Ser un tiranosaurio en nuestros días no debe ser fácil. Dejando a un lado la constante mofa relacionada con el pequeño tamaño de sus brazos, estos enormes dinosaurios carnívoros han tenido que buscarse la vida y labrarse un futuro para poder vivir entre los humanos como iguales. Así, son muchos los tiranosaurios que madrugan y esperan pacientemente la llegada del transporte público como tú y como yo, y gracias a su tenacidad y saber hacer, ahora ocupan lugares importantes en todos los estamentos de la sociedad, desde informáticos hasta banqueros, pasando por profesores, árbitros o incluso detectives privados... Ahí dejamos una muestra:
Ser un tiranosaurio en nuestros días no debe ser fácil. Dejando a un lado la constante mofa relacionada con el pequeño tamaño de sus brazos, estos enormes dinosaurios carnívoros han tenido que buscarse la vida y labrarse un futuro para poder vivir entre los humanos como iguales. Así, son muchos los tiranosaurios que madrugan y esperan pacientemente la llegada del transporte público como tú y como yo, y gracias a su tenacidad y saber hacer, ahora ocupan lugares importantes en todos los estamentos de la sociedad, desde informáticos hasta banqueros, pasando por profesores, árbitros o incluso detectives privados... Ahí dejamos una muestra: