Ridley Scott lleva su experiencia en el cine de ciencia ficción y supervivencia a La constelación del perro, adaptación de la novela de Peter Heller. Protagonizada por Jacob Elordi, Margaret Qualley, Josh Brolin y Guy Pearce, la película nos sitúa en un mundo devastado por una pandemia de gripe que ha acabado con la mayor parte de la humanidad. La premisa parece apuntar hacia un relato de supervivencia oscuro, pero Scott decide alejarse de la desesperanza habitual del género y construir una historia mucho más optimista sobre la posibilidad de recuperar la humanidad después del desastre. El problema es que, entre tanta esperanza, buenos sentimientos y escenas de acción, cuesta encontrar una película que tenga algo realmente nuevo que contar.
La historia quiere hablar de la esperanza, de la necesidad de recuperar los vínculos humanos y de la posibilidad de construir una sociedad mejor después de la catástrofe. Es una idea legítima y, de hecho, la propia película se presenta como una historia sobre la elección de conservar la humanidad cuando sobrevivir ya no es suficiente. El problema es que el guion mezcla demasiadas cosas que ya hemos visto antes: supervivencia postapocalíptica, amenazas humanas, romance, western, ciencia ficción, reflexión filosófica y aventura de carretera. Todo acaba formando un mejunje difícil de sostener.Los personajes tampoco terminan de tener suficiente peso como para que el viaje resulte especialmente emocionante. Elordi funciona bien como protagonista y Scott sabe construir alrededor de él una atmósfera de aislamiento y peligro, pero la película parece más interesada en transmitir que todavía hay esperanza que en desarrollar de verdad las consecuencias de su mundo. La contradicción es curiosa: cuanto más insiste en que este nuevo mundo puede ser mejor que el anterior, menos convincente resulta ese mundo. No porque la idea de un futuro postapocalíptico esperanzador sea mala, sino porque el guion no consigue construir una sociedad con reglas suficientemente claras como para que esa esperanza tenga verdadero significado.
Aquí es donde Ridley Scott vuelve a demostrar por qué sigue siendo Ridley Scott. Las escenas de acción están rodadas con una solvencia extraordinaria y el director consigue convertir aviones, persecuciones, tiroteos y paisajes devastados en imágenes de enorme potencia. La película cuenta además con una fotografía de Erik Messerschmidt y música de Harry Gregson-Williams que contribuyen a crear esa sensación de inmensidad y aislamiento.Visualmente, La constelación del perro funciona mucho mejor que narrativamente. Scott domina la escala, la composición y el espectáculo, y cuando la película deja de hablar y empieza a moverse es cuando realmente despierta. El problema es que el despliegue técnico no consigue esconder las carencias del argumento. Hay secuencias magníficas rodeadas de una historia que parece avanzar a base de juntar elementos de películas que ya conocemos. Es como si Scott hubiera construido una máquina espectacular para contar una historia que no termina de necesitar semejante maquinaria.
La constelación del perro es una película técnicamente impresionante pero narrativamente desconcertante. Ridley Scott demuestra que sigue siendo un director extraordinario para rodar acción, construir mundos y convertir un paisaje vacío en algo cinematográficamente enorme, pero el argumento no tiene ni pies ni cabeza y, sobre todo, tiene muy poco interés. Su aproximación buenista al apocalipsis resulta incluso curiosa: frente a tantas historias que imaginan el fin del mundo como una extensión del capitalismo y la violencia actuales, aquí parece que la desaparición de la civilización también ha servido para crear un mundo más humano. El problema es que esa idea nunca termina de desarrollarse con suficiente profundidad. La constelación del perro acaba siendo un collage de tropos del cine de zombis, ciencia ficción, western y supervivencia, pero sin zombis y con un mensaje de esperanza pegado encima. Tiene imágenes espectaculares, buenos actores y momentos de acción magníficos, pero cuando termina uno tiene la sensación de haber visto muchas películas anteriores mezcladas en una sola. Y ninguna de ellas era especialmente necesaria.
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- ##check## Lo bueno
- Ridley Scott demuestra una vez más su dominio de las escenas de acción.
Jacob Elordi, Margaret Qualley y el reparto funcionan bien dentro del tono de la película.
La fotografía, los paisajes y la construcción del mundo postapocalíptico son interesantes. - ##times## Lo malo
- El argumento mezcla demasiados elementos conocidos sin encontrar una identidad propia.
El tono buenista y contemplativo choca con los tropos de supervivencia que utiliza.
Una historia poco interesante y poco coherente.
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- Ambientación 8.5
- Desarrollo de Personajes 6.5
- Argumento / Guión 5.5
- Banda Sonora 7.5
- Entretenimiento 5.5
- Montaje / Innovación técnica 8.5
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- Puntuación Total 6 / 10