El dictador nicaragüense Daniel Ortega cumplió el miércoles a 17 años seguidos en el poder, tras asumir el Ejecutivo del país en 2007, luego de ganar unas elecciones.
Ortega, quien ya gobernó Nicaragua durante la década de los ochenta ha convertido la jefatura de la nación en un asunto estrictamente familiar, destinando a su mujer, Rosario Murillo, la vicepresidencia durante los últimos siete años.
Desde que en 2018 la oposición se manifestara masivamente en las calles, Ortega optó por recrudecer su represión contra todo aquel que disienta de sus políticas, acumulando decenas de presos políticos en los calabozos del régimen.
A finales de año la dictadura sandinista protagonizó una nueva escalada en contra de integrantes de la Iglesia Católica, que se ha convertido en uno de los últimos reductos de oposición en la nación centroamericana. Al cierre de 2023 Ortega apresó a cerca de una veintena de clérigos.
Más jerarcas católicos encarcelados
El 2023 termina con el encarcelamiento de otros dos jerarcas de la Iglesia Católica, se trata de monseñor Isidoro Mora Ortega y monseñor Carlos Avilés.
Monseñor Mora, de 63 años, obispo de la diócesis de Siuna, en el Caribe de Nicaragua, fue detenido el 21 de diciembre tras pedir a la feligresía durante una homilía orar para monseñor Rolando Álvarez, obispo de la diócesis de Matagalpa y encargado apostólico de la diócesis de Estelí, condenado por la dictadura a 26 años de prisión por "traición a la patria".
Monseñor Carlos Avilés, vicario general de la arquidiócesis de Managua, fue detenido la mañana del 28 de diciembre.
El 18 de octubre, el régimen liberó a 12 sacerdotes encarcelados y los expulsó al Vaticano, luego de un acuerdo con la Santa Sede.
Mientras, los nicaragüenses fueron impedidos de participar en las procesiones religiosas, a muchas parroquias sólo se les permitió hacer recorridos en los atrios de las iglesias. Sacerdotes y religiosos, nacionales y extranjeros, fueron expulsados. A otros se le impidió el retorno al país.
Ruta de tráfico de migrantes y receptor de remesas
Nicaragua se ha convertido en una de las principales rutas para el tráfico humano con destino a Estados Unidos y Canadá, una actividad en ascenso desde 2019. Un aparente negocio lucrativo que ofrece el tránsito de migrantes a través de vuelos chárter, inicialmente para ciudadanos de Cuba y Haití, que llegan al aeropuerto internacional de Managua, una terminal controlada por los aparatos de seguridad del Ejército de Nicaragua.
Otras de las rutas para el tráfico humano son las costas nicaragüenses desde la isla de San Andrés, en Colombia; y la terrestre a través de la frontera costarricense, que también representa altos costos para los migrantes.
En vísperas de Navidad, un avión procedente de Emiratos Árabes Unidos con destino a Managua, Nicaragua, fue retenido en Francia con 303 pasajeros de India, por sospechas de tráfico humano. El avión retornó a India, pero una treintena de los pasajeros pidieron "asilo" en Francia. Dos personas son investigadas en Francia por el mismo caso.
El tráfico humano estaría dejando grandes réditos al régimen de Daniel Ortega, pero no está claro si los fondos terminan en las arcas del Estado o en cuentas privadas. Una operación que ha dejado víctimas mortales en el camino y que se realiza con total impunidad ante la vista y paciencia del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, cuyo país es el principal destino de los migrantes.
A diario arriban a la frontera sur de los Estados Unidos más de 10.000 migrantes, una cifra que se mantiene desde agosto, según los registros de la Oficina de Aduana y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés).
El ascenso de las remesas
La migración de nicaragüenses también genera beneficios al régimen sandinista.
El 2023 concluye con grandes beneficios en concepto de remesas. El 83,7% de ellas proceden de Estados Unidos, convertido en uno de los principales rubros de ingresos para la nación centroamericana. Con estas se cubren las necesidades básicas de las familias y se mantiene en movimiento la economía local sin hacer ningún tipo de inversión.
El Banco Central de Nicaragua (BCN), indicó que el país recibió un récord en remesas por un monto superior a los 4.200 millones de dólares de enero a noviembre, lo que significa casi un 50% más en comparación al mismo periodo del 2022.
Un éxodo sin detener
Los nicaragüenses siguen abandonando el país por razones políticas y otros por falta de oportunidades. Los principales destinos son Costa Rica, Estados Unidos y España.
La Patrulla Fronteriza registró durante el periodo fiscal 2023, que finalizó el 30 de septiembre, un total de 138.729 nicaragüenses en la frontera. En los meses de octubre y noviembre reporta que un total de 17.940 ciudadanos de ese país fueron interceptados en la zona fronteriza.
Desde 2021, Estados Unidos registra un total de 372.041 de ingresos de nicaragüenses en la frontera sur.
El retiro de Nicaragua de la OEA
En noviembre el régimen de Ortega oficializó el retiro de Nicaragua de la OEA, dos años después de iniciado el proceso de abandonar el organismo luego que la Asamblea General descalificó las elecciones presidenciales de noviembre de 2021, en las que el dictador sandinista encarceló a sus adversarios políticos y se adjudicó un nuevo periodo presidencial.
En febrero, Ortega liberó a parte de sus adversarios, a quienes desterró en un grupo integrado por 222 personas. En el grupo también viajaron exaliados de Ortega a quienes Estados Unidos no permitía el ingreso a su territorio por terrorismo, exfuncionarios y paramilitares, que habían sido encarcelados semanas antes de la expulsión.
2023 también estuvo marcado por el cierre de organismos no gubernamentales, entre ellos asociaciones de beneficencia y religiosas en un país donde la pobreza es cada vez mayor. En diciembre El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) fue expulsado por el régimen de Daniel Ortega, tras cuatro años de permanencia para visitar a privados de libertad y ser el contacto entre los presos y sus familias.
Panorama sombrío en 2024
Carla Sequeira, abogada de la CPDH y exiliada en Estados Unidos, sostiene que el panorama es bastante sombrío y difícil para los nicaragüenses. "Realmente no se ve una mejoría en la situación que se está viviendo en Nicaragua actualmente. Al contrario, creo que habrá más represión, asedio, hostigamiento por parte del régimen de Daniel Ortega. Ese es el modus operandi cuando sienten que están perdiendo algún terreno. Lo hacen a través de la represión, asedio y detenciones ilegales para que la gente sienta que ellos tienen el poder, que tienen sartén por el mango y silenciar".
Las acciones de Ortega crean incertidumbre en la economía y frenan la inversión privada. "La economía está empeorando, estamos viendo que Nicaragua se está manteniendo gracias a las remesas que recibe de diferentes países donde están los exiliados", acotó la defensora de derechos humanos.
Y mientras eso ocurre, una de las herramientas de sanciones contra el régimen de Daniel Ortega acaba de expirar. Se trata de la ley de sanciones conocida como La Nica Act, que concluye este 31 de diciembre y fue aprobada durante la administración del expresidente Donald Trump. Los llamados líderes de la oposición nicaragüense permanecen en silencio.
El régimen de Daniel Ortega detuvo el jueves a monseñor Carlos Avilés, vicario general de la Arquidiócesis de Managua, en una arremetida de la dictadura sandinista que en los últimos días ha dejado casi media docena de religiosos presos.
Avilés fue aprehendido luego de participar en una reunión de la Curia Arzobispal, ubicada en la capital de Nicaragua. El sacerdote es un conocido crítico de las políticas de Ortega.
La dictadura izquierdista nicaragüense aprobó recientemente la reinstauración de funciones del Ministerio del Interior (MINT), llevando sus competencias al mismo estatus que tuvieron durante la década de los 80, en medio del primer Gobierno encabezado por Ortega. En aquella época dicho órgano fue ampliamente conocido por emprender prácticas de espionaje y censura contra la población, pero especialmente contra periodistas y miembros de la Iglesia Católica.
Hace algunos días el aparato represivo de Ortega también apresó a los religiosos Jader Guido, quien funge como segundo vicario de la catedral de Matagalpa y monseñor Óscar Escoto, vicario general de esta Diócesis; además de arremeter en contra de monseñor Isidoro del Carmen Mora Ortega, obispo de la Díocesis de Siuna y los seminaristas Alester Sáenz y Tony Palacios.
A las 14:15 horas del pasado martes un grupo de terroristas armados asaltaron la principal cadena de televisión venezolana. Jorge Rendón y Vanessa Filella, presentadores de TC Televisión, fueron entonces apuntados con un arma, poco después de escuchar disparos en la recepción del edificio, en la ciudad de Guayaquil.
Tras varias decenas de asesinatos a sangre fría, muchos de ellos grabados y difundidos por los terroristas, y el secuestro de más de un centenar de funcionarios de prisiones, los presentadores han sido liberados por la Policía y el Ejército de Ecuador. El decreto que el Presidente Daniel Noboa ha firmado de urgencia movilizó a las fuerzas de seguridad del país, que llevan ya varios días en una guerra contra las bandas armadas.
Origen: Gaceta