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Hola graminoleños.
Aquí tenéis una nueva entrega de vuestra revista musical preferida para ofreceros más música de todos los tiempos. Espero que cada día que pase, cada nueva publicación, la familia graminoleña siga creciendo. Gracias a todos.
Recordad que en La Graminola tienen cabida todos los estilos, todas las épocas, toda la música que nos ha acompañado día a día y que va a seguir acompañándonos siempre y que tan buenos momentos nos hace pasar y que tantos recuerdos nos trae a la memoria. Eso sí, prometo no publicar temas vinculados al reguetón o la mal denominada «música urbana», aunque sé que esto eliminará como seguidores a los más jóvenes, pero es que … mejor no digo más, ya me entendéis.
Ya sabéis que la revista tiene cuatro secciones bien diferenciadas que nos harán pasar grandes momentos. Son las siguientes:
Canciones con historia: Por aquí aparecerán canciones que tienen algo que contar al margen de lo que digan sus letras. Como se compusieron, que significaron, que cuentan exactamente. Algunas con historias mágicas, algunas con historias trágicas, algunas con algo de polémica.
Live is Life: El título de esta sección lo dice todo. La música se disfruta en cualquier formato, pero en vivo y en directo es cuando nos ofrece momentos inolvidables. Aquí disfrutaremos de esas grandes actuaciones que nuestros artistas favoritos nos han ofrecido subidos al escenario. Palabras mayores.
Producto Nacional: Música de aquí hecha por artistas y grupos de aquí, sin complejos, sin envidias. Porque nuestra gente es capaz de hacer tan buena música como cualquier artista de talla internacional. Disfrute total.
Porque Me Gusta: En esta sección me permito ejercer de «jefe graminoleño» y os ofreceré canciones que quizás no hayan tenido tanta trascendencia ni tanto éxito o que quizás no tengan historias detrás de su creación, pero que a mí me encantan. Simplemente música para disfrutar, sin más. Eso sí, posiblemente ésta sea la sección que nos traerá más sorpresas.
Por cierto, no olvidéis dejarme vuestras opiniones, críticas o sugerencias sobre lo que vaya publicando y recordad que os podéis suscribir y así os convertiréis en seguidores de La Graminola y no os perderéis ninguno de sus contenidos.
Y por último una recomendación. Algunos de los enlaces a los vídeos que aparecen en cada número de la revista, con el paso del tiempo es posible que no funcionen por los misterios y censuras de internet. En esos casos, os recomiendo que hagáis búsquedas en la red de dichos vídeos y podáis disfrutarla experiencia de manera completa.
¡¡¡¡¡EMPEZAMOS!!!!!
ESPECIAL EUROVISION
El tiempo pasa a una velocidad tremenda y ya nos encontramos en el mes de mayo. Es el mes de las flores, de la llegada del buen tiempo, la antesala al verano que ya empieza a asomar por la vuelta de la esquina … y es el mes también de EUROVISION, ese festival que muchos desprecian pero del que todos hablan, que este año entra en nada más y nada menos que su 70ª edición y que nos ha regalado grandes momentos para la música así como otros verdaderamente sonrojantes. Pero si hablamos de música, no podemos menospreciar EUROVISION.
El número de La Graminola de hoy está dedicado íntegramente a este acontecimiento. No voy a entrar en debates sobre el nivel de las canciones, sobre los representantes que ha elegido España en las últimas ediciones y, mucho menos, sobre debates políticos del boicot de este año (ya sabemos que donde entra la política suele entrar también la porquería), simplemente voy a recordar algunas de las canciones que participaron en distintas ediciones y que dejaron un buen sabor de boca. Bueno todas no llegaron a participar porque una de ellas se quedó en puertas … pero esa historia la conoceréis leyendo el número de hoy hasta el final.
No quiero enrollarme demasiado con la historia de EUROVISION, pero simplemente quiero recordaros que echó a andar allá por el año 1956, siendo el festival musical más longevo de la historia y registrando año a año unas audiencias espectaculares. Sí que es cierto que tragarse el festival de inicio a fin es para verdaderos adictos, pero que levante la mano quien no conecta en algún momento con RTVE, aunque sea en la votación, para echarle un vistazo a lo que se cuece.
El nombre de EUROVISION procede de la “Unión Europea de Radiodifusión (UER), que agrupa a todas las televisiones públicas europeas, aunque con el paso del tiempo ha ido extendiendo sus fronteras más allá de Europa participando en el festival países como Australia o Marruecos.
El festival ha ido modificando su estructura y sus normas a lo largo de los años. En su primera edición celebrada en Lugano (Suiza) participaron únicamente siete países, cada uno de los cuales presentó dos canciones. El sistema de votación también ha evolucionado en las últimas ediciones con la votación popular añadida a la mítica votación de los jurados de cada uno de los países participantes. Eso de “Spain two points” es algo que creo que todos llevamos grabado en nuestra mente desde niños.
Bueno, que ya no me enrollo más y doy paso ya a la música, a las canciones y a esas historias que esconden detrás y que tanto nos gustan a los “graminoleños”. A disfrutar.
LOS PROTAGONISTAS DE HOY
Empezamos el repaso a EUROVISION de La Graminola con una canción que no ganó pero triunfó a lo grande, de la mano de Cliff Richard. Y sí, yo tengo este disco.

Esta gente de aquí ni son Teleñecos ni personajes de STAR TREK. Son el grupo que nos ofreció la acutación eurovisiva más grande de la historia: los finlandeses Lordi.
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El protagonista español del especial de EUROVISION no llegó a participar en el festival, pero nos ofreció una composición que está muy por encima de las últimas que nos han representado. Hablo de Alberto Lanco.
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Bucks Fizz ganaron EUROVISION para el Reino Unido con una canción muy escuchada y que les llevaría al estrellato a principios de los años 80.

Si hablamos de EUROVISION está claro que no pueden faltar ellos. La victoria de ABBA provocó un antes y un después en el festival.
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CANCIONES CON HISTORIA
CLIFF RICHARD / CONGRATULATIONS
Según cuentan, Jesucristo dijo aquello de «los últimos serán los primeros». A la canción que abre La Graminola en este número tan especial dedicado a Eurovision se le podría aplicar algo parecido, eso sí de manera no tan estricta. Y es que en esta ocasión podríamos decir «los segundos serán los primeros», porque el tema de Cliff Richard que participó en EUROVISION en el año 1968 no ganó el festival por un único voto pero logró un éxito descomunal a nivel internacional y es una de las canciones más representativas de EUROVISION, por encima incluso de la que resultó ganadora que no fue otra que el famoso «La La La» de Massiel, primero de los dos triunfos absolutos que España ha logrado en estos 70 años de festival.
Cuando Cliff Richard representó ese año a Reino Unido en el festival ya era una auténtica figura en su país y alrededores. Desde el año 1958 había unido su talento al de un grupo de excepcionales músicos formando The Shadows. Con esta banda siempre se ha cometido el error de considerarla como un grupo de acompañamiento de Cliff Richard, vamos dándoles un papel secundario, pero la realidad fue muy distinta ya que se trataba de un grupo hecho y derecho. De cualquier forma el equívoco no era extraño que se produjera ya que la tremenda personalidad y talento de Richard en cierto modo eclipsaba al resto de la banda, como ha sucedido tantas y tantas veces en la historia de la música moderna cuando el cantante solista se convertía en el auténtico líder, lo que llegó a que con el paso del tiempo, The Shadows pasaran a denominarse Cliff Richard & The Shadows.
A este respecto, hay que destacar también que el virtuosismo de los músicos de The Shadows fue siempre espectacular, siendo capaces de regalarnos auténticas obras maestras instrumentales como «Apache» o «Riders in the Sky», entre otras, pero esta es otra historia que ya contaré en su momento.
Ahora centrémonos en la edición del festival de EUROVISION del año 1968. En ese momento Cliff Richard empezó su carrera en solitario abandonando el grupo con el que había triunfado a lo grande durante diez largos años. Y que mejor manera para iniciar esa carrera que hacerlo representando a su país en dicho festival que por aquel entonces era uno de los acontecimientos musicales del año.
Para la ocasión, Reino Unido presento una canción de ésas que de manera inmediata se convierten en favoritas porque calan claramente en el público. Un tema pop, desenfadado, con un estribillo pegadizo y una melodía que invitaba al optimismo y a bailar.
La canción no es otra que «Congratulations», un tema que no solamente triunfó en la edición del EUROVISION de 1968, a la sombra siempre de nuestra Massiel, la «tanqueta de Leganitos», sino que extendió su éxito inmediatamente al resto de Europa e incluso más allá del charco.
Pero la sorpresa llegaría en el momento de la votación. Por aquel entonces únicamente votaban los miembros del jurado de cada uno de los países participantes y, como casi siempre ha sucedido en EUROVISION, el tema político estuvo presente, de tal modo que se produciría la gran sorpresa de la victoria de España sobre la gran favorita. Muchos os preguntaréis como es posible que influyendo el tema político y estando España sometida al gobierno dictatorial de Franco pudo obtener votos impensados en un primer momento. Pues al parecer, en aquella época, el dictador español había iniciado un pequeño acercamiento hacia el resto países de Europa de los que se había aislado tras la guerra civil española, intentando llevar a cabo un pequeño lavado de imagen de su régimen, lo que provocó que algunos países votaran a Massiel contra todo pronóstico.
Ojo, que no me malinterprete nadie sobre la victoria de la española ni sobre el mítico «La La La», una canción que tiene una infrahistoria detrás muy atractiva que ya contaré en su momento, que fue totalmente merecida, pero lo cierto es que viendo el éxito que tendría «Congratulations» a nivel internacional y la entidad de éste último como artista, a mí no me queda ninguna duda de que si en aquella edición hubiera existido también el voto popular, el resultado final habría sido muy distinto, porque os recuerdo que la diferencia fue únicamente de un único voto.
Como veis, no ganar el festival de EUROVISION y acabar en segunda posición no es un trauma, sobre todo si el que tiene que conformarse con el subcampeonato es un artista como la copa de un pino. A pesar de esa «medalla de plata eurovisiva», «Congratulations» supuso para Cliff Richard el espaldarazo definitivo que necesitaba para iniciar a lo grande su carrera en solitario. Una carrera larga, larguísima y repleta de éxitos.
No en vano, Richard es considerado como uno de los cantantes ingleses más importantes de su historia y ha cosechado grandísimos éxitos y obtenido siempre buenas críticas de especialistas en la materia e incluso de otros cantantes británicos. De hecho, es el primer cantante de la historia que obtuvo el título de Sir, algo que en su país es un auténtico privilegio. El nombramiento se produjo en el año 1995, por delante de artistas de la talla de Paul McCartney, Elton John, Mick Jagger, Ringo Starr…
Para finalizar el artículo sobre Cliff Richard y su «Congratulations» os voy a contar algo de mi relación con esta canción. Ya os he comentado repetidamente de que soy un enfermo de la música y de que mi pasión me llegó desde muy niño. Pues bien, esta canción es una de las primeras que recuerdo de mi niñez. Yo tenía cuatro tiernos añitos cuando salió al mercado y en mi casa no sé en que momento mis padres compraron el disco, que sonaba una y otra vez en el tocadiscos, además de en la radio y en la televisión.
A pesar de mi corta edad, la canción llamó poderosamente mi atención y acompañado de un bolígrafo, un palo o una cuchara (esta era mi preferida) haciendo las veces de micrófono, me ponía a cantar «Congratuleision andidivesions…» o algo parecido, en el momento en que tenía algo de público (parientes, amigos y vecinos en general) dispuestos a aguantar a un macaco que apenas levantaba tres palmos del suelo cantando por enésima vez la canción.
Disculpadme, pero según pasan los años, cada vez me parezco más al «Abuelo Cebolleta» contando batallitas, es lo que hay.
LIVE IS LIFE
LORDI / HARD ROCK HALLELUJAH
Viajamos ahora hasta el año 2006 para disfrutar de la actuación en vivo que nos ofreció una banda finlandesa que en este caso sí que resultaría ganadora del festival de EUROVISION, gracias a una puesta en escena espectacular que marcaría un claro punto de inflexión dentro del festival. Me atrevería a decir que el momento que ofrecieron Lordi es el mejor de todos los que hemos podido ver a lo largo de esos 70 años de EUROVISION.
Por cierto, aviso a navegantes. Nos volvemos a encontrar con unos artistas que cuando llegaron a EUROVISION y acabaron en primera posición ya estaban curtidos en mil batallas ya que iniciaron su andadura en el año 1992, es decir, catorce años antes de poner patas arriba Atenas, que es donde se celebro el festival ese año 2006.
Y es que Lordi no es una banda al uso de las que frecuentaban hasta ese momento el festival y mucho menos ganarlo, pero tanto la canción que presentaron como, sobre todo, la puesta en escena de su interpretación les llevaron a arrasar literalmente y no solamente ganar sino que además batieron el récord absoluto de puntuación con 292 puntos, cifra a la que nadie había llegado hasta ese momento.
Los finlandeses tienen dos claras señas de identidad. Por un lado su sonido, un hard rock duro y potente, de los de siempre, de los que llenan estadios. Por otro su puesta en escena. Todos los miembros del grupo van ataviados con unos trajes de monstruos, demonios, zombies y demás personajes aterradores y unas no menos aterradoras máscaras que ocultan sus rostros en todas sus actuaciones, así como en cualquier acto público al que asistan. Y sí, si alguno de vosotros piensa que su inspiración fueron Kiss estáis en lo cierto.
Aunque el grupo se formó en el año 1992, no sería hasta diez años después cuando publicarían su primer trabajo, titulado «Get Heavy» con el que arrasaron en tierras finlandesas. Lo que no podían sospechar es que apenas cuatro años después y de la mano de EUROVISION iban a protagonizar un momento único, mágico, espectacular, que les llevaría al éxito más absoluto a nivel internacional.
La canción con la que se presentaron al festival llevaba el título de «Hard Rock Hallelujah», lo que ya prometía emociones intensas y alguna que otra polémica, ya que como suele suceder en estos casos, algunos «ofendiditos» pusieron el grito en el cielo con los típicos argumentos de falta de respeto a la religión y de ser una banda satánica, algo que no hace más que indicar que un grupo de rock duro va en el buen camino.
La existencia de Lordi habría sido imposible de no ser por su vocalista y líder absoluto Tomi Putaansuu, conocido artísticamente como «Mr. Lordi», quien junto a su mujer diseña todos y cada uno de los trajes y máscaras que lucen en sus actuaciones en directo. En EUROVISION lo dieron todo en el aspecto imagen, por lo que el impacto visual fue casi superior al sonoro que ya fue lo suficientemente grande. Si he de seros sinceros, si tengo que quedarme con una sola actuación en EUROVISION como la mejor de la historia ésa es la de los finlandeses y su «Hard Rock Hallelujah».
Cuando le toco el turno a Finlandia todo cambió radicalmente en el escenario. Para empezar se quedó completamente a oscuras y de repente, con unos primeros acordes un tanto inquietantes todo se iluminó y aparecieron sobre el escenario cinco músicos ataviados con sus disfraces de monstruos y con un sonido duro y contundente. Simplemente con este inicio se podía asegurar que nunca antes se había visto algo parecido en EUROVISION.
Pero eso solamente había sido el principio, cuando llegó el momento del estribillo aparecieron sobre el escenario columnas de fuego, humo y una iluminación roja que nos transportaba al mismísimo infierno y, de repente, de la indumentaria aterradora del vocalista, Mr. Lordi, surgieron dos enormes alas. Estaba claro, que Finlandia estaba ante su gran momento en el festival.
La intensidad fue creciendo según avanzaba su actuación y el final fue apoteósico y brutal. Parece que más que en el festival de EUROVISION nos encontraásemos en un concierto de cualquiera de las grandes bandas de la historia del heavy metal en una de sus giras. Ni que decir tiene que el público asistente quedó impactado de inmediato y al final de la actuación mostraron su gran entusiasmo. La ganadora de EUROVISION del año 2006 acaba de actuar.
Ésta era la primera vez que Finlandia ganaba el festival y al regresar a su país Lordi serían recibidos como auténticos héroes, con una fiesta especial en Helsinki que reunió a más de 100.000 personas. Lo cierto es que nadie lo vio venir, pero la actuación de los finlandeses y su triunfo final traería un antes y un después en EUROVISION ya que a partir de ese momento se abriría a nuevos estilos que hasta ese instante parecía prohibidos. Como dice muchas veces José Mota: «no te digo que me lo mejores, iguálamelo».
Lo de Lordi tuvo mucho mérito más allá de la canción y de su impacto. Y es que estaban empeñados en dejar al público con la boca abierta con sus efectos de pirotecnia sobre el escenario. El problema es que ni la televisión pública de Finlandia ni el gobierno del país quisieron correr con los gastos de esos efectos especiales, por lo que estuvo al punto de irse al traste una parte muy importante de la actuación. Afortunadamente algunas entidades privadas finlandesas confiaron ciegamente en «Mr. Lordi» y los suyos y pudimos disfrutar de ese momento único eurovisivo.
Después de esto, Lordi han seguido triunfando a lo grande en su país y en el centro de Europa, manteniendo siempre su principal seña de identidad: sus máscaras y disfraces. Eso sí, como en todos los sitios cuecen habas, en Finlandia han tenido tremendos problemas con la prensa ya que los periodistas finlandeses se han empeñado en intentar captar la imagen de los miembros del grupo sin máscaras, algo que para ellos es sagrado, ya que de esta manera podían mantener su anonimato y no sufrir el acoso de fans, paparazzis y curiosos.
Algunos periódicos y revistas finlandesas han llegado a publicar imágenes de «Mr. Lordi» y los demás miembros de la banda sin máscara, lo que provocó incluso conflictos judiciales. Eso sí, como los finlandeses son mucho más civilizados que por ejemplo nosotros, la gente de a pie siempre ha estado del lado del grupo y con su presión lograron que se haya respetado su intimidad y haya cesado el acoso de parte de la prensa del país hacia unos auténticos héroes nacionales. A día de hoy, ninguno de los componentes de Lordi aparece en actos públicos o conciertos sin sus máscaras, salvo alguna excepción con medios de comunicación de confianza y con documentos firmados de comprometerse a no hacer fotografías ni grabarles en ningún momento. Grandes hasta en eso.
Por cierto, alguno os preguntaréis que pasó con la participación española en esa edición de EUROVISION. Pues bien, nuestras representantes fueron nada más y nada menos que Las Ketchup, las del «Aserejé», con una canción titulada «Un Blodymary». Su actuación fue premiado con el puesto 21 de 23 participantes con 18 pedazo de votos. No hay más preguntas, señoría.
PRODUCTO NACIONAL
LANCO / NADA PARA TI, NADA PARA MÍ
Llega el momento de saborear una canción relacionada con EUROVISION hecha en nuestro país y compuesta para representar a España en el festival. Como habréis apreciado digo “relacionada” ya que el tema que quiero ofreceros no llego a participar en EUROVISION, pero creo que tiene bastante más calidad que muchas (por no decir todas) las canciones que nos han ido representando en los últimos años.
Para ello tenemos que situarnos en el año 2005. En las cuatro anteriores ediciones, nuestro representante había salido del famoso programa “Operación Triunfo”, un concurso en el que varios cantantes noveles, totalmente desconocidos y sin ser profesionales de la canción, competían por acabar en primera posición y de esta manera obtener el doble premio de grabar un disco y participar en EUROVISION. Como el programa había tenido un éxito absoluto de audiencia en las cuatro ediciones que se habían llevado a cabo, poderoso caballero es don dinero ya que en la edición del año 2005, la quinta, Telecinco se llevó el gato al agua y se hizo con los derechos del formato, por lo que la elección del representante español en el festival tendría que hacerse de otra manera ya que os recuerdo que es la televisión pública de España la que presenta al o los participantes.
Por este motivo, Televisión Española se sacó de la manga un nuevo concurso para elegir a nuestro representante eurovisivo, con un programa denominado “Eurovision 2005: Elige nuestra canción”, en el que varios artistas presentaban sus composiciones y mediante el voto popular y el de un jurado accedían a una final, en la que actuaban interpretando sus canciones, siendo galardonado el ganador con el premio de acudir a participar al festival. Nada nuevo aunque con menor repercusión que “Operación Triunfo”.
De entre las canciones participantes que llegaron a la gala final, me llamó bastante la atención una de ellas que, a la postre, no llegaría a ganar y por consiguiente no acudiría a EUROVISION. En mi modesta opinión creo que era bastante mejor que cualquiera de las otras canciones finalistas, incluida la que nos representaría finalmente en la edición del año 2005.
El artista que compuso y cantó esta canción era un músico que llevaba algún tiempo intentando abrirse camino en el mundo de la música, habiendo publicado algún disco con repercusión más bien escasa. Su nombre era Alberto Lanco y artísticamente era conocido como Lanco. No voy a decir que con él en EUROVISION hubiésemos podido ganar, pero estoy convencido de que el resultado habría sido bastante mejor que el que finalmente obtuvimos.
Su estilo era un pop melódico, lleno de melancolía y con unas letras que hablaban del amor y del desamor, predominando las baladas y los medios tiempos, aunque, curiosamente, la canción con la que intentó llegar a EUROVISION presentaba unos toques más rítmicos y roqueros de los habituales en su carrera, con un riff de guitarra inicial que marca el ritmo del resto de la composición.
La canción llevaba el título de “Nada para ti, nada para mí” y a mí me parece que para un festival de EUROVISION es cuanto menos “resultona”, aunque como os digo siempre para gustos, colores.
Gracias a su participación en el concurso, Lanco obtuvo algo de popularidad y su “Nada para ti, nada para mí” logró cierto éxito entre los fans de EUROVISION españoles, aunque con el paso del tiempo fue cayendo en el olvido sin que ninguna discográfica apostara fuerte por él, convirtiéndose en otro de esos muchos cantantes que intentan obtener cierta notoriedad sin conseguirla.
El tema que obtendría la victoria final en “Erovision 20025: Elige nuestra canción” sería “Brujería”, del grupo Son de Sol. Os lo dejo también aquí para que comparéis. Ya sabéis que siempre se dice que las comparaciones son odiosas, sobre todo para el que sale perdiendo en la comparación, ya me entendéis.
La impresión que me queda es que, una vez más, la mediocridad y la desganan marcan estos concursos que sirven para elegir el artista y la canción que nos va a representar en EUROVISION. Por este motivo, no siempre es la mejor composición que la que termina representando a España y a las pruebas me remito. Así es muy difícil lograr un buen resultado, cuanto menos honroso, y mucho más fácil hacer el ridículo edición tras edición.
Con “Brujería”, España acabó en el puesto 21 de 24 participantes, es decir, desastre total. Una vez más elegir una canción equivocada y unas artistas que tampoco tenían demasiado que ofrecer nos llevó a acabar en el furgón de cola. Con un tema más moderno y llamativo para el resto de los países participantes, como podía ser “Nada para ti, nada para mí”, posiblemente el resultado habría sido algo mejor. La eterna manía del “typical spanish” y el toque flamenco no caló en absoluto.
Por cierto, la canción que resultó ganadora de EUROVISION en el año 2005 fue la presentada por Grecia. Una canción titulada “My Number One” que fue interpretada por Helena Paparizou que tampoco es que sea nada del otro mundo. Vamos que el nivel general de la música de ese año no fue para lanzar cohetes, lo que deja todavía en peor lugar a nuestras representantes.
PORQUE ME GUSTA
BUCKS FIZXZ / MAKING YOUR MIND UP
Vamos a terminar el número de La Graminola de hoy, dedicado íntegramente al festival de EUROVISION, con una de las canciones ganadoras en la década de los 80 que a mí particularmente más me gusta. Una canción pop, sencilla y bailable que gano en la edición de 1981, logrando un tremendo éxito a nivel internacional representando al Reino Unido. Como habréis comprobado los británicos son asiduos a dejar buenos momentos en el festival.
Para la ocasión, la televisión pública de ese país tuvo la idea de crear un nuevo grupo para la ocasión, con cuatro jóvenes, dos chicos y dos chicas, totalmente desconocidos. Esto no era nuevo ya que era algo bastante recurrente en aquellos años y no solamente por parte de los británicos. Se creaban bandas nuevas e inexpertas a la espera de que obtuvieran el éxito en EUROVISION y en la mayoría de los casos si te he visto no me acuerdo porque ya no tenían más recorrido, pero el caso de Bucks Fizz, así es como se llamaba el grupo ganador, fue muy distinto ya que ellos si tuvieron bastante más recorrido y lograron grandes éxitos más allá del festival. De hecho se convertirían en una de las bandas británicas que más discos vendió durante la década de los 80 en su país.
En esta ocasión el festival se celebró en la ciudad de Dublin, y Bucks Fizz ofreció una actuación de esas que queda para el recuerdo más allá de la música que interpretaron. Nos regalaron un momento icónico que todos los que vieron desde sus casas su interpretación a buen seguro que recordarán.
Cuando la canción llegaba al estribillo, los dos chicos tiraron de las faldas largas que llevaban las dos chicas y dejaron al descubierto unas minifaldas del mismo color. Un acto totalmente inesperado y sorprendente que ha sido imitado en muchos espectáculos posteriormente hasta la saciedad. Posiblemente los “ofendiditos” de hoy en día pondrían el grito en el cielo si eso se llevara a cabo en la actualidad considerando la maniobra machista, pero como ya digo el momento totalmente inocente es icónico dentro de la historia de EUROVISION.
Por cierto, el título de la canción es “Making your mind up” y como ya digo es uno de los clásicos entre los clásicos de EUROVISION. Fue un auténtico bombazo ya que llegó al número 1 de las listas británicas y de media Europa, así como en países como Australia o Canadá, batiendo todos los records habidos y por haber de ventas de una canción de EUROVISION hasta ese instante.
Para llegar hasta Dublín, los chicos de Bucks Fizz tuvieron que participar en “A Song for Europe”, una especie de “Operación Triunfo” a nivel nacional que ganaron con muchísima diferencia sobre el resto de participantes. Vamos, que los británicos tenían muy claro lo que querían para triunfar. Por cierto, la idea de un concurso previo para participar en EUROVISION ya existía hace más de 40 años, no hemos inventado nada nuevo aquí.
La pelea por el primer puesto en el festival fue bastante reñida, ya que Bucks Fizz ganaron por únicamente cuatro votos sobre la representante alemana Lena Valaitis, que interpretó una canción titulada “Johnny Blue”. En aquella época era bastante habitual que los alemanes tiraran al poste y se quedaran con la miel en los labios. Presentaban buenas canciones que obtenían buenos resultados pero no acababan de rematar la faena con el triunfo final. En la edición de 1981 se repitió la historia.
En cuanto a la participación española ese año pues fue más de lo mismo. Para la ocasión la televisión de nuestro país decidió llevar una canción melódica y tristona muy alejada de lo que solía triunfar. Sería interpretada por José María Bacchelli y llevaría el título de “Y solo tú”, acabando en el puesto 14 de 20 participantes. No hacen falta más comentarios.
Siempre he dicho que el gran problema que tiene España para obtener unos resultados tan pobres en EUROVISION es el error de elegir canciones fuera de contexto. Vemos edición tras edición que el tipo de música que acaba llevándose el gato al agua está muy alejado de los bodrios que nuestra televisión pública suele presentar, empeñándose en sonidos aflamencados, latinos, de tango y similares que están fuera de lugar. Vamos que lo de tropezar con la misma piedra repetidamente es marca de la casa.
Además nos creemos el ombligo del mundo y nos ofende mucho que los europeos no nos voten. No nos votan porque no les gustan nuestras canciones ni nuestros intérpretes salvo en contadas ocasiones. Sin ir más lejos lo del año pasado con Melody fue para nota. ¿Qué había logrado esta mujer anteriormente en su carrera salvo el bombazo cuando era niña del «Baile del Gorila»? ¿Alguien sabe que ha hecho en el último año profesionalmente hablando. Lo dicho, más de lo mismo.
En cuanto a la carrera de Bucks Fizz después de EUROVISION estuvo alejada de ser un “one hit wonder”, es decir, un grupo de un solo éxito. Sería bastante prolífica y obtendría grandes éxitos sobre todo en el Reino Unido. Sin embargo, con la llegada de la década de los 90 y la evolución musical que se produjo en ese momento, su éxito iría decayendo, lo que provocaría algunas diferencias entre sus miembros, continuas entradas y salidas de nuevos componentes y la definitiva disolución de la banda.
Mi idea era acabar aquí el número especial dedicado a EUROVISION, pero seguramente que estaréis echando en falta la que se puede considerar canción de las canciones eurovisivas por autonomasia. Ésa que nos viene a todos a la cabeza por estas fechas y que supuso un antes y un después dentro del festival y de la carrera del grupo que la intepretó.
Efectivamente estoy ablando de los suecos ABBA y de “Waterloo” canción con la que ganaron la edición de 1974 celebrada en Brighton. Un tema más rockero de lo habitual en el festival y que demostró muy a las claras que con ese tipo de música también se podía acabar en el primer puesto. Con una imagen icónica, los chicos de ABBA se convirtieron en un fenómeno de masas y tras su gran popularidad en Suecia lograron el salto al estrellato internacional.
El motivo por el que en un principio no iban a aparecer en el número de La Graminola de hoy es porque tienen tanta importancia dentro del mundo de la música que irán apareciendo en próximos números dado que nos han dejado muchísimas canciones dignas de tener su propio espacio. Dado que sería injusto de cualquier forma no incluirla aquí, os dejo el vídeo de “Waterloo” que a buen seguro habéis visto en repetidas ocasiones.
Así pues, habrá que esperar al próximo sábado 16 de mayo para comprobar que sucede en Viena en la edición de EUROVISION de este año. Una edición en la que no participará España por los motivos políticos que todos conocemos. No quiero entrar en temas “peligrosos” porque cada uno tendremos nuestra opinión al respecto, pero yo no soy partidario de que los boicots políticos sean en espectáculos musicales, deportivos, etc. No conducen a nada. Ya está el festival lo suficientemente politizado en lo relativo a las votaciones de los jurados (muchas de ellas son muy previsibles y prácticamente idénticas año a año) como para politizarlo todo aún más. No entiendo muy bien que culpa puede tener un cantante ruso o un cantante israelí de las malísimas decisiones que toman los nefastos dirigentes internacionales de la gran mayoría de países con las que posiblemente no estén de acuerdo. Una pena.
Os confieso que no veré el festival porque no suelo hacerlo, pero sí que intentaré escuchar parte de cada una de las canciones participantes. Lejos quedan aquellos tiempos de niño en los que me sentaba delante del televisor esa noche de sábado tan especial, esperando que la canción representante de España lograra el triunfo y escuchando muchas composiciones que se me han quedado grabadas a pesar del paso del tiempo. Una ilusión especial ese día en la que incluso me permitía el lujo de hacer mis propias votaciones en un papel. Está claro que cuando eres sólo un crío estos espectáculos los saboreas mejor.
Esto es todo por hoy. Espero que haya sido de vuestro agrado este número especial y ya sabéis, en un par de semanas más historias y, sobre todo, más música.
Hasta entonces, graminoleños.
