La Castellana y sus tortas promedio

Por Aaron Gelabert

De las pocas franquicias de tortas que, como tales, operan en la Ciudad de México y en su zona conurbada, La Castellana es una de las que se han mantenido por una buena cantidad de años. Las Tortas Locas Hipocampo son otro ejemplo. Pero hay pocas. Curiosamente, el asunto de las torterías en México, que venden un producto tan típicamente mexicano, se manifiesta pobremente en lo que se refiere a lugares bien establecidos, limpios, que utilicen buenos ingredientes y den buen servicio al público. Quizá se deba a la proliferación de torterías callejeras e informales, y a los baratísimos precios que manejan, elaborando tortas con ingredientes de ínfima calidad pero muy retacadas de ellos , para matar el hambre del comensal callejero urgido de apaciguar su solitaria ...

De las buenas torterías -aunque ésa no era su principal razón de ser, pero las preparaban deliciosas-, Los Guajolotes, de allá por Insurgentes, en la Nápoles. Hoy, son poquísimas las torterías que pueden presumir de hacer tortas, por lo menos, decentes. Y casi todas utilizan el sistema de los múltiples ingredientes corrientes, o tamaño vikingo, para llenar a sus clientes de forma económicamente asequible para ellos. Otras, de reciente impulso, como Tortas Las Juanas (ya reseñadas en otra entrada de este blog), te dan poco, malo y carísimo.

La Castellana se ha mantenido con precios aceptables para lo que dan, elaborando tortas promedio con ingredientes promedio que no harían el orgullo de ningún tortero, ni de ningún gourmand o amante de las buenas tortas. Dos mitades de pan y adentro, carnes, fiambres o guisos de regular sabor, con guarnición metódicamente medida y una elaboración simplista, es lo que puedes esperar de esta cadena.

Calificación de Police Gourmet (del 1 al 10): 5

Me imagino tortas con pan horneado que tenga un sabor exquisito y que sea capaz de darle a la torta un sabor independiente y el cual sea capaz de hacer que se te antoje comértelo solo... que tengan un relleno delicioso conformado por ingredientes frescos y sabrosos guisados que te hagan agua la boca.... que cuando abras la envoltura donde vienen, puedas ver lo que tienen dentro y no parezca que te estás comiendo una telera salida de la panadería y sin cortar... que al levantarlas puedas darle una mordida sin que se te caiga la mitad del relleno en el papel de envoltura... y por último, pero no por eso menos importante:

QUE POR FAVOR, POR FAVOR, POR LA VIRGEN SANTÍSIMA MADRE DE TODOS, POR EL ESPÍRITU SANTO, POR LOS CIELOS DONDE ESTÁN ELLOS AHORA, POR LO QUE QUIERAN, POR LO QUE SE LES OCURRA...

QUE CUANDO LE DES LA PRIMERA MORDIDA A LA TORTA DE LO QUE LA HAYAS PEDIDO, NO SE TE ULCERE LA BOCA POR LOS CASI 200 GRAMOS DE CHILE QUE LE PUSIERON ANTES DE SIQUIERA PONERLE LA MAYONESA...

Bueno, comprenderán por las ilusiones que aún sigo teniendo, que en la tortería La Castellana, no precisamente encontré la torta de mis sueños, pues aparte de que tenía menos lomo (que fue de lo que la pedí), menos lechuga y menos jitomate que chile jalapeño, quedó más aplastada que lo que estaba al principio, pues el tortero en vez de envolverla con cuidado, la aplastó con las dos manos para poder cerrar el papel de envoltura... Literalmente, sentí como aplastaba mi apetito!

Calificación (del 1 al 10): 2