aunténticas joyas que me supieron mucho mejor por haberlas descubierto de esta forma. 

Si he tenido el placer de disfrutar de Silver, el juego que protagoniza la sección de hoy, fue gracias a su portada. Yo siempre he sido muy de espaditas, armaduras, paladines del bien, y de esas historias de bueno contra malo que te van dejando de gustar cuando la vida te muestra todos los tonos de grises habidos y por haber. Así que, cuando vi la portada del juego (Un tipo rubio con dos espadas y armaduraca así como  colocado de forma trascendental) ni me lo pensé.

La portada en cuestión

Y cómo agradezco la suerte que tuve. Silver es lo que ahora llamaríamos un Action RPG, aunque en su época se podría catalogar fácilmente dentro de lo que eran los "juegos de aventuras". Ya sabéis que antes no había tantas discusiones tontas por las etiquetas: cogías el juego y te lo jugabas, y si te molaba bien, y si no, pues no. Hay veces que echo de menos ese tipo de cosas...
El caso es que en Silver nos ponemos en el papel de un arquetípico héroe llamado David, al que el malo de turno, en este caso llamado igual que el juego, le roba la mujer, lo que sirve de excusa para que el tipo en cuestión se pasee por un montón de sitios, consiga un montón de poderes y haga muchos amigos que comparten las mismas ganas de darle una buena paliza al archienemigo de turno.
Muchas cosas me llamaron la atención cuando comencé a jugar. Lo primero de todo, el doblaje traducido al perfecto castellano. Si ahora es difícil que se gasten los cuartos en doblajes localizados, imagináos como de difícil era en el año 2000. Todas las voces del juego, incluida la del narrador, también llamado "El cronista" estaban dobladas y a buen nivel. Si os soy sinceros no sabría deciros si fue el primer juego al que jugué doblado al castellano, pero de los primeros seguro. 
Otra cosa sorprendente fue el curioso diseño artístico. Mientras que los personajes estaban modelados en 3D de una forma muy burda que recordaba vagamente a FFVII, los escenarios, renderizados en 2D tenían una calidad impresionante. Recuerdo perfectamente que utilicé varios de estos decorados estáticos como fondo de pantalla durante algún tiempo, y aunque Silver ha envejecido de una forma horrible, en su tiempo me dejó con la boca abierta.

Maldito dragón de hielo.

En cuanto a lo importante, es decir, lo puramente jugable, podíamos llevar hasta tres personajes, el héroe rubiales y otros dos más a elegir de entre los variados compañeros que íbamos conociendo a lo largo de la historia. Desde nuestra amiga pelirroja del alma, pasando por el clásico grandullón buenazo o la arquera jamona, hasta un monje guerrero, cada uno ofrecía sus pros y sus contras, y se manejaba mejor con las distintas armas y magias de las que disponíamos.
Se nos permitía equipar a nuestros personajes con una gran variedad de armas, las cuales podíamos ver equipadas en tiempo real, algo que ahora nos parece normal pero que en la época no lo era tanto. También podíamos equipar distintas magias elementales, y combinarlas entre sí para formar hechizos varios. Sin llegar a ser tan complejo como puede ser el actual Magicka, Silver nos proporcionaba un montón de opciones para destruir a nuestros enemigos y potenciar a nuestros aliados a placer.
Aunque antes he pasado muy por encima por la historia, lo cierto es que, según la recuerdo, era bastante interesante y alejada de los tópicos del género. Se podían encontrar múltiples referencias a películas o videojuegos, y el tono en general estaba más cerca de la parodia que de la forzada epicidad que se presupone en los cánones de la fantasía medieval. 

Un homenaje a La Historia Interminable,aunque no he podido encontrarlo en castellano.


El combate se realizaba completamente en tiempo real, por lo que había que tener una habilidad considerable para manejar a tres personajes a la vez. Aunque los aliados contaban con una burda inteligencia artificial, al final tenías que tener un perfecto control de los personajes para superar las batallas más complejas. Por si fuera poco, muchas de las peleas contra jefes específicos tenían parte de puzzle, así que no valía con pegar a lo loco con lo más grande que tuvieras, si no que en muchos casos había que alternar distintas magias para aprovecharse de los distintos puntos débiles del rival.
Silver supuso para mí una pequeña joya inesperada, que me hizo pasar unas buenas horas enganchado la primera vez, y aun mejores cada vez que lo he rejugado. Aunque nunca será recordado entre los mejores de su género, ni estará en ninguna lista de "los 100 mejores RPGS de la historia", para mí, siempre será un juego inolvidable. Y seguro que también lo será para cualquiera que lo haya probado.