La cinta de moebius

Publicado el 01 marzo 2015 por Zeuxis
Uno necesita desenredar con violencia Atiborrarse un órgano invisible con estremecedores ungimientos Uno necesita destrozarse hasta contemplar el ripio de todas las preocupaciones Al menos hay que intentar un ineludible lance contra los vestigios Treparse por donde se pueda hasta el mismo reflejo que quedó suspendido en el aburrimiento Porque uno se va cansando de vivir, de aguantar un día tan incapaz de ser otra cosa Para ser compasivos, para meterse los remolinos de lodo que emergen en el tedio Uno a veces perdona, o sea, uno se conforma a no explicar, a tragarse entero el miedo Así es como se envejece. Otros luchan, claro que ensayan su estallido y el desenfreno de llevar una tumba con neones Pero es la misma historia salvo por los visajes que hace el viento entre los derrumbes Uno es un pedazo de sobra pensando en medio de la nada Y sucede que uno no es insignificante a pesar de esta revelación Uno tiene ligaduras, el infinito se vuelve tan pequeño a veces Que todo se reduce a sentir que la vida tiene un propósito Al final uno se desenreda violentamente El órgano explota hastiado de unciones que no dan tregua Uno se destroza necesariamente y entre los escombros hay quienes ven que todo era ansiedad Quienes lo intentan han quedado con los nudillos enganchados en las ruinas Uno rescata del azogue más insular del repudio la última esperanza: el reflejo cansado, el asco Porque uno sabe que está hastiado de soportar la redondez del mundo Entonces uno se consuela, se hace al lado de cualquier pasión y se ahoga arrastrado por la culpa Pero uno a veces absuelve, o sea, se exime de preguntar y maldecir: son los días del vómito Así es como se rejuvenece. Otros se pudren, y por supuesto que intentaron un encandelillamiento pero nadie los nombra Esas son por así decirlo las historias que pueblan el desastre, lo que produce la normalidad Uno es una nada en medio de un pensamiento roído Pero resulta que esa nimiedad produce el universo Uno tiene relaciones con lo improbable, así es como se rompen los límites Todo se ordena, se va creando un nombre y nace aquello que susurra el destino Al final Uno golpea con violencia, La recién aparecida realidad, Y todo, como por milagro, se desenreda.