La Ciencia: un punto de vista filosófico

Publicado el 26 noviembre 2014 por Leidy Leidy Parada Salinas @leidy_p_s

La transición del mytho al logos implicó un cambio potencial y revolucionario en las estructuras sociales y formales, una especie de resemantización del pensamiento que se consolidó con la disyuntiva reflexiva del ser humano: de lo unicameral a lo bicameral1. La ciencia, como producto de ese vaivén de conjeturas y posiciones filosóficas, se ha convertido en “hija pródiga” de la Filosofía misma, constituyéndose un abismo que redunda al escepticismo del hombre.
Muchos filósofos han reflexionado sobre el quehacer de la ciencia, especialmente sobre los tipos de conocimiento y las formas de comunicarlo, dando lugar a tabuladores de credibilidad y, por lo tanto, al destino racional de la existencia humana. Estas reflexiones, mejor conocidas como Filosofía de la Ciencia, procuran evaluar el impacto de la ciencia en sí misma y cuestionar su progreso en la más intrínseca de las formas de integración humana: la sociedad.


Bertrand Russell, filósofo matemático, en su ensayo “El impacto de la Ciencia” (1962), dio a conocer la confluencia de la razón y la tradición, explicando que la ciencia puede ser humanamente devastadora. Desde su punto vista antropológico, la ciencia va en consonancia –implícitamente- con la autoridad
2, puesto que el objetivismo manifiesto en ésta, recrea una serie de posiciones que enfrentan al hombre con la realidad espiritual que milenariamente ha existido.
Tales cuestiones que subordinan el comportamiento del hombre, hacen que surjan ciencias inherentes al ser y a la existencia, que van más allá de leyes y premisas objetivas y mecánicas. Las ciencias sociales son y serán, el estudio de la existencia misma, en cambio, las ciencias exactas y naturales, son el estudio y desarrollo de medios y paradigmas para modificar la existencia.
En este aspecto, Russell, en el escrito: “Ícaro y el futuro de la ciencia” (1997), expone que la ciencia se ha comportado como una guillotina y ha deplorado la vida del ser humano en gran magnitud. A partir de la Sociología y la Psicología, explica cómo la ciencia puede afectar la vida del hombre con la creación de pasiones, caprichos, o como él dice: bienes superfluos, haciendo que el hombre se convierta en un ser sedentario y por ende, desarrolle procesos internos que modifiquen y trasgredan las manifestaciones conductuales dentro de las esferas de interacción.
La importancia de las ciencias sociales radica en prevenir en esos daños que causa la hija pródiga. Redimensionar una solución, sostener que el pensamiento y la reflexión no pueden ser ajenos a los avances científicos y responder a un mundo que por naturaleza, busca ser comprendido y replanteado.
Según Gianfranco Spavieri en El mito de la Física (2005), "la ciencia es ingenua, supone estar tratando las cosas por sí misma; la Filosofía es algo más compleja y ello le permite reconocer que toda la materia científica consta de concepciones y percepciones antes que de objetos” (p.28). Entonces, es imposible considerar ciencia cualquier conocimiento que no puede ser comunicado o expresado.
Las ciencias sociales, son la conciencia perdida de las ciencias físicas, son más que una alternativa. Y Como diría Locke (1985) en su trabajo sobre el entendimiento humano, el hombre por su cualidad de ser racional, es un ser cognoscente desde el preciso instante que comienza a sentir, a experimentar, pero no sólo eso, sino también procesar, lograr construir el mundo a partir de la reflexión y de la consumación de los objetos en la psique. Es por esto, que no debe negarse dicha virtud de la inteligencia. Hay que reivindicar a la creación e invención y agotar la idea de producción. 

 1Spavieri en su libro El mito de la Física, explica que la mente se ha transformado con el paso del tiempo. Lo unicameral implica que el pensamiento del hombre antiguo carecía de perspectiva; la bicameralidad surge desde la disposición de fragmentar a la ciencia de la Filosofía, la disolución entre la realidad y la percepción. Lo paradójico en este caso, es que tanto el las especulaciones, las ideas y la ciencia, surgen de la mente, creando conceptos que podrían ser inasequibles, es decir, el producto se convierte en una misma fuente conocimiento. El mito y logos se pierden en la distinción y se mimetizan de modos diversos.

2Para Russel, la ciencia ha asumido una figura apoteósica. La capacidad de producción y encanto mediante la creación de caprichos convertidos en necesidades, han forjado en las personas un espíritu inundado pero no saciado. Ese poder que ha adquirido la ciencia, la posiciona como un ente divino, del cual depende gran parte de la humanidad.Referencias bibliográficas:Locke, J (1985). Ensayo sobre el entendimiento humano. Barcelona: OrbisRussell, B. (1962).  El impacto de la Ciencia. Obras Escogidas (pp. 501-521) Madrid: Aguilar.Russell, B. (1997). Ícaro o el futuro de la ciencia. Caracas: Monte Ávila EditoresSpavieri, G. (2005). Las sendas del conocimiento. El mito de la Física. (pp. 21-36) Mérida: Consejo de Publicaciones. Universidad de Los Andes