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La calumnia, duelo interpretativo de altura [Cine]

Publicado el 25 febrero 2015 por Ahoracriticoyo @AhoraCriticoYo
Hace unas semanas, un servidor salió de una sala de cine caminando despacio, pensativo, con la cabeza dando vueltas a los ciento siete minutos recién vistos. Y a la vez, con una satisfacción enorme por la obra maestra que sumaba a sus mejores recuerdos cinéfilos. Gracias a la Filmoteca de Catalunya, pude conocer una película que no debería pasar por alto nadie a quien le interese lo más mínimo el séptimo arte: ‘La calumnia (The Children’s Hour)’.
La calumnia, duelo interpretativo de altura [Cine]
¿De qué va?
Dos amigas de la universidad crean una exclusiva escuela para niñas. Ellas son Martha (Shirley MacLaine) y Karen (Audrey Hepburn), que gestionan el colegio con ternura y mano dura a partes iguales, ayudadas por la tía de Martha. Todo va bien hasta que una de las alumnas, una niña con el mal y la rabia pintados en el rostro, resentida por un castigo más que merecido, miente a su rígida abuela. A partir de la difusión de esa mentira, todo el mundo que habían creado las dos chicas se desmorona.

La crítica

La calumnia es una película que pone los pelos de punta, no solo por su final, que no desvelaremos aquí, sino por el tema que trata y su forma de hacerlo: la mentira. Y cómo la mentira de una niña puede destrozar varias vidas adultas.

William Wyler cambió totalmente de registro, para retomar una historia ('Esos Tres', 1936) que ya había grabado hacía más de 25 años, pero que la estricta censura de la época cambió tanto que casi no se reconoce la misma historia y sería difícil descifrarlo si no fuera por el nombre de sus protagonistas. Para rodar este film, Wyler se olvidó de los grandes escenarios y de las multitudes en pantalla como había hecho en su anterior metraje, la mítica ‘Ben-Hur’, para rodar algo mucho más de interior e intimista. Únicamente hay dos o tres escenarios, un tanto asfixiantes, que ayudan a crear esa atmósfera de tensión superlativa que desprende el film. Gracias también a la magnífica fotografía en blanco y negro de Franz Planer, que consigue que el mismo salón que antes era alegre y lleno de vida se transforme en una estancia sórdida y fría.


La calumnia, duelo interpretativo de altura [Cine]

El guión está firmado por John Michael Hayes, guionista de cabecera de Hitchcock a principios de los 50. De su puño y letra son grandes guiones como 'La ventana indiscreta', 'Atrapa un ladrón' o 'El hombre que sabía demasiado' (la versión buena, la segunda, con James Stewart y Doris Day y no esa cosa extraña que fue la primera versión de 1934 con Peter Lorre). También de algún desacierto del mago del suspense como 'Pero... ¿quién mató a Harry?', pero se le perdona por el gran trabajo hecho en la mayoría de trabajos.

El guión es espléndido en su limitación voluntaria. Explica muchas cosas sin tener que decirlas, dejando a manos de las actrices y de su expresividad la transmisión de las sensaciones que se van desarrollando durante la película.


La calumnia, duelo interpretativo de altura [Cine]

Y aquí llega el punto fuerte del film, las interpretaciones de sus actrices protagonistas, bien apoyadas por un grupo de secundarios solventes que consiguen no desentonar ante estas dos monstruosas interpretaciones. Monstruosas en sentido positivo, por supuesto. Por lo enorme, por lo inconmensurable de la actuación de Audrey Hepburn y Shirley MacLaine.

Hepburn era ya una actriz consagradísima, pues venía de hacer su película más icónica 'Desayuno con diamantes' y además había rodado antes grandes éxitos como 'Una cara con ángel' o 'Historia de una monja'. En este film está soberbia, desbordando una ternura exquisita e irradiando expresión con los ojos. ¡Qué ojos los de Hepburn! Quizá los más expresivos de la historia del cine. ¿Quién no habría querido tenerla como profesora? Karen es una profesora tierna y dulce que riñe de una manera tan suave, aunque firme, que si un servidor fuera reñido por ella no tendría más remedio que aceptar el castigo y dar las gracias.

La calumnia, duelo interpretativo de altura [Cine]

Shirley MacLaine, pese a ser cinco años más joven que Audrey Hepburn, también tenía ya una carrera más que consolidada. Su trabajo inmediatamente anterior había sido nada más y nada menos que 'El apartamento' de Billy Wilder. Su personaje en este film es más impulsivo quizá, o más pasional, e interpreta a la perfección el derrumbamiento que va sufriendo su personaje a medida que avanza el metraje. Vamos viendo como todo decae y como lleva de una manera menos pragmática la situación a la que la mentira de la niña les lleva. Sale airosa de un papel difícil, quizá el papel más difícil de su carrera, ya que a partir de ahí, quizá debido a su amistad con el Rat Pack de Sinatra y compañía, la actuación no era más que una pausa entre fiesta y fiesta. Pocos papeles destacados a partir de este, a excepción de ‘Irma la Dulce’ de nuevo con Wilder, pero en todos sus films, incluso en los de segunda categoría dejaba entrever su calidad interpretativa. Ya no haría grandes papeles hasta que ya mayor, retomó su carrera cinematográfica de altura con 'La fuerza del cariño'.
La calumnia, duelo interpretativo de altura [Cine]

El reparto de secundarios es también bastante acertado. Evidentemente eclipsados por los dos papeles protagonistas que se llevan todos los focos y nuestra atención. En el fondo, poco nos importa el papel del Dr. Cardin, interpretado de manera correcta por un James Garner que había hecho mucha televisión y poco cine. En el caso de Miriam Hopkins y Fay Bainter, hay que reconocer que sus actuaciones están bastante teatralizadas, pues eran actrices ya mayores, que aprendieron a actuar en una época en que el cine mudo exigía mucha gesticulación. 

A destacar el papel de Karen Balkin, que interpreta a la niña de una manera tan convincente que hace dudar de si la niña actuaba así de bien o si la escogieron para el papel por su talante odioso y manipulador. Es difícil creer que una niña actúe tan bien.

La calumnia, duelo interpretativo de altura [Cine]

La película reflexiona no tanto sobre la homosexualidad implícita en la relación entre las dos protagonistas, que no existe, como en la fuerza de la mentira. 

El lesbianismo en la película queda tan de lado que no se trata en general. Hay que decir que en el año 60, aunque ya no existía la censura de manera tan evidente como 25 años atrás, cuando Wyler rodó 'Esos tres', aún iba dando tijeretazos para mutilar obras maestras. Por eso el proceso de montaje debía ser muy cuidadoso y la mayoría de directores le daban tanta importancia como a la propia dirección. Por eso el lesbianismo que en la historia original de Lillian Hellmann era evidente aquí sólo es una calumnia, una mentira con la que desestabilizar.

                                      
La calumnia, duelo interpretativo de altura [Cine]
Y es por eso que la mentira termina siendo el leit motiv del film. Una mentira, una tergiversación que es capaz de derrumbar en unas horas lo que dos buenas chicas han tardado tantos años en construir y por lo que han tenido que sufrir tanto. ¿Cómo pueden unas palabras hacer tanto daño en un acto tan simple y sencillo? La película en general convence y engancha desde el principio. La obsesión del director por las tomas perfectas, que hacía repetir hasta la saciedad a sus actores (sobretodo actrices, que le odiaban por ello, pero que también le amaban porque sabía sacar lo mejor de ellas; el resultado: 13 oscars de 35 nominaciones para sus actrices), no permite encontrar errores de composición o de actuación y el resultado es más que positivo. Pero deja un sabor amargo por el desenlace, que nos hubiera gustado distinto, quizá algo más happy end.               Información de más
  • La película obtuvo cinco nominaciónes a los premios Oscar: Fay Bainter como mejor actriz de reparto, fotografía en B/N, dirección artística en B/N, vestuario y sonido. No consiguió ninguno, y lo sorprendente fue que ninguna de sus dos actrices principales fueran nominadas por sus papeles en este film. Audrey Hepburn sí estaba nominada por ‘Desayuno con diamantes’, pero ganó Sophia Loren por ‘Dos mujeres’.
  • Fay Bainter y Miriam Hopkins, aquí en papeles secundarios, fueron las actrices principales de ‘Esos tres’, que narraba la misma historia en 1936.
  • Le ofrecieron a Katherine Hepburn cualquier papel, el que ella quisiera para la película. Pero esta dijo que era demasiado vieja para los principales y demasiado joven para el resto. “Y demasiado mujer para hacer de dr. Cardin”, añadió. 
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Nota final: 8 Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir con TwitterCompartir con FacebookCompartir en Pinterest

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