Uno y otro debemos cuidar. La parte viva o raíz donde se ubica el folículo piloso debe recibir todos los nutrientes necesarios para que crezca el cabello hacia afuera sano y bonito y la parte visible del pelo es la que está más expuesta a agresiones externas como contaminación, productos químicos, cloro de las piscinas, el sol etc.
El cabello tiene la siguiente composición elemental: 28% de proteínas, 2% de lípidos y 70% de agua; la proteína más abundante es la queratina, una proteína cuyo aminoácido mayoritario es la cisteína; en menor cantidad pueden encontrarse: calcio, cobre, cadmio, mercurio, zinc, plomo, hierro, arsénico, silicio, magnesio, uranio, vanadio, sodio y potasio.
Cada cabello tiene su ciclo de crecimiento no sincronizado con el resto. Algo que sí ocurre en otras especies animales. Este ciclo del cabello tiene tres etapas, llamadas así:
- Fase anágena o fase de formación, de crecimiento. En esta fase se encuentran aproximadamente entre el 80 y el 90% de los cabellos y tiene una duración que fluctúa entre 2 y 6 años.
- Fase catágena o de transición. Dura unas tres semanas y en esta fase están el 1 % de los cabellos. En el folículo piloso ya no hay actividad de generación de células con lo que éste se va retrayendo.
- Fase telógena o fase de reposo. Dura hasta 4 meses. En esta fase se encuentran el 18% de los cabellos. El pelo permanece unido al folículo piloso pero éstos se caen al cepillar, al peinar o al lavar.
Por lo tanto la caída del cabello forma parte del ciclo natural del mismo. Lo normal es que de media perdamos cada día entre 50 y 80 cabellos. Pero ocurre que nos encontramos con caídas de cabello superiores al día en determinadas circunstancias. Los expertos aconsejan pedir asesoramiento y consejo si estimamos que nuestra pérdida de cabello supera los 100 cabellos al día.
Tampoco será cuestión de contarlos cada día, pero seguro que nos damos cuenta de que ha aumentado la caída si observamos el peine al peinarnos, cuando lo lavamos, cuando aparece cabello en la almohada o en nuestra propia ropa.
Un tipo especial de alopecia es la alopecia areata en la que aparecen calvas redondeadas bien definidas en el cuero cabelludo. Puede ser debido a una deficiencia del sistema inmunitario.
¿Que hay en el mercado?
La caída del cabello es un problema que genera mucha ansiedad. El mercado desde tiempos inmemoriales siempre ha dispuesto de “crece pelos” maravillosos para superar esta necesidad.
En el caso de la alopecia androgenica hay que afrontar el problema y hacerlo natural, sin desesperar; puedo prevenir y mantener el cabello durante más tiempo, pero irremediablemente tus genes prevalecerán. Esto exige que cualquier tratamiento que se inicie ha de ser con constancia. Para ellos, un fármaco con propiedades anticaida contrastadas: finasteride. La finasterida o finasteride es un fármaco utilizado durante largo tiempo en el tratamiento de ciertas patologías de próstata. En 1990 se descubrió que pacientes tratados con finasteride y que tenían alopecia, ésta se detenía y que incluso algunos cabellos se regeneraban. Así que en 1999 comenzó su comercialización indicándose en el tratamiento de la alopecia androgenica. La finasteride actúa disminuyendo la producción de la hormona DHT antes comentada ,causante de la caída prematura. En 90 días se visualizan los efectos y en seis meses el volumen del cabello aumentado se destaca.
Nutrir el cabello desde el interior
Otra fórmula útil para todo tipo de alopecias sería la de mantener nuestro folículo piloso bien alimentado. El pelo está formado por queratina en gran proporción. Si no hay suficiente queratina el pelo se vuelve frágil y menos resistente. La queratina se forma a partir de de aminoácidos azufrados. Los más importantes la metionina y la cisteína.