Tras la declaración, una brigada de la Guardia Civil acompañó a la anciana hasta su chabola para excavar el terreno. A pocos metros de profundidad encontraron los restos mortales de una mujer. El análisis forense terminó por confirmar que efectivamente el fallecimiento de la anciana de 93 años fue por causas naturales.
El juez encargado del caso solicitó información al consulado de Irlanda en la isla. La respuesta fue sorprendente ya que, desde esa oficina afirman no conocer a ninguna súbdita irlandesa que coincida con la identidad facilitada.
Ante tales circunstancias, el juez ha decidido dejarla en libertad al considerar que no existe ningún ilícito penal en su conducta. "Pobre, mayor, huérfana, triste y sin patria. Bastante castigo tiene ya la mujer, ¿no le parece?, declaró la autoridad a este plumilla.