Es tradición ver por estas fechas el anuncio de Loterías y Puestas del Estado. Anuncia de esta manera la llegada de la Navidad y nos ‘animan’ a jugar la Lotería. Si el año pasado fue Antonio el que no compró el boleto de Navidad en el Bar de Fuencarral (podéis recordarlo al final del artículo), este año le toca al amigo Justino, trabajador del turno de noche en una fábrica de maniquíes. Como reza su eslogan este año: El mayor premio es compartirlo. Así que sabéis lo que tenéis que hacer…