El problema de este tipo de guardias, es que una siente el peso de la responsabilidad, del no poder decepcionar al que está, incluso cuando no te das cuenta, dando la cara por ti. El arte de enseñar, dejándote aprender, haciéndote pensar.
Y aquí, habría que preguntarse que considero elegancia quirúrgica...
- Mantienen la calma, cuando todo a su alrededor es un caos. - Visitan a sus pacientes intervenidos para prever antes que nadie si puede o no haber complicaciones. - Cuando hago algo mal, me dicen en privado lo que no debía haber hecho, o podía haber hecho mejor. - Respetan las decisiones del compañero, aún cuando no las compartan. - Si hay dudas en el diagnóstico, bajan a ver al paciente, y si se pide una prueba de imagen van a verla con los radiólogos, para que las dudas sean lo menores posibles. - Si un paciente es sometido a un procedimiento invasivo, no se separan de él hasta estar seguros de que no ha habido ninguna complicación. - Escriben en la historia y en el protocolo quirúrgico todo lo que es importante saber (algunos hasta lo hacen con letra legible, pero eso es otra guerra). - Cuidan los detalles en cada uno de sus gestos, y te explican la importancia de hacerlo así, que en cirugía, casi todo tiene un porqué. Desde bajar los nudos a montar la aguja o cerrar la pared abdominal.
Y estos dos además son elegantes hasta en el vestir... Y guapos ;)