Revista Cultura y Ocio

La antipolítica de la criminología mediática según Zaffaroni

Publicado el 17 septiembre 2011 por María Bertoni

La antipolítica de la criminología mediática según ZaffaroniLa publicidad de los delitos difunde métodos criminales e instiga a una criminalidad amateur muy peligrosa. Un buen ejemplo de reproducción criminal fue la enorme publicidad de secuestros extorsivos que tuvo lugar hace pocos años en la Argentina, donde estos delitos no son comunes.

La insistencia mediática hizo cundir la falsa creencia de que se trata de un delito rentable y de fácil comisión, lo cual provocaba miedo en la población. Pero en realidad es uno de los más difíciles, salvo que cuente con cobertura oficial.

No obstante, hubo otros receptores del mensaje que lo entendieron de muy diversa manera y eso provocó una ola de secuestros bobos con alto riesgo para la vida de las víctimas, pues son los que más peligro implican: ante la inminencia de ser descubierto o reconocido por la víctima, el secuestrador tonto y desesperado le da muerte como último recurso ante su torpeza.

El fascículo 17 de La cuestión criminal desarrolla el fenómeno de criminología mediática presentado en el capítulo anterior. Esta nueva síntesis digital respeta la división en tres secciones, que el Dr. Raúl Zaffaroni eligió para la versión impresa: 1) la criminología mediática y la víctima-héroe; 2) la criminología mediática como reproductora; 3) la criminología mediática y la (anti)política.

La criminología mediática y la víctima-héroe
La antipolítica de la criminología mediática según Zaffaroni La criminología mediática actual se importa de Estados Unidos. Nuestra región, en cambio, carece de las condiciones necesarias para mantener a dos millones de personas presas y para bajar el desempleo mediante los servicios de vigilancia institucional. Por lo tanto, los efectos políticos difieren totalmente.

La antipolítica de la criminología mediática según Zaffaroni En el hemisferio norte la criminología mediática refuerza la política de prisionización de negros y latinos, y en Europa la expulsión de extracomunitarios. Pero en América Latina es imposible prisionizar a todas las minorías molestas –que tampoco son tan minorías–, con lo cual la venganza estimulada hasta el máximo se traduce en 1) mayor violencia del sistema penal; 2) peores leyes penales; 3) mayor autonomía policial con la consiguiente corrupción y riesgo político; 4) vulgaridad de políticos oportunistas o asustados; 5) reducción a la impotencia de los jueces.

La antipolítica de la criminología mediática según Zaffaroni A la criminología mediática no le interesan la frecuencia criminal ni el grado de violencia en una sociedad, porque en realidad no le importan los criminales ni sus víctimas. Por eso envía el mismo mensaje desde México (con más de cuarenta mil muertos en cinco años) hasta Uruguay (con un índice casi despreciable de homicidios dolosos), desde Centroamérica con las maras y los sicarios (como los que mataron a Facundo Cabral) hasta una esquina suburbana de Buenos Aires con los pibes tomando cerveza y fumando porro.

La antipolítica de la criminología mediática según Zaffaroni Entre otras cosas, la criminología mediática oculta al público la potenciación del control reductor de nuestra libertad. Al crear la necesidad de protegernos de Ellos, justifica todos los controles estatales –primitivos y sofisticados– para proveer seguridad. No lo olviden: lo que al poder punitivo le interesa no es controlarlos a ellos, sino a controlarnos a nosotros.

La antipolítica de la criminología mediática según Zaffaroni El miedo a un objeto temible es positivo: filogenéticamente condicionado, sirve para la supervivencia. En este sentido, el miedo a la victimización es normal cuando es proporcional a la magnitud del riesgo. Pero cuando se cree que un solo objeto es la única fuente de todos los riesgos y no hay otros, el miedo consiguiente deja de ser normal.

La antipolítica de la criminología mediática según Zaffaroni Este miedo anormal deja de cumplir su función de supervivencia cuando no les asigno importancia a los otros riesgos, y entonces me comporto temerariamente frente a ellos. Así, me cuido del robo y no me percato de que en mi propio hogar aumenta la violencia, o todos violamos la luz roja del semáforo de la esquina o, lo que es más grave, pido más vigilancia y cuando quiero darme cuenta los que me vigilan me secuestran.

La antipolítica de la criminología mediática según Zaffaroni La criminología mediática latinoamericana tiene una particular preferencia por los shows que enfrentan a algunas víctimas con los responsables de la seguridad (policías, políticos y si puede algún juez). Este espectáculo fija en el imaginario colectivo la peligrosa idea de que el Estado debe ser omnipotente, capaz de prevenir hasta los delitos y accidentes más patológicos e imprevisibles, que ningún país del mundo puede evitar.

La antipolítica de la criminología mediática según Zaffaroni Quien no ratifica lo que las víctimas o sus deudos expresan es estigmatizado como tibio, peligroso y encubridor, además de insensible al dolor ajeno.

La antipolítica de la criminología mediática según Zaffaroni En algunos casos, la criminología mediática da con la víctima ideal, capaz de provocar identificación en un amplio sector social. En tal caso la convierte en vocera de su política criminológica, y la consagra como víctima-héroe.

La antipolítica de la criminología mediática según Zaffaroni A la víctima-héroe se le hace reclamar represión por vía mágica y se prohíbe responderle, pues cualquier objeción se proyecta como irreverente frente a su dolor. Ante el peso de la presión mediática, son pocos los que se animan a desafiarla y a objetar sus reclamos. Los que más se amedrentan son los políticos que, desconcertados, tratan de ponerla de su lado redoblando apuestas represivas y descalificando a los jueces.

La antipolítica de la criminología mediática según Zaffaroni Cuando este proceso se agudiza, la víctima-héroe se vuelve inmostrable por disfuncional. En ese momento la criminología mediática la abandona e ignora hasta silenciarla por completo, sin importarle el daño psíquico que le ha provocado al interrumpirle la elaboración del duelo. La trata como a una cosa que usa y arroja cuando deja de resultarle útil.

La criminología mediática como reproductora
La antipolítica de la criminología mediática según Zaffaroni La criminología mediática se atrinchera en su causalidad mágica. Ni siquiera admite sospecha alguna sobre su propio efecto reproductor del delito estereotipado funcional, que le resulta imprescindible para sostener su mensaje e infundir el pánico moral.

La antipolítica de la criminología mediática según Zaffaroni Al mensaje contra la pretendida impunidad cuando las cárceles están superpobladas, el ciudadano común lo percibe como un mensaje de miedo. En cambio, las personalidades frágiles de los grupos de riesgo lo entienden como una incitación pública al delito: “delincan pues hay impunidad”.

La antipolítica de la criminología mediática según Zaffaroni Hace pocos años, un horrible homicidio múltiple de un matrimonio y su hijo menor en Italia dio lugar a un reforzamiento del estereotipo del albanés asesino, del cual la hija sobreviviente llegó incluso a hacer un identikit. La sorpresa fue grande cuando se descubrió que la autora era la hija ayudada por su novio… En estos casos la criminología mediática enmudece.

La antipolítica de la criminología mediática según Zaffaroni Es sabido que el criminal que desafía al poder causa fascinación. De hecho, siempre los grandes criminales han desatado pasiones, sobre todo si son jóvenes y más o menos hermosos.

La antipolítica de la criminología mediática según Zaffaroni Socialmente no es nada saludable fomentar esa fascinación, pero la criminología mediática lo hace y hasta último momento los muestra duros, masculinos, impávidos ante la muerte, parecidos a los héroes de la series. Si de prevenir el delito se trata, éste no parece el mejor método.

La criminología mediática y la política
La antipolítica de la criminología mediática según Zaffaroni En términos generales, la criminología mediática impulsa la tendencia a un estado autoritario cuyo modelo desemboca en un fortalecimiento policial que a su vez refuerza la autonomización de las corporaciones policiales, lo cual se traduce en arbitrariedad, y en la participación de la propia autoridad preventiva en la comisión de delitos. También en el aumento de la llamada “criminalidad organizada”, en la pérdida de control gubernamental, en la ineficacia creciente de la prevención de delitos graves, en la corrupción de autoridades políticas, en la tolerancia burocrática judicial o directa corrupción, en el debilitamiento o supresión de todos los controles democráticos, etc.

La antipolítica de la criminología mediática según Zaffaroni El pánico moral se produce cuando los medios que suministran la información supuestamente seria dedican muchos más minutos de televisión al homicidio del día, cuando los diarios de igual naturaleza dedican muchos más metros cuadrado de papel a lo mismo y trasladan la noticia roja a la primera plana, cuando más expertos son entrevistados y ante más gestos de resignada impotencia o reclamos de reforma a la ley con voz ahuecada de escuela de teatro muestran los comunicadores.

La antipolítica de la criminología mediática según Zaffaroni Nada de esto tiene que ver con la frecuencia real de la violencia criminal.

La antipolítica de la criminología mediática según Zaffaroni Las dictaduras juegan al máximo con la falsa idea de que sacrificando libertad se obtiene seguridad y orden. Así seducen a las personalidades más estructuradas e inseguras frente a cualquier cambio.

La antipolítica de la criminología mediática según Zaffaroni En las sociedades democráticas, la criminología mediática alterna entre colocar a la seguridad en el centro del debate político (y así incidir en la decisión electoral) y limitarse a mostrar un Ellos contenido (la guerra sigue, pero sin peligro inminente). Tampoco falta la ocasión de ataque generalizado a la política misma, mostrándola como mezquina y enfrascada en discusiones inútiles que además descuidan la vida de los ciudadanos.

La antipolítica de la criminología mediática según Zaffaroni Esto último es la antipolítica, eje central de los totalitarismos de entreguerras, que sostenían sus regímenes de partido único con la afirmación de que el pluralismo político era un fraccionamiento debilitante de la nación.

La antipolítica de la criminología mediática según Zaffaroni En alguna medida, la criminología mediática parece aspirar a que la interacción humana sea siempre mediada por la televisión. De allí el desconcierto y el desagrado frente a cualquier manifestación o celebración masiva no convocada por ella misma: cuanto menos se reúnan las personas, menos se comunicarán, menos oportunidades tendrán de reflexionar y por tanto de tomar conciencia de otra realidad.

La antipolítica de la criminología mediática según Zaffaroni Hoy la política asume en la región formas que muchas veces difieren de los populismos pasados. Sin embargo, cada vez que en alguno de nuestros países surgen movimientos o partidos que postulan seriamente la ampliación de la ciudadanía real mediante la incorporación de nuevas capas sociales, la criminología mediática aumenta su espacio y estridencia. La táctica völkisch y el consiguiente pánico moral forman parte del arsenal destinado a derrotarlos.

La antipolítica de la criminología mediática según Zaffaroni La criminología mediática actual forma parte del desbaratamiento del programa de Roosevelt, o sea, del Estado de bienestar. En la Argentina estalló con el retorno a la constitucionalidad, cuando el Estado de bienestar ya no podía ser demolido en base a dictaduras militares.

La antipolítica de la criminología mediática según Zaffaroni La criminología mediática no es producto espontáneo de las estrellas de la comunicación televisiva que muestran sus rostros de serios formadores de opinión y de custodios de la seguridad urbana, sino que éstos son el subproducto de intereses financieros mediatizados por las empresas comunicacionales. El fenómeno es mundial y la preocupación también: no perdamos la dimensión planetaria del problema.

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La versión completa de este fascículo se encuentra aquí.


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