A estas alturas, ya sabéis que siempre he sentido debilidad por los juguetes de retro. Todos esos clásicos, a pesar de que pase el tiempo continúan gustando a nuestros hijos. A todos nos ha encantado jugar con cubos apilables, con fantásticos dibujos de lugares lejanos, puzzles o pequeñas casitas en las que imaginar que somos piratas, caballeros o princesas.
Cuando nacemos necesitamos adaptarnos al mundo exterior muy poco a poco, vamos desarrollando paulatinamente distintas capacidades dependiendo de la etapa en la que nos encontremos. Para un bebé o niño, la forma más divertida y productiva de adquirirlas es jugando, por eso es tan importante saber elegir los juguetes de nuestros peques.
En los dos primeros meses de vida del bebé realiza pocos movimientos. Sus músculos aún no están suficientemente tonificados, y aún no mantiene la cabeza erguida. Coger al bebé en brazos es muy positivo, ya que fomentará su movimiento y que haga fuerza para mantener la cabecita. Sí, ya sé que estamos agotados...pero una buena opción también es llevarlo en un fular o mochila porta bebé.
Entre los 3 y 6 meses, comienza a mantenerse erguido, y realiza movimientos con piernas y brazos, pero todo de manera muy descoordinada. Ya va a empezar a mantenerse sentado sin ayuda. ¡¡Comienza lo emocionante!!