La familia del vurdalak

Publicado el 22 marzo 2013 por Icíar

 

Escritor: Alexéi Tolstói
Cuentan que en un enfado, el conde ruso Alexéi Tolstói, el creador de este relato y primo de León Tolstói, le dijo al zar: "¡Yo no he nacido para servir, yo he nacido para cantar!". Se dice que se retiró dedicándose a la literatura. También cuentan las malas lenguas, que como la cigarra, murió a los 58 años totalmente arruinado, y yo puedo decir tras leer este relato que este aristócrata “cantaba” de maravilla. Quien lee este relato se da cuenta de que se tuvo de tratar de una persona de gran cultura, refinado y muy viajero. Y fiel a esta característica tan cosmopolita de su personalidad, nos trae un relato de vampiros, pero de vampiros que campan a sus anchas por los mundos eslavos, concretamente nos situamos al norte de Serbia, donde el vampiro es conocido bajo el nombre de: el vurdalak.
El relato comienza en 1815, cuando en un castillo de Viena, lo más cultivado y "alegre" de la sociedad aristócrata del momento, tras el baile y sin ganas de acabar el día, deciden continuar la velada nocturna, calentitos alrededor de la chimenea, con la inspiradora iluminacion del fuego, acompañados de alguna copita con grados, y algún que otro pellizco de rapé (tabaco de aspirar).  Nuestros alegres y cultos aristócratas se van encandilando mutuamente con sus historias, hasta que uno de los invitados, un marqués de 80 años, quejándose de la falta de autenticidad de las historias hasta ahora escuchadas, cuenta la suya …, no es una leyenda, dice, es una historia verídica que él mismo vivió en su juventud, cuando era un joven de fácil deseo, porque ya se sabe que en los vampiros clásicos mucho debían su existencia a la necesidad de buscar excusas para relajar el cumplimiento de las normas morales de una época.
Este vurdalak, tiene una peculiaridad con respecto a los otros vampiros más famosos, y es que suelen contagiar primero a los de su propia sangre, a su tribu familiar, aprovechándose del amor y respeto entre ellos. Pero como en todo relato de vampiros que se precie, la voluptuosidad del deseo no puede estar ausente, y aquí también lo estará para aquellos que no son del clan. Así que tendremos mujer vurdalak que libre de cadenas terrenales explayará todas sus artes seductoras aniquilando voluntades. Y esto será así pese a que nuestro narrador diga ser "de los que no creen en las pasiones repentinas e irresistibles cuyos ejemplos ofrecen solo las novelas".
De los relatos de vampiros clásicos que llevo leído, este se encuentra entre los que considero más completo, por la forma tan deliciosa en que está escrita, con interesantes alusiones al carácter del serbio bajo dominio turco; el cambio de mentalidad en ese inicio de época en que se pasa de la Edad Media al Humanismo en manos de “la diosa Razón”; y el conocimiento de la mitología griega que se nota que se domina. Además de que la trama fluye con naturalidad, sin finales forzados, y que cuenta con una tensión que consigue mantenerse a lo largo de todo el relato.
Así, si pensáis viajar por estos territorios, me parece justo avisar que se corre el riesgo de encontrarse en medio de pueblos enteros convertidos en vurdalaks y si esto en un principio no es creíble, se podría cambiar de opinión tras leer este relato donde tan bien queda explicado.
NOTAS:
  1. Este Tolstói nace en 1817, hace poco que en Francia han cortado la cabeza a los aristócratas, pero en Rusia la aristocracia sigue siendo la clase privilegiada. Se nota en la cultura de muchos de sus miembros que contaban con el tiempo para ello.
  2. Un poquito de cotilleo sociológico: fijándose en la mujer, vemos bien reflejado el ideal de la época que además de la belleza común en todas las épocas,  la mujer como cuyas virtudes debían ser la pureza, la inocencia, la falta de deseo salvo para asuntos del hogar, de la religión y cosas así; el súmmum de la coquetería era fingir ser una delicada damisela de virtud todo bondad, sumisa y a la espera de su dueño y protector …. Las únicas vacaciones que se les conceden a estas mujeres eran si pasaban al estado de vampiresa. En este tipo de novelas se ve muy bien el duro ideal en ellas, frente a la permisividad en ellos. Son novelas joyitas de su tiempo, escritas por artistas que como nuestro protagonista dice, no tener interés alguno en ir por delante de su siglo. Por esa razón gusta recordar que de la misma época, en Noruega, había un Ibsen, que sí parece iba por delante de su siglo y que con obras como “Casa de muñecas” estaba abriendo los ojos a mujeres que en este tipo de mentalidad iban destinadas a ser juguetitos rotos.
  3. Leer el Tratado de Calmet, porque se dice que Tolstói se inspiró en él. Calmet fue un benedictino francés que estando en la región francesa de Lorena, publicó por 1750, un Tratado, entre cuyos capítulos habían unos dedicados a "los resucitados que salen de sus tumbas para alimentarse con la sangre de los vivos". Se dice que para ello recabó los testimonios de religiosos y campesinos que vivían por aquellos territorios, por lo que parece tan concurridos de raras criaturas al caer la noche.

CRONOLOGIA DE LAS HISTORIAS DE VAMPIROS (que hasta la fecha tenemos en esta página):
  1. No despertéis a los muertos de Johann Ludwig Tieck (alemán), publicada en 1.823, aunque probablemente escrita en 1.800. Se dice que es quizás uno de los primeros relatos de vampiros. El vampiro es en realidad una vampiresa.
  2. El vampiro de John William Polidori (inglés), se dice que presenta el primer esbozo del vampiro de sexo masculino de corte elgante y aristocrático. Escrito en 1819
  3. La muerte enamorada de Théophile Gautier (francés), escrita en 1836. También el vampiro es vampiresa.
  4. La familia del Vurdalak de Alexéi Tolstói (ruso), escrita en 1840. Vampiros de lazos de sangre, y vampiresa para los miembros fuera de la familia.
  5. Carmilla de J. Sheridan Le Fanu (irlandés), escrita en 1872. Vampiresa.
  6. Drácula de Bram Stoker (irlandés), escrita en 1897. El espécimen es vampiro.