En la mayoría de ocasiones en que su hijo tenga fiebre (entre 37.8 y 40º C) habitualmente será inofensiva. Sin embargo, puede producir sensación de malestar y aumentar su frecuencia cardíaca y respiratoria. Además la fiebre hace que necesite más cantidad de líquidos para compensar las pérdidas por el calor. Hay algunas circunstancias en las que es conveniente ponerte de inmediato en contacto con el pediatra. La primera es si su edad es menor de tres meses. La segunda cuando tenga fiebre alta (superior a 40ºC) y sea menor de 2-3 años ya que puede ser síntoma de una infección importante. Si un niño además de la fiebre tiene unas manchas de color rojo intenso por el cuerpo que al apretar con un dedo no desaparecen (son pequeñas hemorragias) hay que ir inmediatamente al médico o al hospital.
La fiebre de por sí no produce ninguna enfermedad. Es verdad que algunos niños con fiebre alta pueden tener delirios y es mejor consultar al pediatra pero no es cierto que sea la causa de meningitis. No se sabe por qué un 3 % de los niños entre los 6 meses y los 6 años de edad pueden tener las llamadas convulsiones febriles que son totalmente inofensivas. Si le parece que tiene fiebre es imprescindible tomar la temperatura de una forma adecuada. Desde el nacimiento es importante tener un termómetro electrónico de calidad y rápido..