Klute: Alguien te está vigilando.

Publicado el 24 abril 2010 por Fantomas
“Klute” (1971), es un thriller del director Alan J. Pakula, el cual está protagonizado por Jane Fonda y Donald Sutherland.
Un hombre ha desaparecido sin dejar rastro en Nueva York. Klute (Donald Sutherland), un detective privado íntimo amigo suyo, encuentra una pista en unas cartas que aquel le escribía a una prostituta llamada Bree Daniels (Jane Fonda), así que va a buscarla para interrogarla. Simultáneamente, Bree comienza a ser acosada por un hombre misterioso que parece estar obsesionado con ella y que bien podría tener algo que ver con la desaparición del hombre que Klute está buscando.
En 1969, el agente de la actriz Jane Fonda contactó al director y productor Alan J. Pakula con la intención de invitarlo a dirigir un proyecto en el que estaba involucrada la actriz. Sin embargo, a Pakula no le llamó la atención el material por lo que desechó el proyecto. Algunas semanas después, la Warner Brothers le envió al director el primer borrador de un guión escrito por Andy Lewis y Dave Lewis titulado “Klute”. El guión relataba la historia de un policía de un pequeño pueblo de Pennsylvania que junto a una prostituta de Nueva York, descienden al mundo de la prostitución para dar con el paradero de un viejo amigo del policía. Para Pakula, la única actriz capaz de interpretar el rol protagónico era Jane Fonda. Por este motivo, él le envió el guión a la actriz quien se encontraba promoviendo la cinta “They Shoot Horses Don´t They?” (1969). Según el director, “Volé a Nueva York luego de que ella había leído el guión y me dijo, ´Bueno, ¿Por qué quieres que haga esto? Esto puede convertirse en algo totalmente vulgar.´ Entonces yo le dije, ´Porque pienso que harías un estupendo trabajo y porque además es un personaje maravillosamente escrito. Creo que la historia necesita algo de trabajo pero el personaje está bien´”.
Para sorpresa de Pakula, el estudio no tenía interés en contratar a Fonda. Cuando el director se negó a contratar a alguien más para el papel, la Warner terminó quitándole el proyecto. Posteriormente se le ofreció el papel a Barbra Streisand, pero esta lo rechazó debido a que consideraba que el guión era burdo. Más tarde, ella admitiría que si hubiese sabido que Pakula estaría a cargo del proyecto, hubiese aceptado el papel. Cuando el estudio vio que a nadie le resultaba atractivo el proyecto, se vieron en la obligación de llamar a Pakula y Fonda. Una vez que se contrató a Donald Sutherland para el papel de Klute, comenzarían las filmaciones tanto en exteriores como en los ya desaparecidos Filmways Studios de Manhattan. El gerente de producción ayudaría a Fonda a investigar más acerca del mundo de la prostitución, pero la actriz comenzó a ponerse nerviosa cuando ninguno de los proxenetas de los clubes nocturnos que visitó con la intención de construir su personaje intentó contratar sus servicios. Fue entonces cuando Fonda comenzó a sentir que no era la indicada para el papel y le rogó a Pakula que la despidiera. Sin embargo, lo que hizo el director fue reestructurar el calendario de filmación para que la actriz se preparara de mejor forma para las escenas más potentes, al mismo tiempo que le dio la posibilidad de improvisar en algunas escenas, como por ejemplo aquellas en las que la protagonista asiste al psiquiatra.

La cinta comienza en medio de una animada cena en casa de Tom Gruneman (Robert Milli), la cual se corta abruptamente para dar paso a una escena situada algunos meses después en el mismo lugar, solo que esta vez la casa es el escenario de una interrogación policial. Es ahí cuando nos enteramos que en el tiempo transcurrido entre las dos situaciones, Tom Gruneman ha desaparecido y que la única pista de su paradero son una serie de cartas obscenas que aparentemente le escribió a una mujer llamada Bree Daniels. Cuando la policía comienza a dar señales de que va a abandonar el caso, John Klute, un detective privado amigo de la familia se ofrece para ir a Nueva York para buscar a Bree y averiguar cuánto le sea posible, aún si lo que encuentra son solo malas noticias. Posteriormente conocemos a Bree, quien se encuentra en un casting para modelos. A simple vista es una joven como cualquier otra que está probando suerte en la gran manzana. Sin embargo, no tardamos en enterarnos que Bree es una prostituta que trabaja de manera independiente, y que intenta comenzar una carrera como actriz para así dejar definitivamente el sórdido submundo al que se encuentra encadenada.
Después de mucha insistencia y tras utilizar una artimaña que involucra la grabación de algunas conversaciones telefónicas, Klute logra convencer a Bree que lo ayude a buscar a un hombre del cual ella no recuerda ni el más mínimo detalle. Pese a esto, Klute logra relacionar a Gruneman con un cliente particularmente violento con el que Bree se encontró hace dos años. Es ahí donde radican las principales interrogantes del film: ¿Qué sucedió con Gruneman? y ¿Quién es el misterioso cliente que violentó a Bree? Intentando responder estas interrogantes, Klute y Bree se sumergen en el submundo de la prostitución, encontrando en su camino a proxenetas y prostitutas que trabajan tanto en la calle como en las altas esferas de la sociedad. Aunque la verdad es que en la primera mitad de la cinta nos enteramos quien es el cliente/psicópata y cuáles son sus motivos, gran parte de la tensión de la cinta reside en la sensación de paranoia que domina la vida de Bree. Klute tendrá que hacer su mejor esfuerzo por unir las pistas antes de que el acosador decida terminar con la vida de Bree, más aún cuando comienzan a ser asesinadas algunas de sus viejas amistades.
El verdadero centro de la historia es Bree. Al principio del film se nos entregan algunos detalles de su personalidad, y durante gran parte de la cinta vemos los cambios que se producen en la protagonista desde la llegada de John Klute. Fonda interpreta a Bree evadiendo todo tipo de clichés; no se muestra ni como una mujer en desgracia ni como una prostituta con un corazón de oro, sino que es simplemente una joven que se escuda tras un muro de cinismo. Bree es una mujer repleta de contradicciones que intenta ganarse un lugar en una sociedad machista y hostil. En las escenas en las cuales interactúa con la psiquiatra, la protagonista tiene la oportunidad de relatar sus verdaderos sentimientos y de reconocer que es una mujer quebrada a la que se le dificulta poner en orden su vida. Demás está decir que la actuación de Jane Fonda es espectacular, razón por la cual fue merecedora del premio Oscar a la mejor actriz por su participación en este film. Donald Sutherland también realiza un buen trabajo como el rudo pero paternal John Klute, al igual que Roy Scheider, quien interpreta al antiguo proxeneta de Bree, un hombre carente de todo tipo de escrúpulos. Por otra parte, cabe destacar la banda sonora compuesta por Michael Small, y el trabajo de fotografía de Gordon Willis, quienes en conjunto construyen la atmósfera inquietante y claustrofóbica que presenta la cinta.
“Klute” es un perfecto ejemplo de los thrillers de paranoia que alcanzaron su punto más alto durante los setenta. La creciente desconfianza de la sociedad norteamericana con respecto a la administración de Nixon se magnificaron en cintas como esta (que forma parte de la llamada “trilogía de la paranoia” de Pakula, la cual es completada por “The Parallax View” y “All the President´s Men”) o “The Conversation” (1974), de Francis Ford Coppola. En este film Pakula retrata una amenaza invisible la cual está representada por una serie de equipos de vigilancia (específicamente cintas de grabación) que parecen estar plantados en todas partes, amenazando la privacidad y la seguridad de los involucrados en la historia. “Klute” además presenta a una de las primeras heroínas cinematográficas de los setenta, caracterizadas por ser mujeres independientes que son vistas como algo más que un objeto sexual. En definitiva, estamos ante una película que influenció el trabajo de otros realizadores (aunque esto no suele ser ampliamente reconocido), que bien podría ser definida como un thriller dramático, donde si bien se le da más importancia a los personajes que a la trama policial, de todas formas la cinta presenta momentos cargados de tensión, lo que lo convierte en un film más que recomendable.


por Fantomas.