En "Sneakers", escrita al alimón por Renee Witterstaetter y Michael Golden, e ilustrada por Ed Murr, la hija de un accionista oriental que no habla ni papa de inglés y no comprende las advertencias del personal visita el parque... ¿Qué podría salir mal? El caso es que tiene bastante suerte, ya que el único problema que acontece es que su hurón se escapa y provoca una estampida sauria.
También en Topps, Don Mc Gregor/Jeff Buttler adaptaron, de nuevo en cuatro cuadernillos, la secuela The Lost World (Spielberg, 1997), cuyas portadas dibujó Simonson. Tras la impactante escena inicial a cargo de Compsognathus, Tyrannosaurus vuelve a tomar las riendas de la acción, aunque volvemos a ver a Velociraptor hacer de las suyas.
Las excelentes portadas de Tom Yeates para la primera, Redemption, podrían ser denunciables como publicidad engañosa. Uno espera que la calidad tenga una continuidad, pero lo que encontramos aquí roza lo grotesco. Las ilustraciones de Nate van Dyke son de lo más lamentable que hemos visto y, aunque salpica bastante sangre, más que miedo, Carnotaurus da mucha pena. Un cómic perfectamente prescindible que no contiene potencial alguno para resucitar la franquicia. Pero, como se ha dicho, siguieron otras dos series.
Aparte de lo bajo que había quedado el listón, Byrne es un profesional como la copa de un pino, por lo que The Devils in the Desert es harina de otro costal. Sin embargo, no estamos ante el mejor trabajo del autor y la trama se limita a un episodio sin demasiada conexión ni relevancia en el conjunto de la saga, protagonizado por un grupo de pterosaurios en el desierto.
Pero la apuesta de IDW no resultó lo rentable que la editora deseaba y ahí terminó el recorrido en los cómics de la franquicia, no habiéndose adaptado a viñetas ninguna de las películas que llegaron después. Para completar el panorama, tendríamos que hacer mención del "Motion-Comic" (mitad tebeo, mitad animación) de Jurassic World (me lo chivó @Carlosdino88), que puedes leer aquí. Como amantes de los cómics y la animación, sólo podemos decir eso, que es mitad y mitad, y por tanto te deja a medias. No eres tú quien decide el ritmo de lectura, recreándote en los detalles cuando lo deseas, como en un cómic, y se pierde la capacidad de sugestión del medio al mostrar la acción en movimiento en tiempo real o sustituir el texto de los bocadillos por el sonido de tus altavoces. Por otra parte, tampoco puedes disfrutar de una animación limitada a fases reducidas de movimiento y cuyo ritmo se ve inmediatamente lastrado por las imágenes más o menos fijas del cómic. Pero, para el que le guste disfrutar de experiencias distintas, ahí está el enlace y la reseña.
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[1] Arrojar piedras a Stegosaurus para ahuyentarlo, el ataque de Cearadactylus o el de Tyrannosaurus rex en el río.