De no tener prácticamente ningún valor antes de de la guerra, el wolframio se convirtió con el conflicto en un metal de altísimo valor estratégico, sobre todo para Alemania. Ya lo dijo Hans Heinrich Dieckhoff, embajador alemán en España entre 1943 y 1945: "Para nosotros el wolframio es como la sangre para el hombre". Para España significaba poder saldar la deuda adquirida con Alemania durante la Guerra Civil.
Roosevelt, en 1941, meses antes del ataque japonés a Pearl Harbor, empezó a cambiar su estrategia hacia España. En noviembre de 1943, tras la Conferencia de Teherán, que estableció la primera fecha del desembarco de Normandía, Washington, contrario al régimen de Franco, tomó la decisión de cortar el envío de petróleo a España hasta que el régimen franquista no suspendiese sus ventas de wolframio a Alemania. Al menos durante los seis meses siguientes, que era el plazo necesario para que la falta del wolframio en la industria de guerra alemana provocase la pérdida de su capacidad militar ante el previsto desembarco aliado.
Francisco Gómez-Jordana, ministro de Asuntos Exteriores español, logró con el apoyo del embajador norteamericano Carlton J. H. Hayes, partidario de más flexibilidad con el Gobierno español, que se abriesen negociaciones para hallar una solución a esa dura medida norteamericana, mientras se suspendiese la venta de wolframio a los nazis. Esas negociaciones llevadas a cabo entre enero y abril de 1944, se convirtieron en la parte más importante de la "Batalla del Wolframio".
Antiguas instalaciones mineras de Varilongo, en Santa Comba
El asunto era de tal importancia que en las negociaciones intervinieron directamente Roosevelt, Churchill y Franco, y no sólo estuvieron a punto de causar una división entre norteamericanos e ingleses por la postura americana debido a sus intereses en España, sino también las diferencias entre Gómez-Jordana y Demetrio Carceller, ministro de Comercio e Industria y el sector falangista, más afín a los nazis y contrario a esa negociación.Franco, como durante toda el conflicto, tuvo ante la negociación un doble juego. No desautorizó la actitud de los que se oponían a la negociación, aun queriendo llegar a un acuerdo con los aliados. EEUU cedió en las conversaciones para no romper su alianza con los ingleses y el 4 de mayo de 1944 se firmó el acuerdo que permitía la venta limitada del wolframio español a los nazis. En la "Batalla del Wolframio" el verdadero derrotado fue el presidente Roosevelt.
El Wolframio llegó a tener tanta importancia que a un agricultor gallego le ofrecieron comprarle su casa por 20000 reales. Pero lo que realmente querían de la casa eran tan solo sus paredes, no el terreno. Asi que el labriego accedió y con ese dinero se construyó otra casa mucho mejor. Al fin y al cabo las piedras las había por todas partes y gracias a ello muchos gallegos pudieron ganar dinero y salir de la miseria.
Un importante numero de minas de wolframio tenían destacamentos penales en los que los presos redimían sus penas con trabajo, como el Destacamento Penal Mina "El Eje", en Ourense, que proporcionó wolframio a Alemania desde finales de 1942 hasta julio de 1944, que fue cerrado ante la presión Aliada. En el destacamento trabajaron 461 presos políticos y de guerra junto a cientos de personas de los pueblos de la comarca.
Para saber más:
La Batalla del Wolframio: Estados Unidos y España de Pearl Harbor a la Guerra Fría (1941-1947), de Joan María Thomás
Los años del Miedo, de Juan Eslava Galán
Universidad de Castilla-La Mancha
ABC
Venustatu
La Nueva España