Revista Cultura y Ocio

"La edad de la ira", de Fernando J. López: una novela valiente que invita a abrir y los ojos y a reflexionar sobre nuestra sociedad

Publicado el 28 mayo 2014 por Lidiacasado

Ficha técnica: 

Título: La edad de la ira        Autor: Fernando J. López          Editorial: Booket Género: novela criminal, realista, contemporánea Páginas: 320  Publicación:  6/2/2014   ISBN:  978-84-670-4059-3

Sinopsis (editorial):

  Marcos, un adolescente de clase media, asesina a su padre y deja malherido a uno de sus cuatro hermanos. El crimen de Marcos no es un suceso aislado. Demasiados casos en los últimos años de menores envueltos en situaciones de extrema violencia. Bullying. Acoso cibernético. Ataques racistas. Trapicheos con drogas. Vídeos en YouTube con humillaciones a profesores. Docentes deprimidos. Fracaso escolar... ¿La culpa es de los adolescentes? ¿De sus profesores? ¿De sus padres? ¿Hay en verdad culpables o somos todos víctimas?
 Es cierto que, como sociedad, juzgamos a nuestros jóvenes cargados de prejuicios, de comparaciones con lo que nosotros fuimos y de la falsa imagen que de ellos crean los medios de comunicación o determinados grupos con los que nos cruzamos en un momento puntual de nuestras vidas. Los juzgamos desde la ignorancia, desde la distancia, desde la brecha intergeneracional que nos impide ver la vida con sus ojos. Por eso, muchas veces, no comprendemos lo que hacen, ni lo que dicen. O lo que dejan de hacer, porque ese es, precisamente, el aspecto que muchas veces criticamos: su pasividad. Y, por si todo eso fuera poco, los juzgamos como colectivo, como masa, como grupo, no como individuos aislados que cargan sobre sus espaldas el peso de unas vidas determinadas, de unos sentimientos, de unas vivencias a veces inimaginables. Y sinceramente creo que prejuicios, ignorancia, distancia y generalización no pueden ser los ingredientes adecuados para hablar de nadie. Mucho menos para juzgar a nadie. Ni, por supuesto, para dictar sentencia.
   Fernando J. López sí los conoce. O al menos tanto como se puede conocer a alguien con el que pasas varias horas al día. Es profesor y sabe lo que se cuece en los pasillos y las aulas de los institutos. Para bien y para mal. Entre los alumnos pero también entre los profesores y los equipos directivos. Su propuesta narrativa nos puede servir como ejemplo pero, sobre todo, como acicate para tirar a la basura esos ingredientes equivocados y acercarnos a los problemas reales de los jóvenes de hoy en día y de quienes conviven con ellos.
   López parte de un argumento con toques negros y de intriga (un joven es detenido acusado de haber agredido a su hermano y matado a su padre con una máquina de escribir) para ofrecernos una obra llena de matices, de perspectivas y, sobre todo, de reflexión. No será un policía quien lleve a cabo la investigación que nos propone esta novela, sino un periodista/escritor (Santiago) que quiere profundizar en la realidad reflejada por los medios de comunicación, rascar la superficie de la noticia amarilla para llegar (o tratar de llegar) a la verdad de un suceso firmando por alguien con nombres y apellidos, con un pasado y, sobre todo un presente.
   Ese alguien es Marcos, el joven cuya personalidad y trayectoria vital vamos dibujando gracias a las pinceladas que recibimos a través de las entrevistas que Santiago va realizando a sus amigos, compañeros y profesores. También escuchamos su propia voz a través de algunos de sus trabajos del instituto y de algunos comentarios en internet, una voz capaz de ponernos los pelos de punta, sobre todo en el texto que abre la novela.
   Tal y como nos ocurrirá en otros momentos de la lectura. Porque La edad de la ira es muchas cosas: es una novela ágil, una novela interesante, una novela que fluye con un magnífico pulso narrativo, que dibuja personajes muy muy parecidos a muchas personas (con sus luces y sus fracasos, con sus mentiras y sus militancias), que profundiza en una realidad y en un contexto muy actual y que trata de formular preguntas sobre problemas tan preocupantes como la violencia (la física pero también la psicológica y la que, sin que nos demos cuenta, nos llega a través de la televisión, internet o una simple conversación con nuestros familiares y amigos o en la calle), el acoso, el maltrato, los prejuicios, la homofobia, la educación, cómo afrontan los profesores su día  a día, los recursos con los que cuenta y aquellos de los que carecen... 
   Así que, sobre todo, La edad de la ira es una novela que invita a conocer y a reflexionar, que lanza flechas envenenadas a modo de ejemplos para que pensemos en lo que está pasando delante de nuestros ojos sin que lo estemos viendo, que formula preguntas a las que podemos buscar respuestas y ofrece algunas respuestas que no nos gustará escuchar. Porque, ante todo, La edad de la ira es una novela valiente que reconstruye una parte de la nuestra realidad para que recapacitemos sobre lo que estamos haciendo o lo que estamos permitiendo que hagan a quienes serán nuestro futuro.   Nos seguimos leyendo.
   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  • Reto100 libros: 39/100
  • Reto Negro y criminal: 10/15 
  • Reto Encuentra al personaje: 14/24
   En La edad de la ira he encontrado a otro de los personajes que nos proponía el Reto Encuentra el Personaje: alguien que masque chicle. Se trata de Meri, una de las compañeras de Marcos, de quien Santiago nos habla así en la página 215:
  —Tío —me responde mientras masca chicle ostensiblemente—, eso es el Kansas.
   No puedo evitar sonreír al escuchar ese nombre y noto que a Meri no le hace ninguna gracia mi reacción. De algún modo, siente que me estoy burlando de su mundo, o de sus referencias, y me devuelve una mirada de indignación que intento calmar cuanto antes. No puedo permitir que se enfade conmigo antes de saber dónde está exactamente ese sitio.

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