Confía ciegamente en la cosecha. Empapada de gozos, loca de lujuria, la cosecha alumbra prodigios, la cosecha desoye la admonición del augur, la cosecha previene al hombre de dioses rudimentarios y caprichosos, la cosecha escala el corazón y prende una luz en su altura más limpia. En la cosecha residen las virtudes, la plenitud absoluta del amor, el libro de las horas, la noticia de la belleza y la evidencia del tiempo al abrirse paso sobre el ruido y sobre la ceniza. No hay nada que no esté gobernado por la luz de la cosecha. Nada a lo que la cosecha no alumbre. Incluso la oscuridad, en su plenitud, posee la luz en su secreto seno