Este verraco, una muestra de litolatría o culto a las piedras a la que en otro tiempo se identificó con una cabeza humana barbada y con turbante, cuenta con múltiples leyendas relativas a la Reconquista de Talavera, por lo que se denomina Cabeza del Moro y da nombre a la calle donde se encuentra.
Nombre por todos conocido, ahora sabemos su procedencia, una vez más fruto del vox populi.