La graminola – número 68 – 14 de marzo de 2019

Publicado el 13 marzo 2019 por Perendengon

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Ya sabéis que la base de la revista es dar un pequeño repaso con las novedades que presentaban las listas de éxitos que he ido confeccionando desde hace cincuenta años. Cada nuevo número empezamos por la lista actual de cada semana y a continuación seguimos viajando hasta las listas de hace 50, 40, 30, 20 y 10 años. Todos los éxitos de la música desde el año 1967 irán apareciendo por aquí.

Junto a las listas distintas secciones a cada cual más recomendable. En “Los Pioneros” rememoramos la música y los artistas que inspiraron a todos los que vinieron después. Nuestro póster, a doble página en el centro desmenuza cada semana un disco que fue, es y será muy grande. En la sección “Comparte Que Algo Queda” disfrutamos de duetos de los de verdad, de grandes momentos compartidos de la múisca. Por último, la contraportada es el auténtico  colofón con noticias de actualidad, efemérides y música española.

Echándole un vistazo a la portada de cada día os podéis hacer una idea del contenido de la revista. Junto a cada fotografía hay un texto que contiene un link que te lleva directamente a la página en cuestión, pero yo os recomiendo ir por orden, ir leyendo desde el principio al final porque la música lo merece. Y recordad que siempre estaré abierto a cualquier crítica, consejo, sugerencia o petición que vosotros, Graminoleños, me hagáis.

NUESTRA PORTADA

Una semana más (para variar), el trap protagoniza la música de actualidad, aunque en esta oportunidad nos podemos dar con un canto en los dientes porque solamente padeceremos el sonido de una canción. Nos la trae Daddy Yankee acompañado de un veterano rapero de los 90 que triunfó a lo grande justo cuando se encontraba en prisión. Os cuento toda la historia.

La sección pionera de esta semana se queda en España  para recordar el papel que tuvieron estos chicos de aquí al lado para que el rock se abriese camino por aquí. Son Los Sirex, verdaderos padres del rock español.

La música de los 60 de esta semana nos trae cambio en el número 1 por cortesía de “Los Cuatro de Liverpool” y una nueva entrada de la mano de la grandísima Aretha Franklin.

La música disco y las baladas se dan la mano en las, nada más y nada menos, cuatro entradas que presenta la lista de los 70 que hoy analizamos. Junto a Chic, nos visitan Bee Gees, Foxy y Falcons. Cantidad y calidad al servicio de “La Graminola”.

Hay discos que con solamente ver su portada nos hacen incorporarnos de nuestros asientos poque la música que contienen es simplemente magistral. El que protagoniza el póster central de esta semana es uno de ellos. Pink Floyd y su The Dark Side of the Moon nos alegran la semana a lo grande.

La música de los 80 de esta semana nos la trae uno de los grupos españoles más destacados de siempre que en aquel momento perdían por el camino a uno de sus miembros y se embarcaban en una nueva etapa. Se trata de La Unión y nos traen uno de los grandes clásicos de su carrera.

Una colaboración inesperada es la protagonista de la música de los 90 de esta semana. Un rockero de pro como Bryan Adams y una componente de la “girl-band” más famosa de la historia, Melanie C, colocaron en lista una canción que emana pop y sencillez por todos sus poros pero que caló entre el público. En el mundo de la música nunca se puede decir no a nada.

Es más la cantidad que la calidad lo que ofrece la música del nuevo milenio de esta semana. Hasta tres nuevas entradas en lista recordamos en el día de hoy protagonizadas por Amaral, Manuel Carrasco y el revival de uno de los temas de baile de finales de los 80 de la mano de Guru Josh Project.

Los tres duetos de esta semana son de una calidad excepcional. Babyface, Eric Clapton, Santana, Michelle Branch, Charlie Puth y Meghan Trainor llenan de luz y de sonido la sección de colaboraciones de “La Graminola”.

El final de fiesta del número de hoy corre a cargo de Quincy Jones, 21 Japonesas y estos mozos de aquí al lado, los inimitables Avantasia que tienen nuevo disco.

LA LISTA DE LA GRAMINOLA

Cuando pensaba que ya lo había visto todo, o mejor tendría que decir que lo he escuchado todo, me llega otra “genialidad” que no se como calificar de la mano de la única nueva entrada que registra la lista graminoleña de esta semana. Si hemos asistido a verdaderos engrendros, lo que viene a continuación creo que lo supera con creces y lo peor de todo es que no era necesario.

El señor Daddy Yankee le ha hecho mucho daño al mundo de la música ya que fue uno de los primeros artistas que abrazaron el reggetón dando lugar a que muchos le imitaran y a que al final este estilo se convirtiera en un auténtica plaga letal para los oídos de los amantes de la buena música. Pero si encima se dedica a versionar temas de rap de los 90 como acaba de hacer, pues apaga y vámonos.

En el año 1992 aparació en escena un rapero canadiense llamado Darrin Kenneth O’Brien que adquiriría gran popularidad tanto por sus dotes para crear un pelotazo musical como para meterse en líos. Su nombre artístico era Snow y fue acusado de intento de asesinato, acusación de la que fue absuelto, y de asalto, motivo este último por el que terminaría cumpliendo un año de prisión.

Lo mejor de todo es que antes de ingresar en prisión, mientras se encontraba en libertad provisional a la espera de juicio, grabó una canción que sería publicada como sencillo cuando ya estaba cumpliendo condena. Esa canción llevaría el título de “Informer” y se convertiría en uno de los éxitos a nivel internacional de aquel año, alimentado por la leyenda de “chico malo” que se había ganado y que tan bien vista está dentro del mundo del rap.

El señor Yankee ha recuperado este tema para hacer su particular versión y para ello ha reclutado para la causa al propio Snow dando como resultado un tema titulado “Con Calma” del que hay que reconocer que el correspondiente videoclip es algo más original de lo habitual, pero solamente un poco, que conste.

Por cierto, el nombre artístico de Snow no atiende a que sea albino o pálido ni nada similar, no. Simplemente son las siglas de como le gustaba autodenominarse: Super Notorious Outrageous Whiteboy, ahí es nada.

LOS PIONEROS

La sección pionera de esta semana se queda en nuestro país porque aquí también hemos tenido bandas históricas que abrieron el camino a las que vinieron después. Grupos que nacieron de la nada y más como un divertimento que como otra cosa pero que a base de tesón, esfuerzo y, claro está, talento, lograron convertirse en auténticos hitos.

Esta banda no es otra que Los Sirex y están considerados como uno de los grupos fundamentales para que el rock & roll se instaurase en nuestro país. Además, simplemente por el hecho de ser los teloneros de The Beatles cuando pasaron por España ya merecen este reconocimiento y como veremos un poco más adelante, hasta ese día demostraron ser auténticos, genuinos y hechos de una pasta muy especial.

Así pues, vamos a conocer algo de su historia y, por supuesto, disfrutar de tres de sus canciones más representativas, auténticos himnos del rock español que sirvieron para que los jóvenes de nuestro país durante la década de los 60 se interesaran por este estilo y algunos de ellos pensaran aquello de “yo de mayor quiero ser como Los Sirex”.

MUCHACHA BONITA

El grupo se formó en el año 1959 cuando tres amigos de Barcelona llamados Guillermo Rodríguez, Antonio Miers y Manolo Madruga decidieron crear su propia banda de rock & roll atraídos por la música de Elvis. Poco después se apuntaría a la fiesta Luis Gomis de Pruneda como batería y Santi Carulla como vocalista, siendo la incorporación de éste último vital para el futuro del grupo aunque de manera indirecta como os explico a continuación.

Como tantos y tantos grupos de aquella época se presentaron a varios concursos locales buscando la popularidad y, porque no decirlo, el dinero que pudiera proporcionarles grabar un disco. En uno de ellos, patrocinado por Radio Barcelona, acaban segundos detrás de otra de las bandas de rock español pioneras y que en algún momento pasará por esta sección como fueron Los Mustang. Esta situación sería fundamental en la carrera de ambas bandas ya que provocaría que Carrulla abandonase Los Sirex para convertirse en el nuevo vocalista de Los Mustang. Lo que en un primer momento podía parecer un ataque a la línea de flotación de los primeros iba a significar sin embargo todo lo contrario ya que en su lugar iba a entrar a formar parte de la banda uno de los rockeros más carismáticos e importantes del rock español.

En su sustitución, se convertiría en el nuevo vocalista del grupo un joven llamado Antonio Miquel, al que todo el mundo conocía como “Leslie”, una figura fundamental para entender no ya lo que fueron Los Sirex sino lo que fueron los principios del rock & roll hecho en España. Su arrolladora personalidad, su tremenda puesta en escena y la manera con la que manejaba al público en sus actuaciones no pasaría desapercibida para nadie, ayudando sobremanera a que la popularidad de su nueva banda comenzara a subir como la espuma.

Su gran momento llegaría en el año 1963. En aquel momento se estrena una película documental titulada “Superespectáculos del Mundo” que se hace eco de las andanzas de algunos de los grupos emergentes vinculados al rock & roll en nuestro país entre los que se encuentran Los Sirex. En ella aparecen sobre el escenario interpretando una balada con todos los argumentos del rock de la época titulada “Muchacha Bonita” que cala entre el público que vio la película que de inmediato se lanzaron a las tiendas de discos buscando esa canción. Lo curioso del caso es que se llevaron la decepción de que ese disco no existía, pero como no podía ser de otra manera, de manera inmediata un sello discográfico se encargo de editarla y publicarla como tal, convirtiéndose en el primer gran éxito de su carrera y su auténtica presentación en sociedad.

LA ESCOBA

Lo cierto es que nunca fueron un grupo a la usanza de la época, sobre todo en sus primeros tiempos. Durante sus primeros años mostraron una imagen un tanto macarra, vestidos de cuero negro ajustado y ofreciendo unas actuaciones en directo llenas de intensidad y provocación en las que se arrojaban al suelo y realizaban todo tipo de movimientos. Además siempre quisieron huir de hacer versiones de otros artistas, algo muy recurrente en aquellos tiempos por parte de los grupos españoles que querían hacer camino en el mundo del rock, aunque fue inevitable que tuvieran que transigir y realizar alguna que otra.

Sus letras eran además bastante atrevidas, lo que les traería bastantes problemas con la censura, y de alguna manera fueron adquiriendo una fama de polémicos por lo que les costó encontrar un sello discográfico en el que asentarse, aunque finalmente lo lograrían en el año 1963. Dos años más tarde iba a caer en sus manos la canción que lo iba a cambiar todo, un auténtico himno del rock español de los 60 que les lanzaría como auténticas estrellas.

En aquellos tiempos la industria discográfica funcionaba de otra manera y existían empresas y agencias que se dedicaban única y exclusivamente a contratar artistas que compusieran canciones para luego ofrecérselas a las casas discográficas para que fueran grabadas por alguno de sus grupos o solistas. De esta manera, una de las empresas más afamadas de aquel momento en nuestro país le ofreció a la discográfica de Los Sirex una canción que como ya os digo les iba a cambiar la vida totalmente.

Lo curioso del caso es que la canción en cuestión no les gustó lo más mínimo cuando se la ofrecieron y fueron muy reacios a grabarla. Lo que en un primer momento fue un ofrecimiento pasó a ser una imposición y no tuvieron más remedio que encerrarse en el estudio y ponerse manos a la obra. Sería entonces cuando surgiría el talento en estado puro de “Leslie” que le daría un ritmo un tanto más adecuado a la música que ellos hacían y cambiaría la letra para convertirla en una crítica social más que evidente aunque la sociedad española de aquella época pecara de inocente y no se percatara demasiado del asunto centrándose exclusivamente en disfrutar de ella.

La canción en cuestión no es otra que “La Escoba” uno de los clásicos más significativos del rock español que iba a convertirles en el grupo de referencia en España en aquel momento. Un tremendo éxito que batiría todos los records de ventas en nuestro país y que con su letra pegadiza cautivó a todo el mundo con aquello de “Si yo tuviera una escoba … cuantas cosas barrería”. Todo cambiaría para ellos a partir de ese instante de manera espectacular.

QUE SE MUERAN LOS FEOS

A partir de ese momento las cosas cambiarían profundamente. La vitola de polémicos desaparecería y se convertirían en auténticas estrellas. Además su imagen cambiaría radicalmente, dejando a un lado sus vestimentas de cuero de antaño para empezar a vestir de manera impecable con ropa más formal, convirtiéndose en uno de los grupos más elegantes y reconocibles del rock español de los 60.

Su popularidad crecería de manera exponencial y a pesar de ello su manera de comportarse se alejó siempre del divismo, mostrando una tremenda humildad y manteniendo su habitual cercanía con el público al que no querían defraudar nunca. Para que nos hagamos una idea de esa conexión especial con sus fans y de la profesionalidad que mantenían en todo momento os contaré una anécdota que a mí personalmente me parece espectacular.

Dada la fama y el éxito que habían logrado, serían los elegidos para telonear a The Beatles en nuestro país ya que eran el reclamo perfecto para los jóvenes aficionados al rock en España. Salieron al escenario, realizaron una actuación impecable y nada más terminarla se marcharon apresuradamente ya que tenían que participar en otro concierto que habían concertado con anterioridad, no quedándose a presenciar la mítica actuación de “los cuatro de Liverpool”, única ocasión en la que aparecieron por estas tierras. Genio y figura.

Tras el éxito logrado con “La Escoba” y su cambio de actitud y de imagen, tenían claro que iba a ser muy complicado volver a estar a la altura y acercarse al éxito logrado con esta mítica composición. Sin embargo, de nuevo el talento que les caracterizaba iba a llegar en su ayuda y gracias en esta ocasión a una versión de un tema de los años 50 iban a repetir éxito. Curiosamente, una de esas versiones de las que tanto huían iba a terminar por reportarles unos tremendos resultados.

La canción elegida sería un tema cómico y desenfadado de los años 50 que ellos adaptarían convenientemente en cuanto a música para darle un aire más beat y aunque dejaron intacto su desenfadada letra la convirtieron en otro de los grandes clásicos de los principios del rock en España. Me estoy refiriendo a “Que Se Mueran Los Feos”.

Su carrera continuaría cosechando éxito tras éxito hasta que en el año 1971 decidieron tomarse un descanso que duraría seis años. En 1977 regresarían a la actividad pero para aquel entonces la música había cambiado mucho y su éxito sería bastante menor aunque continuaban teniendo bastante aceptación en sus actuaciones en vivo en plan revival y nostálgico.

De lo que no cabe ninguna duda es de que gracias a ellos el rock & roll caló en la juventud española de los años 60 e invitaría a muchos de ellos a querer imitarles, convirtiéndose en auténticos pioneros de esta música en nuestro país que empezó a interesarse por este estilo gracias a bandas como ellos y, sobre todo, gracias a artistas como “Leslie”.

LISTA DE LOS AÑOS 60

Comenzamos sin más dilación el repaso a las listas graminoleñas de otros tiempos de esta semana y para ello nos situamos en el 10 de marzo de 1969 para degustar dos grandes canciones de dos de los grandes de siempre ya que tenemos cambio en el número 1 y una nueva entrada. Con música como la que viene a continuación da gusto repasar listas de éxitos.

Para empezar vamos con el cambio en el número 1. Tras 6 semanas en lo más alto, Mary Hopkins y su “Those Were the Days” cedía el relevo al grupo que precisamente telonearon en España los protagonsitas de la sección pionera que acabamos de disfrutar. The Beatles se aupaban a nuestro número 1 gracias a uno de sus clásicos del que ya os he hablado hace unas semanas y del que os recuerdo un poco de su historia.

Se trata de una canción que hay que situar en el contexto de la época en la que John Lennon acababa de separarse de su mujer Cynthia al haber iniciado su relación sentimental con Yoko Ono, situación que había sumido en un auténtico trauma al hijo de ambos, Julian. McCartney sentía mucho cariño hacia el pequeño y se le ocurrió componerle una canción con la que intentaba animarle. En un primer instante su composición iba a llevar el título de “Hey Jules”, pero finalmente sería transformado al ya conocido de “Hey Jude”, algo que provocaría que nadie se diera cuenta de hacia quien estaba realmente dirigida la canción, algo que desvelaría unos años después.

Con esta canción disfrutarían del puesto más alto de nuestra lista durante 3 semanas, poco tiempo para la tremenda calidad que desprende.

De un lujo pasamos a otro lujo con la única entrada que se producía en la lista graminoleña de los 60 que hoy estamos recordando. La auténtica “Dama del Soul” nos visitaba para dejarnos otra de sus grandísimas interpretaciones. Pongámonos todos de pie para recibir a la señora Aretha Franklin.

Hay artistas que son tan grandes que cuando versionan canciones de otros artistas, por buenos que sean los originales, le dan su toque especial y terminan llevándose por delante la composición inicial. Aretha siempre fue una experta en este tipo de situaciones y a lo largo de su carrera nos ofreció grandes versiones que superaban con creces a las ofrecidas por sus creadores. La canción que situaba en nuestra lista aquel 10 de marzo de 1969 es un claro ejemplo.

La reconocida como una de las grandes pioneras del soul, además de una de las primeras artistas defensoras de los derechos de las mujeres en las letras de sus canciones y con su continuo activismo en este sentido, nos regalaría ese año una versión de un tema del año 1965 de Don Covay titulado “See Saw”, al que Aretha le daría su toque personal ofreciendo una interpretación de soul en estado puro. En nuestra lista nos acompañaría durante 10 semanas para alcanzar el top 29.

LISTA DE LOS AÑOS 70

Nos situamos ya en la década de los 70 y lo hacemos para rememorar nada más y nada menos que cuatro grandes canciones de aquella época, porque cuatro eran las entradas que registraba nuestra lista el 10 de marzo de 1979, dos de ellas vinculadas a la música-disco y dos baladones de los buenos. Como hay mucho tajo nos metemos en harina de manera inmediata.

Para empezar vamos con una canción muy especial que nos llega de la mano de los hermanos Gibb que demostraban de esta manera que había vida después de “Saturday Night Fever” y lo iban a hacer gracias a una espectacular balada con causa benéfica incluida.

Muchos pensaban que tras el tremendo éxito que cosecharon con la banda sonora de la película protagonizada por John Travolta nunca iban a conseguir acercarse a ese nivel y de hecho todos los que así lo hacían se imaginaban que esta circunstancia iba a pasarles factura ya con su siguiente disco. Sin embargo, pensar así era no conocer el potencial a todos los niveles de Bee Gees porque de nuevo iban a sorprender a propios y extraños con una grandísima canción que vendría además acompañada de una estrategia bastante acertada.

Se trataba de una grandísima balada en la que el falsete de los hermanos Gibb se mostraba en su máximo esplendor y que inicialmente iba a formar parte de la banda sonora de la siguiente película de Travolta titulada “Moment By Moment”. Sin embargo, cuando los tres hermanos visionaron la película se dieron cuenta que era tan mala que de manera inmediata la retiraron de su banda sonora esperando una mejor oportunidad que iba a llegar de manera inmediata.

El año 1979 fue declarado “Año Internacional del Niño” y UNICEF organizó un grandísimo concierto con la asistencia de grandes grupos y artistas del momento como Abba, John Denver, Donna Summer Rod Stewart o Earth Wind & Fire, entre otros, con el fin de grabar un álbum con causas benéficas. Los hermanos Gibb irían un poco más allá ya que estrenarían esta maravillosa canción para la ocasión y cederían todas sus ganancias para distintas asociaciones de defensa de los niños vinculadas a UNICEF. Al final habían encontrado el acomodo ideal para su composición.

Esta canción no es otra que “Too Much Heaven” y sería incluida posteriomente en su álbum “Spirits Having Flown”, demostrando que habían sido muy grandes antes de la fiebre del sábado noche y que iban a continuar siéndolo después. En nuestra lista peramanecerían con este tema durante 34 semanas para alcanzar el top 2.

La segunda entrada de aquella semana se sumerge en las aguas de la música disco y nos llega de la mano de un grupo de Miami de ascendencia cubana que se convertiría en un claro y evidente caso de “one hit wonder” con la canción que viene a continuación, todo un clásico de la música para bailar de finales de los 70.

La canción en cuestión esconde una curiosa historia detrás. Su creación data del año 1976 aunque no sería hasta finales de 1978 cuando lograría el éxito definitivo. Cuando todavía estaban empezando, Foxy, que así es como se llamaba el grupo que la compuso, tocaban habitualmente en un local de Miami de poco aforo y sus conciertos siempre los abrían precisamente con esta composición. Se trataba de un tema vinculado a la música disco y que tenía un inconfundible inicio con unos gritos que decían en falsete “uh oh uh oh…” y que sonaban una y otra noche sobre el escenario del citado garito. El dueño del establecimiento no aguantaba la canción y mucho menos el soniquete inicial por lo que un buen día les dijo que si querían seguir tocando allí tenían que dejar de interpretar esa melodía.

Ni que decir tiene que a la noche siguiente la primera canción que sonó fue la de siempre y de manera inmediata, el dueño del establecimiento interrumpiría su actuación y los pondría de patitas en la calle. El revuelo que se organizó fue tan grande que su popularidad creció como la espuma y les llegó la oportunidad de publicar un primer álbum en el que la canción estrella iba a ser precisamente la de la polémica.

Este tema llevaba el título de “Get Off” y sonó hasta la saciedad en las discotecas de todo el mundo, convirtiéndose en una de las canciones más destacadas de la música-disco hecha por latinos. En España también sonaría sin parar y en nuestra lista permanecería durante 18 semanas para alcanzar el puesto número 19.

El líder de esta banda atendía al nombre de Ish Ledesma pero también formaba parte de ella Richard Puente, hijo del mítico músico cubano Tito Puente.

Seguimos con las novedades que nos deparó la lista graminoleña que se estrenaba el 10 de marzo de 1979 y seguimos viajando. Nos trasladamos ahora hasta Palma de Mallorca de donde procedía un espectacular grupo, de lo mejorcito de aquellos años, pero que salvo un par de canciones, sobre todo la que viene a continuación, no lograron unos resultados comerciales demasiado grandes. Está claro que el público español estaba por aquel entonces a otras cosas y no supo valorar debidamente lo que tenía delante.

El grupo se formó en el año 1974 cuando cuatro jóvenes que formaban parte de dos grupos distintos de la escena mallorquina denominados Grupo 15 y Harlem deciden abandonar sus respectivas bandas y dar cuerpo a un nuevo proyecto. Acababan de nacer Falcons y en sus primeros años de recorrido no lo tendrían nada fácil ya que tendrían que ir curtiéndose a base de actuar en salas de fiestas del archipiélago balear, aunque cuatro años después les llegaría la oportunidad que tanto estaban buscando. Un cazatalentos de una discográfica española se fija en ellos y les ofrece trasladarse a Madrid para iniciar una carrera más seria y la grabación de un disco. No lo dudaron y de manera inmediata hicieron las maletas.

Con un sonido pulido y elegante que mamaba de las fuentes de los grandes del folk-rock norteamericano, sorprenderían a todos con un primer álbum repleto de calidad aunque con unas ventas muy por debajo de lo que merecían. Sin embargo, una de las canciones que se incluían en ese disco sí que triunfaría a lo grande en nuestro país. Un espectacular baladón con una melodía maravillosa y una letra romántica preciosa con la que conquistarían al público español.

Esta preciosa balada, he de reconoceros que me encanta, llevaría el título de “Terciopelo y Fuego” y es una pequeña sinfonía llena de creatividad y romanticismo con una letra que dice cosas tales como “Sólo necesito el aire si estás tú / Todo lo demás es fácil si estás tú…”. Una maravilla.

Como ya os digo, la valoración que recibió este gran grupo estuvo muy por encima de su calidad. Sin ir más lejos, ésta sería la única oportunidad en la que entrarían en nuestra lista y permanecerían en ella solamente 3 semanas alcanzando solamente el top 38. Podría decirse que nacieron en la época equivocada ya que la llegada de “La Movida” y toda la música que llegó con el inicio de la década de los 80 terminarían por llevárselos por delante. Estoy convencido de que si hubieran iniciado su carrera unos diez años antes la cosa habría sido muy distinta.

Cerramos ya el repaso a la lista graminoleña de los 70 de esta semana, que como vemos viene cargadísima de muy buena música, y lo hacemos sumergiéndonos de nuevo en la música-disco con uno de los clásicos entre los clásicos de este estilo que nos llega de la mano de dos auténticos visionarios de aquella época. Una canción con una interesantísima historia detrás de ella y que merece la pena conocer.

Nile Rodgers y Bernard Edwars eran dos músicos de estudio que un buen día decidieron formar su propio grupo. Tras varios intentos sin demasiado recorrido lograrían su propósito en el año 1977 dando cuerpo a uno de los grupos más importantes e imprescindibles dentro de la música-disco como fueron Chic. Desde ese momento empezaron a crear auténticos bombazos que se bailaban una y otra vez en las discotecas de todo el mundo.

Por aquella época, las tendencias musicales dentro de este estilo las marcaba la mítica discoteca “Studio 54” de Nueva York hasta tal punto que si no sonaba tu música en ella o no eras cliente habitual, para lo que se necesitaba invitación, no eras nadie. En la nochevieja del año 1977 les iba a llegar una oportunidad de oro. Nile y Bernard fueron invitados por la diva Grace Jones a la fiesta que se iba a celebrar en esa discoteca para dar la bienvenida al nuevo año. Vestidos con sus mejores galas se dirigieron al “templo de la música disco” y cuando llegaron a la puerta se encontraron con una desagradable sorpresa, sus nombres no estaban en la lista y pese a sus expliaciones no les dejaron entrar.

Con un enfado monumental, los dos músicos se marcharon a un apartamento que tenían alquilado cerca de allí con el objeto de soltar toda su furia haciendo música. Así que comenzaron a tocar su guitarra y su batería y cuando se quisieron dar cuenta estaban dando cuerpo a uno de los grandes himnos de la historia de la música-disco. Eso sí, tuvieron que modificar la letra porque lo que salía por su boca en aquel momento eran palabras bastante poco apropiadas para una composición de estas características.

Esta canción iba a tener un inicio espectacular e inconfundible. Una especie de grito de guerra que en cuanto era escuchado en cualquier discoteca traía consigo que la pista se llenase de manera inmediata. Originalmente, lo primero que se les vino a la cabeza a Nile y Bernardo fue “Aaaaaaaaahhhh Fuck Off” que me váis a permitir que no lo traduzca porque hay niños que leen “La Graminola”, pero que manifestaba bien a las claras lo que les gustaría hacer con el portero que no les dejó entrar en “Studio 54”. Cuando estuvieron más calmados se dieron cuenta de que esa expresión había que cambiarla y finalmente quedaría como “Aaaaaaaaaaaahhh Freak Out”. Mucho mejor, no cabe duda.

Como muchos ya habréis adivinado se trata de “Le Freak”, una de las canciones de baile por excelencia que nos acompañaría en lista durante 25 semanas para alcanzar el top 12. Cuantas veces nos habremos lanzado a la pista en cuanto escuchábamos lo de “Aaaaaaaaaaaahhhh Freak out / Le freak c’est Chic”.

EL ÁLBUM DE LA SEMANA

Hay grandes discos y discos descomunales y el que va a ocupar el lugar más destacado de la revista de esta semana está incluso por encima de este último calificativo. Hablar de Pink Floyd es hablar de una monumental banda y de una música extratosférica pero si además hablamos del disco que viene a continuación ya es rozar la perfección.

Este disco está considerado como el mejor de la carrera de Pink Floyd y uno de los mejores de la historia de la música, manifestación con la que estoy totalmente de acuerdo. Un disco en el que cambiaban de estilo dejando atrás definitivamente el sonido que instauró en su día Syd Barrett, dando el paso definitivo para convertirse en una de las bandas de referencia más importantes de la historia del rock.

Así pues, os invito a que abráis bien los oídos porque llega la música excepcional que se contiene en “The Dark Side of the Moon”, uno de esos discos míticos que pasen los años que pasen siempre estará de actualidad y en el que podemos disfrutar de una música mágica y extraordinaria.

PINK FLOYD / THE DARK SIDE OF THE MOON

Lo primero es situarse en el contexto temporal del grupo. Syd Barrett había abandonado el grupo cuatro años atrás después de sus grandes problemas con las drogas que le llevaron a poco menos que perder la cabeza. Se iniciaría entonces una nueva etapa con la entrada en la banda del guitarrista David Gilmour que poco a poco iría creciendo en cuanto a importancia hasta que pocos años después terminaría discutiéndole el liderazgo al mismísimo Roger Waters lo que ocasionaría unas tremendas disputas y una convivencia casi imposible. Junto a ellos Richard Wright y Nick Mason iban a dar cuerpo a una genialidad de disco.

Con motivo de la marcha de Barrett, el sonido del grupo dio un considerable giro, abandonando su toque psicodélico de anteriores trabajos, aunque como iremos viendo quedaría alguna que otra pequeña reminiscencia en algunas de las canciones que integran el álbum que vamos a degustar a continuación. Además, Waters tomaría las riendas del grupo de manera evidente convirtiéndose en el único letrista en exclusiva, algo que redundaría en la mejora de prestaciones y en la tremenda calidad de lo que “The Dark Side of the Moon” nos ofrece.

Nos encontramos ante un álbum conceptual que habla de las cosas que odian las personas como por ejemplo la vejez o la muerte pero que incide sobremanera sobre la pérdida de la razón, basándose en la locura que atraparía a Barrett por el consumo de drogas y que acabaría con su carrera musical y con un exitoso camino en Pink Floyd. La idea fue de Waters que quiso de alguna manera rendir tributo al que había sido durante unos años su compañero de fatigas y alma máter de la banda.

El disco empieza y acaba con el sonido del latido de un corazón y está repleto de voces y efectos sonoros de todo tipo. La canción que abre el álbum es como una especie de introducción que utiliza estos artificios de manera meridiana. Un tema instrumental de poco más de un minuto de duración que enlaza con la siguiente canción y en el que se puede escuchar el ruido de un motor y una serie de voces que llegaron de una manera estudiada y especial.

Para introducir las voces en este tema se les ocurriría realizar una serie de entrevistas a algunos de los trabajadores del estudio de grabación, desde los técnicos de sonido hasta los guardias de seguridad pasando por el portero del edificio. Ellos contestaban improvisadamente a lo que se les preguntaba y luego fueron incluidas sus voces de manera caprichosa produciendo un efecto único.

El título de esta introducción es “Speak To Me” y no hace otra cosa que mostrarnos que nos vamos a encontrar con un disco excepcional. Si la introducción de un mintuo de duración es de la originalidad que nos muestra ésta que no serán el resto de canciones. Ya os contesto yo: una genialidad tras otra.

De todos es sabido que una de las especialidades de la casa de este grupo son los largos temas instrumentales y si bien en este disco no hay piezas de estas características, las composiciones instrumentales son más bien cortas, sí que introducen grandes momentos de lucimiento en muchas de las canciones que lo conforman, algo que se pone de evidencia en el segundo tema del álbum. No es de extrañar esta situación ya que realmente las dos primeras canciones fueron concebidas inicialmente como una sola y finalmente sería dividida en dos piezas.

A pesar de esta separación, el enlace entre las dos es más que evidente y mantiene la continuidad que habría presentado de haber sido incluidas finalmente como una sola canción. Nos encontramos con un tema calmado, con una maravillosa introducción instrumental que viene a contar la historia de un anciano que anima a un recién nacido a que empiece a respirar, a que empiece a luchar, a ser él mismo. Una metáfora de la existencia humana que redunda en esos latidos de corazón con los que se abre el disco. Los latidos anuncian el inicio de la vida y el nacimiento de un bebé anuncia la lucha por sobrevivir.

Además, esta composición marca una de las novedades que se incluyen en este espectacular álbum como es que se acredita por primera vez la autoría de las canciones a los cuatro miembros del grupo en lo que la música se refiere ya que lo de las letras sería casi una especie de coto cerrado a cargo de Roger Waters algo que en el futuro cambiaría cuando Gilmour comenzara a cuestionar y pelear por el liderazgo de la banda.

Se trata de “Breathe”, mostrando en su máxima expresión lo que va a ser este álbum y utilizando los efectos especiales de la inclusión de unos susurros que hacían referencia a las voces que Syd Barrett decía escuchar en su cerebro cuando su deterioro mental era más que evidente.

Como os comentaba al principio, una de las características más marcadas de este trabajo fue el abandono del rock psicodélico que había protagonizado sus primeros tiempos de la mano de Barrett. Sin embargo, como no puede ser de otra manera, la ruptura no fue traumática ni total ya que algunas de las canciones que lo integran todavía mantienen ese sonido característico y acelerado. La canción que viene a continuación es el más claro ejemplo.

Además, nos encontramos con una canción innovadora donde las haya ya que la base para su creación fue el sonido de un sintentizador, sumergiéndose en una música electrónica bastante novedosa que acompañada por la guitarra de Gilmour simulando el sonido de una turbina del motor de un avión lograron un efecto espectacular que recibirían con alborozo todos los críticos especializados en la materia de aquella época.

Lo de la simulación del sonido de la turbina de un avión no es casual o caprichoso sino que obedece a que esta composición habla de los temores que los miembros del grupo tenían a volar. Ya que el álbum habla de los miedos que los hombre sienten hacia las distintas situaciones que atraviesan en sus vidas, esta temática encaja perfectamente con sus pretensiones. Ese miedo a volar siempre les originó un tremendo estrés que tenían que superar una y otra vez durante sus giras, sería la fuente de inspiración de esta canción.

Se trata de “On the Run”, la segunda composición totalmente instrumental del álbum que muestra un sonido psicodélico total con el teclado innovador de un sintetizador reproducido a alta velocidad durante toda ella, dando una sensación de agobio y estrés similar al que ellos sentían cada vez que se subían a un avión.

No fue ésa su intención, pero son muchos los entendidos que consideran esta canción como el pistoletazo de salida del tecno-pop que iría apariciendo poco a poco hasta explotar definitivamente a finales de los 70. Muchos de los grandes artistas que terminaron abrazando este estilo han manifestado que esta innovadora composición se convirtió su fuente de inspiración.

A continuación llega uno de los momentos más destacados del disco, por lo menos en mi modesta opinión. El álbum fue elaborado de una manera tremendamente minuciosa y contaron con colaboradores de lujo. De todos es sabido que Alan Parsons fue cocinero antes que fraile y antes de dar cuerpo a su maravilloso Alan Parsons Project trabajó con las figuras más importantes del mundo del rock de los 70 como ingeniero de sonido. Pues bien, su mano se notaría claramente en este álbum en el que realizaría dichas funciones.

Si estamos hablando de un disco dedicado a la existencia y a todo lo que nos va a acechando en nuestras vidas, el tiempo tiene que ser uno de los temas preferentes y éste es abordado precisamente en la composición que viene a continuación, la única en la que Waters permitiría que los otros tres miembros de la banda le echaran una mano en las tareas de crear su letra. Una canción con un comienzo espectacular, una estructura única y una introducción instrumental descomunal.

La canción se abre con el sonido de relojes y alarmas que el propio Parsons se encargó de grabar en una relojería e introducirlos debidamente retocados. En ella se puede escuchar asimismo el sonido de varios tambores que fueron grabados por separado y ensamblados posteriormente por Parsons creando un efecto único. Tras dos minutos instrumentales, la canción da un giro total para romper de manera inesperada provocando una sensación única. Como ya os digo es una auténtica obra de arte.

Su título, no podía ser otro, es “Time”, y aunque constan los cuatro componentes de la banda como autores de su letra, lo cierto es que el inspirador fue una vez más Waters, quien se dio cuenta a sus 28 años de edad de que el tiempo que había transcurrido de su vida no lo había utilizado debidamente y hacía propósito de enmienda para solucionarlo. Pensaba que nos obsesionamos con pasarnos la vida preparándonos para el futuro y lo que tendríamos que hacer es utilizarla para intentar controlarlo. Un pensamiento filosófico bastante interesante, creo yo.

A continuación llega otro de los momentos estelares del disco, aunque me estoy dando cuenta de que repito tanto este comentario que empieza a perder su significado ya que prácticamente todas las canciones lo son. Lo que sí está claro es que la canción que viene a continuación es de las más especiales porque contaría con una espectacular voz femenina para darle una nueva vuelta de tuerca a la narración de la triste existencia de los hombres.

De nuevo el instinto de Alan Parsons sería fundamental para que esta composición terminara convirtiéndose en una joya. La canción fue compuesta en un primer momento sin letra y sería entonces cuando Parsons les propondría que podía pedirle a una de las cantantes que habitualmente colaboraban con él que intentara llevar a cabo una improvisación en el estudio e incluirla en el disco. La idea les parecería muy buena y de esta manera Clare Torry iba a protagonizar sin saberlo un momento mágico e histórico en la carrera de Pink Floyd con una de esas interpretaciones que debería ser de obligado aprendizaje en cualquier escuela de música que se precie.

Después del tiempo, le tocaba el turno a la vejez y a la muerte, y esto era lo que querían reflejar en la canción. Por ese motivo le encargaron a la cantante que improvisara como quisiera pero pensando en la muerte y en cosas tristes. Ella se encerró en la cabina de grabación y realizó hasta tres tomas. Cuando terminó la tercera salió del estudio avergonzada y de manera apresurada, pidiéndoles disculpas por no haber sido capaz de plasmar lo que ellos querían. Lo curioso del caso es que los cuatro integrantes de la banda se habían quedado con la boca abierta escuchando sus interpretaciones y estaban encantados con los resultados, que encajaban a la perfección en la temática que querían exponer porque este comportamiento no hacía sino mostrar que muchas veces los peores jueces de nuestros actos somos nosotros mismos.

Su título inicialmente iba a ser “The Mortality Sequence”, posteriormente pasaría a “The Religion Song”, poco después a “Eclesiastes” y finalmente tomaría el título definitivo. Lo de los cambios de título estaría vinculado a prácticamente todas las canciones del álbum ya que cuando las compusieron niguna de ellas tenía un nombre concreto.

El título final sería “The Great Gig in the Sky” y la genial y sentida interpretación de Torry rozaría la perfección, ya que muestra una primera parte con una tremenda energía representando la lucha que todos llevamos a cabo para intentar enfrentarnos a la muerte, y una segunda parte que va decayendo poco a poco que simboliza la derrota final y el camino hacia el más allá. Lo cojamos por donde lo cojamos es una genialidad.

Clarence Torry pasaría del asombro del resultado final al intento de sacar tajada de las circunstancias ya que afirmó que ella había ayudado en las tareas de composición de la canción, llevando el asunto a los tribunales que, sorprendente e inesperadamente, le darían la razón. No transcendió la cantidad que recibió al efecto pero polémica aparte está claro que su colaboración nos regaló uno de los momentos más grandes de la historia de Pink Floyd, con ese magnífico teclado acompañando una espectacular voz a ritmo prácticamente de soul.

Cuando el disco fue grabado y publicado os recuerdo que era la época de los discos de vinilo con sus caras A y B. Pues bien, con “The Great Gig in the Sky” se cerraba la primera de las caras, algo que venía como anillo al dedo porque que mayor cierre hay en la vida que la propia muerte. De esta manera podríamos decir que la primera parte, la de la evolución vital de los humanos queda cerrada y contenida en esa primera cara, dando paso a una segunda parte más relacionada con los vicios y excesos de los hombres, empezando por una de mis canciones preferidas de siempre de Pink Floyd.

Muchos son los defectos que los hombre mostramos a lo largo de nuestras vidas pero si hay uno que está bien marcado es el de la avaricia y ése es el tema que trata la canción más conocida de este magnífico álbum. Para ello, de nuevo los efectos sonoros especiales salen a relucir desde el primer instante.

Con el sonido de un papel rasgado, unas monedas cayendo sobre un recipiente y una máquina registradora también se puede crear música. Eso es lo que lograría Parsons de nuevo con su talento, acompasando repetidamente los tres sonidos para crear un efecto especial que es parte de la historia del rock. Una introducción que viene acompañada del sonido de un saxo y un momento genial por parte de Gilmour y su guitarra. Cuando comenzaron a grabar el disco, su sello discográfico no las tenía todas consigo ya que tenían miedo que fuese un fracaso tanto porque con su anterior álbum habían logrado unas ventas bastante por debajo de las esperadas y porque pensaban que la sombra de Barrett era demasiado alargada. Como todos sabemos, en ambos casos estaban muy equivocados.

La interpretación de Gilmour en “Money”, uno de los clásicos de la carrera de Pink Floyd ha pasado a la historia porque está interpretada en un compás complicadísimo para una composición de rock y con ella disiparía todas las dudas sobre su talento. La distancia entre él y Waters empezaba a hacerse cada vez más corta…

Cualquier disco mítico que se precie, y éste lo es por los cuatro costados, además de incluir una música espectacular suele venir acompañado de una portada de esas que llama la atención y que se convierte de manera inmediata en icónica. “The Dark Side of the Moon” cumple a rajatabla con esta premisa.

La imagen de ese prisma con una luz blanca atravesándola para sacar por el otro lado los colores del arcoíris protagoniza una de las portadas más famosas de la historia del rock. Además, no se trata de una simple imagen que capte la atención del público sin más sino que esconde una interpretación que encaja a la perfección con lo que nos encontramos dentro del álbum, de lo que nos cuentan sus canciones.

La luz que atraviesa el prisma representa esa realidad inalcanzable que todos perseguimos y que se desborda en todas aquellas maniobras que intentamos para conseguirlo, mientras que el prisma en sí es el símbolo de la locura y la muerte que termina siendo el final de todos los hombres. Como vemos no es demasiado optimista pero plasma a la perfección lo que quieren contarnos. Interpretación exagerada o no, de lo que no cabe ninguna duda es de que nos encontramos ante una de las portadas más famosas de la historia de la música. Además, las luces que salen del prisma son solamente seis, faltando el índigo para completar los siete del arcoíris, representando la imperfección del hombre

Centrándonos en lo esencialmente musical, la siguiente canción del álbum enlaza a la perfección con “Money” ya que de nuevo el sonido del saxo se hace notar de manera mágica. Una canción pausada y tranquila que trata sobre otro de los temas peliagudos que rodean al hombre, el de la guerra.

Con un ritmo lento, casi trágico, en “Us And Them” muestran el peor lado del hombre, el de la violencia, el de la guerra, el del enfrentamiento, que siempre termina desencadenand una tremenda depresión. El final de todo está cada vez más cerca.

A continuación llega otro de los temas instrumentales del disco y el más complejo y complicado de grabar ya que en él utilizarían unas técnicas totalmente nuevas que llegaban de la mano nuevamente de uno de los sintetizadores de nueva generación de aquella época. Podríamos decir que de alguna manera utilizaron técnicas no utilizadas antes por nadie hasta ese instante y de nuevo la mano de Alan Parsons se haría notar considerablemente.

Además, el título final que llevaría esta canción tiene tras de sí una curiosa historia que paso a contaros. Al parecer, el manager del grupo solía utilizar una expresión que había tomado de los vendedores ambulantes de aquella época que cuando vendían alguna cosa a alguien solían decir: “puedes escoger el color que quieras … son todos azules”, lo que venía a decir que te daban la oportunidad de elegir cuando ésta no existía realmente.

De esta manera quisieron plasmar lo que la canción quería exponer, que pese a que pensemos que a lo largo de nuestras vidas vamos eligiendo los pasos que dar, éstos están ya decididos y el destino es inquebrantable. La sensación que tenemos es la de elegir en cada momento libremente, pero elijamos lo que elijamos, el final será siempre el mismo, será siempre azul.

Todo esto viene aderezado con un tema totalmente instrumental, un tanto extraño y con nuevos toques de psicodelia que lleva el título de “Any Colour You Like” y que se convierte, como el resto de temas de este tipo, en una pequeña introducción a lo que viene a continuación, al remate final del álbum con las dos últimas composiciones.

Llegamos ya al final del disco y para rematar la faena lo hacen con otras dos grandísimas composiciones que vienen enlazadas entre sí hasta el punto de que en los recoplitorios de grandes éxitos siempre han sido incluidas juntas sin ningún tipo de corte. Como realmente se trata de dos canciones distintas así es como vamos a analizarlas y disfrutarlas.

Será casualidad o no (ya os digo yo que no se trata de nada casual), pero estas dos últimas canciones son las únicas que están interpretadas como vocalista principal por Roger Waters. Mi impresión personal es que se quiso guardar para él mismo la parte final, el cierre del álbum dejando bien claro que todavía estaba él al mando de las operaciones en exclusiva, o al menos es lo que él pensaba.

Se trata de la canción que incide en el que podía considerarse tema central del disco, la locura. Todo gira alrededor de la pérdida de razón de los hombres, algo que según exponen a lo largo del disco es el camino real que todos terminamos siguiendo para llegar a la muerte. Nos encontramos ante una espectacular canción lenta y cadenciosa pero de esas cuyo sonido te va atrapando poco a poco y en la que la letra hace referencia muy evidente al que fuera su antiguo compañero de viaje Syd Barrett.

En una de sus estrofas, la letra dice “Y si la banda en la que estás comienza a tocar distintas melodías …”, que hace alusión a los lamentables momentos que vivieron cuando la locura de Barrett estaba en todo su esplendor y en los conciertos terminaba tocando melodías distintas a las que tocaban en cada momento el resto de los miembros de la banda, originando unos espectáculos verdaderamente bochornosos.

Así pues, la locura en su estado más crudo se ve representada en esta espectacular composición que es “Brain Damage”, que en un primer momento iba a llevar el título precisamente de “The Dark Side of the Moon” dejando bien a las claras cual es el tema principal sobre el que gira la totalidad del álbum.

El cierre del álbum es simplemente una genialidad y llega de la mano de una canción que estuvo cerca de darle título al álbum de una manera un tanto rocambolesca. Os lo cuento. Desde el primer momento tuvieron muy claro que el título que querían para su nuevo trabajo era “The Dark Side of The Moon” pero se encontraron con una inesperada sorpresa. Cuando estaban embarcados en su confección se encontraron con que un grupo británico denominado Medicine Heart sacó al mercado un álbum con ese mismo título, un auténtico jarro de agua fría sobre sus cabezas que de inmediato se dieron cuenta de que iban a tener que cambiarle el título al suyo.

El nuevo título elegido iba a ser “Eclipse”, así es como se denominaba la canción que lo cerraba, pero como su grabación se fue demorando en el tiempo, finalmente pensaron que ya había transcurrido el tiempo suficiente como para que nadie les echara en cara cierta falta de originalidad, además de que el álbum de los británicos tampoco tuvo demasiada repercusión en los Estados Unidos, por lo que de manera acertada, en mi modesta opinión, se mantuvo la idea inicial de llamar al disco “The Dark Side of the Moon”.

Así pues, “Eclipse” iba a ser el cierre definitivo de este magnífico álbum y le iba a dar una espectacularidad al nivel de toda la que rodea al mismo. Con una melodía que enlaza a la perfección con “Brain Damage”, va difuminándose poco a poco para terminar con dos efectos sonoros inigualables. En primer lugar la voz de Gerry O’Driscoll, el portero de los estudios Abbey Road donde se grabó el álbum que afirma de manera rotunda: “No hay lado oscuro en la luna, en realidad toda la luna es oscura”, afirmación que me parece monumental, y escucharse al final de nuevo el sonido de los latidos de un corazón que se van perdiendo poco a poco hasta desaparecer.

Así pues, con “Eclipse” ponen punto y final al ciclo vital que han ido mostrando a lo largo del álbum, regalándonos este espectacular trabajo que no es de extrañar que esté considerado como uno de los mejores de la historia del rock.

Todo lo que rodeó a la grabación de este disco fue muy especial. Las canciones fueron presentadas durante una gira junto a sus temas habituales e iban siendo pulidas poco a poco durante la misma según veían la reacción del público. Para rizar el rizo, el disco sería presentado a los medios de comunicación un año antes de salir al mercado y de una manera también bastante original y rodeada de cierta polémica.

La citada presentación fue boicoteada por el propio grupo ya que no estaban totalmente terminadas las canciones y además iba a llevarse a cabo su reproducción con un equipo bastante precario con el que no se iba a poder apreciar a la perfección el sonido que habían conseguido gracias a la labor de Alan Parsons. Cuando los periodistas tomaron asiento se encontraron un escenario ocupado por cuatro figuras de cartón piedra que representaba a los cuatro miembros de Pink Floyd y a pesar de que la calidad del sonido no fue la más adecuada quedaron maravillados con la obra maestra que acababan de escuchar.

Un año después, tras ser pulido debidamente e introducidas las mejoras pertinentes, saldría al mercado convirtiéndose en el que está considerado como el mejor trabajo de la carrera de Pink Floyd y realizar esta manifestación con la tremenda calidad de todos y cada uno de sus discos es decir mucho, muchísimo.

LISTA DE LOS AÑOS 80

Llega el momento de retomar el repaso a las listas graminoleñas de otras épocas y para ello nos situamos en el 12 de marzo de 1989. Ese día estrenábamos lista en la que se producía una única entrada pero de las buenas, ya que venía de la mano de uno de los mejores grupos del pop español de aquel momento y de siempre, que iniciaban una nueva etapa.

En aquel momento, La Unión ya eran un grupo de los grandes dentro del panorama musical español, pero las inquietudes de Rafa Sánchez, Luis Bolín y Mario Martínez les llevaban a evolucionar constantemente e intentar modificar su sonido y adentrarse en otros estilos, algo que no compartía con ellos el cuarto miembro de la banda, Íñigo Zabala, que decidiría abandonar el grupo antes de que se grabara su siguiente disco, el que iba a sorprender a propios y extraños y asentarles como una de las bandas de referencia de nuestro país.

Atrás dejaron sus tiempos en los que Nacho Cano y Rafael Abitbol realizaron las tareas de producción. Para este nuevo disco ellos mismos iban a llevar a cabo dichas tareas, lo de yo me lo guiso y yo me lo como, lo que iba a proporcionarles mayor libertad a la hora de introducir los cambios que ellos querían. Los resultados serían espectaculares.

Convertidos ya en un trío publicarían un disco titulado “Vivir al Este del Edén” con unas canciones en las que introdujeron arreglos más innovadores y un sonido que cautivaría al público superando cualquier registro esperado en cuanto a ventas. Estaba claro que ya eran una de las mejores bandas de nuestro país, por lo que no es de extrañar que el tema que daba título al álbum y que era la única nueva entrada en lista de aquella semana nos acompañara durante 29 semanas alcanzando el top 11.

LISTA DE LOS AÑOS 90

Avanzamos los diez años de rigor en el tiempo y nos situamos a finales de la década de los 90 para degustar una colaboración entre dos artistas que perfectamente podía formar parte de la sección “Comparte Que Algo Queda”, para demostrar que cualquier tiempo pasado en este aspecto fue mejor. Y eso que es una colaboración inesperada, inusual y que en un primer momento chocó bastante.

El 14 de marzo de 1999 se producía la entrada en nuestra lista de una canción incluida en el nuevo álbum que publicaba por aquel entonces el señor Bryan Adams, que abandonaba en cierto modo su sonido rockero y contundente de antaño y de su anterior trabajo para hacerle un pequeño guiño al pop, eso sí, sin perder en absoluto sus señas de identidad, a pesar de que muchos pensaran en aquel momento que lo había hecho al conocer quien era la protagonista femenina que había elegido para llevar a cabo un dueto que sería publicado como sencillo. El título de ese disco era “On a Day Like Today”.

En un primer momento Adams había pensado en Sheryl Crow para la ocasión, pero ella declinaría el ofrecimiento dando la callada por respuesta. Un encuentro casual en un ascensor en los estudios de grabación con una de las componentes de Spice Girls sería el que propiciaría que la afortunada finalmente fuera la “Spice Deportista”, o lo que es lo mismo, Melanie C.

Muchos no acabaron de quedar demasiado convencidos cuando conocieron la noticia, pero lo cierto es que ambos ofrecieron un tema que rezumaba pop por los cuatro costados y que como curiosidad no está mal de todo. Un tema titulado “When You’re Gone”, con el que permanecerían en nuestra lista durante 27 semanas para alcanzar el top 15.

Siempre teniendo en cuenta las limitaciones vocales de las componentes de Spice Girls hay que reconocer que Adams supo escoger, ya que en cuanto a calidad a la hora de cantar, está claro que Melanie C era la mejor dotada de todas ellas, además de tener un gran carisma con su aspecto atlético y deportivo. De cualquier modo, este dúo está un millón de veces por encima de cualquiera de los que plagan nuestras listas en la actualidad y si os soy sincero, escuchando la música que triunfa hoy en día, termino echando mucho de menos la música de estas chicas.

LISTA DEL NUEVO MILENIO

Finalizamos ya el repaso a las listas graminoleñas de otras épocas y para ello nos trasladamos hasta el 8 de marzo de 2009. Aquel día se producían tres nuevas entradas y ya os digo yo que ni fu ni fa, todo bastante normalito. Vayamos con ellas.

Amaral era por aquel entonces uno de los grupos más destacados del panorama músical español e iban a iniciar una nueva etapa en su carrera con un disco en el que daban algunos esbozos de lo que iba a ser su estilo a partir de ese instante. Se apartaban un tanto del pop dulzón y sencillo que habían realizado hasta ese momento y se adentraban en un terreno más eléctrico y más crudo tanto en sonido como en lo que a las letras de sus canciones se refiere.

En aquel momento acababan de emprender un proyecto bastante ambicioso con la publicación de un álbum doble con 18 canciones que llevaba el título de “Gato Negro / Dragón Rojo” y en el que mostraban bien a las claras su nueva cara. Un disco que iba a venir acompañado de una espectacular gira con la que triunfaron a lo grande, demostrando que a pesar de los cambios introducidos en su estilo, la legión de seguidores que tenían permanecía fiel a ellos sin mayores problemas.

Dentro de este álbum se incluía el tema que colocaban en nuestra lista aquel 8 de marzo de 2009, curiosamente su última presencia en la lista graminoleña. Una canción que mostraba la crudeza de sus letras y ese sonido más cercano a los medios tiempos que se ha hecho habitual en ellos desde ese instante. Se trata de “Perdóname”, con la que permanecerían en lista durante 24 semanas para alcanzar el top 16.

Da la impresión de que los chicos de Amaral hace tiempo que no están pendientes de si su música vende o no, limitándose a hacer en cada momento lo que más les apetece ya que pueden permitirse “vivir de las rentas” tanto comercialmente hablando como en lo que a sus críticas se refiere. Aún así, particularmente pienso que han perdido parte de su esencia y aquella sencillez que les llevó a la cima ha quedado aparcada demasiado lejos. Vamos que creo que se les ha ido un poco la mano, pero ya os digo que se trata de una impresión personal, nada más.

La segunda entrada de la semana está protagonizada por uno de los acontecimientos musicales españoles de los últimos años que para mí supone un auténtico “poltergeist”. Un cantante procedente de “Operación Triunfo” que de repente, sin que nadie lo viera venir, a partir de su cuarto trabajo de estudio iba a calar entre el público como no lo había hecho antes hasta convertirse en uno de los artistas españoles que más discos vende en la actualidad. Lo dicho, un caso para que Iker Jiménez lo investigue cuanto antes.

Manuel Carrasco participó en la segunda edición del famoso concurso televisivo y tras llegar a la final acabaría en segunda posición detrás de Ainhoa Cantalapiedra, quien por cierto desaparecería de la circulación casi de manera inmediata. Tras ir publicando algunos discos con cierta aceptación y unas ventas decentes, en el año 2009 iba a dar un salto espectacular a la par que inesperado dentro de su carrera. Lo curioso del caso es que esta situación era solamente el principio, la punta del iceberg.

Dicho álbum llevaría el título de “Inercia” y no sé si fue por inercia o por qué motivo pero lo cierto es que batiría todos sus records de ventas y daría el primer paso para convertirse en la figura que es hoy en día. Dentro de las canciones de este disco se incluía “Sígueme” con la que permanecería en lista durante 15 semanas alcanzando el top 23.

No seré yo quien dude de la calidad compositora de este artista ya que sus cifras de ventas y el éxito de sus giras ahí están, pero me llama mucho la atención que de repente hay conseguido convertirse en una figura dentro de la música española. Simplemente creo que todo obedece a que con el nivel tan bajo que tenemos en nuestros días, cualquiera que ofrezca algo de seriedad termina triunfando. Es lo que hay, aunque al final creo que todos ofrecen el mismo producto (Pablo Alborán, Pablo López, Alejandro Sanz …)

La tercera y última entrada que se producía aquella semana más que una nueva incorporación es prácticamente un retorno ya que se trata de una versión remezclada con los métodos actuales de un tema que databa del año 1989 y que ya en aquel momento logró un tremendo éxito, sobre todo en Europa. Os refresco la memoria y disfrutamos de ella.

En el año 1989, el británico Anders Nyman, conocido como Guru Josh, publicaba un tema en pleno apogeo del acid-house y el rave que no contaba con demasiada confianza por parte de su sello discográfico, habida cuenta de que inicialmene sería publicado únicamente en Europa. Sin embargo, sus resultados de aceptación entre el público así como de ventas fueron tan grandes que pocos meses después sería publicado también en los Estados Unidos llegando de manera inmediata al número 1 por aquellos lares. Cosas de la música.

Su experiencia como DJ y mezclador darían como resultado este peculiar tema titulado “Infinity”, cuyo riff inicial se convirtió en uno de los más famosos de finales de los 80. Con él lograría un éxito tremendo aunque sería prácticamente el único de su carrera, ya que a partir de ese instante las críticas que recibiría con sus siguientes creaciones sería verdaderamente atroces, hasta el punto de que no volvería a conseguir el reconocimiento del público hasta 20 años después con la reedición de este tema debidamente adaptado y remezclado a los tiempos que corrián.

Nyman rememoraría sus viejos tiempos con un nuevo proyecto en el que se vería acompañado de Darren Bailie, al que denominaría Guru Josh Project. Que mejor manera de retornar a sus raíces que hacerlo con una versión más electrónica y maquinera del único gran éxito de su carrera, de tal modo que esa composición original pasaría a llamarse en esta ocasión “Infinity 2008” y serviría para volver a poner a bailar a los jóvenes de todo el mundo, incluídos los de nuestro país donde volvería a repetir éxito. En nuestra lista obtendría unos números bastante buenos con 45 semanas de permanecia y el puesto número 5 como mejor registro.

Tras darse cuenta de que lo de vender discos no era lo suyo, Nyman decidiría dedicarse en exclusiva a su faceta de DJ y para ello se instalaría en Ibiza donde se haría bastante popular. Sin embargo, la trágica noticia saltaría el día de los inocentes de 2015 cuando fue descubierto sin vida en su domicilio ibicenco. Nunca se ha confirmado ni se ha desmentido pero todo apunta a que se trató de un suicidio.

COMPARTE QUE ALGO QUEDA

Llega el momento de recordar esas colaboraciones tan espectaculares que se han producido a lo largo de la historia de la música y que dejan a la altura del betún todas las que vivimos en nuestros días. Las de hoy, como siempre, nos llegan todas ellas de la mano de grandes entre los grandes.

BABYFACE & ERIC CLAPTON

Para empezar vamos con una colaboración de auténtico lujo protagonizada por uno de los mejores guitarristas de la historia de la música y por un productor, compositor, cantante y guitarrista que ha logrado mayor éxito y reconocimiento en sus tareas de producción y composición que como cantante pero que cuando se ha puesto a ello nos ha dejado momentos únicos.

Eric Clapton, nuestro queridísimo “Mano Lenta”, fue uno de los primeros artistas en publicar un disco grabado en directo con un sonido totalmente acústico en el que se incluían algunos de sus grandes éxitos, los famosos “unplugged”. Poco tiempo después, su acompañante en el día de hoy tomaría el mismo camino y entre las canciones que se incluyeron en ese disco figuraba la que quiero ofreceros a continuación ya que es una versión acústica de un espectacular tema del año 1996 en el que ambos participaron de una u otra manera.

La versión original de esta canción data del año 1996 y sería interpretada por Clapton. Fue el tema central de la banda sonora de la película “Phenomenon”, protagonizada por John Travolta, y para darle el toque final contaría con la colaboración en tareas de producción de Babyface, siendo el resultado final verdaderamente espectacular, algo que mejoraría con creces con la versión que ambos se marcarían en vivo en la grabación de ese “unplugged” que os comento.

Y es que Babyfade pensó que la mejor versión acústica que podía conseguir tenía que ser acompañado de la voz y la guitarra del propio Eric Clapton, ofreciéndonos una variante de este mágico “Change the World” que está únicamente a la altura de los elegidos. Grandes los dos.

SANTANA & MICHELLE BRANCH / THE GAME OF LOVE

De un guitarrista descomunal como Clapton pasamos a otro no menos espectacular como es el señor Carlos Santana, quien a buen seguro pasará bastante a menudo por esta sección ya que siempre ha sabido hacerse acompañar de colaboradores excepcionales.

Lo cierto es que le costó encontrar a la persona adecuada, aunque realmente habría que decir que adecuadas fueron todas las opciones que se barajaron, pero por unas causas o por otras, la artista elegida sería un cuarta opción, que dicho así puede resultar despectivo, pero realmente no es así, simplemente no supieron ofrecérselo antes. Os cuento todos los antecedentes de esta canción.

En el año 2002, Santana sacaba al mercado un álbum titulado “Shaman” en el que iba a contar con distintas colaboraciones estelares para poner voz al sonido que él se encargaba de sacarle a su guitarra. La canción que iba a ser publicada como sencillo de presentación fue grabada hasta por cuatro artistas distintos  y lo cierto es que el resultado final sería excepcional, vamos que merecio la pena la espera.

En un primer momento el elegido sería Gregg Alexander, vocalista del grupo New Radicals, pero cuando estuvo terminada la grabación se dieron cuenta que la canción encajaba mejor para ser interpretada por una voz femenina, por lo que de inmediato se le ofrecería la oportunidad a la mismísima Tina Turner quien les regalaría una interpretación magistral, como de costumbre. Sin embargo, todo se torció cuando Tina se negó a grabar un videoclip de esta canción, lo que llevaría a la casa discográfica a rechazar su aportación viéndose obligados a seguir buscando.

La siguiente oferta le llegaría a Macy Gray, habitual colaboradora del guitarrista, pero el resultado final de la grabación no acabó de gustar demasiado por lo que la búsqueda tenía que seguir adelante, llegando incluso a pensar en renunciar a la grabación del correspondiente videoclip e incluir en el álbum la versión de Tina Turner. Sin embargo habría un último intento a la desesperada teniendo muy claro que si éste no resultaba satisfactorio sería la voz de Tina la que aparecería en el álbum.

La elección final recaería sobre Michelle Branch, una cantante vinculada al country que le dio un toque muy especial a la canción que terminó conquistando a todos de manera inmediata. De esta manera se convertiría en la vocalista de este “The Game of Love”, un tema al que le costó arrancar pero que de su mano logró unos resultados espectaculares.

CHARLIE PUTH & MEGHAN TRAINOR / MARVIN GAYE

Para cerrar la sección de colaboraciones estelares del día de hoy vamos con una canción bastante reciente ya que data del año 2015 y que va a servir para que no perdamos del todo la esperanza al comprobar que de vez en cuando surgen en nuestros días colaboraciones que merecen la pena y que muestran un cuanto menos aceptable nivel de calidad. Escuchando canciones como esta nos hace pensar que no todo está perdido.

El protagonista principal es Charlie Puth, un joven cantante y compositor estadounidense que se inició en el mundo de la música versionando un tema de Adele a través de la plataforma YouTube. Su versión le gustó tanto a la cantante que le propondría grabar juntos una nueva versión y de ahí llamaría la atención de un sello discográfico que terminaría ofreciéndole un contrato para la publicación en el año 2015 de su primer trabajo titulado “Nine Track Mind”.

Un buen día, escuchando una canción del mítico Marvin Gaye, se percataría de lo que influía su música en su manera de componer y decidiría crear una canción inspirada en todo lo que Gaye contaba en sus canciones inspirándose en el amor. Esta canción sería incluida en su álbum de debut y se convertiría en uno de los temas principales del mismo.

Para la ocasión iba a contar con otra joven cantante estadounidense que estaba arrasando a lo grande en el mercado discográfico internacional y que encajaba a la perfección con la melodía de su composición. Ésta se movía en un terreno oldie ambientado en la música de los años 60 y Meghan Trainor había mostrado su soltura en este estilo con las canciones incluidas en su álbum “Title” por lo que de alguna manera todos sabían que el éxito estaba garantizado.

Así pues, Charlie y Meghan nos regalaron en el año 2015 este “Marvin Gaye”, un tema que a mí particularmente me encanta y que demuestra que cuando hay talento y profesionalidad se puede innovar y sorprender con buena música. Por cierto, el videoclip no tiene desperdicio y es de esos que ha levantado ampollas en ciertos sectores de la sociedad, la historia de siempre, nada nuevo.

LA ÚLTIMA DE LA GRAMINOLA

Llega el momento de poner la guinda a la tarta del número de hoy y como siempre lo hacemos con tres grandes canciones protagonizadas por artistas destacados de ayer, de hoy y de siempre. Una efeméride lujo, un recuerdo de la música española repleto de elegancia y una novedad contundente. No se puede pedir más.

EFEMÉRIDE

De sus muchas facetas dentro del mundo de la música siempre será recordado como un productor de lujo. Hoy recordamos en el aniversario de su nacimiento la figura de este grandísimo genio llamado Quincy Jones, auténtico etiqueta negra.

Lo normal es que un cantante, un grupo, un instrumentista o incluso un compositor sean los protagonistas a la hora de convertirse en grandes genios dentro del mundo de la música. Es menos habitual que un productor se gane esa etiqueta, pero lo cierto es que el protagonista de la efeméride de esta semana se lo ha ganado durante toda su larga carrera con creces. Y es que hubo un tiempo que trabajar con Quincy Jones no solamente era garantía de éxito sino que era garantía de convertirse en una tremenda figura de la música. Hoy vamos a recordar su figura para celebrar que un 14 de marzo de 1933 vino al mundo y posiblemente lo hizo con una partitura debajo del brazo.

Jones se ha movido en distintos terrenos durante toda su carrera, pero sus primeros pasos los dio en el terreno del jazz, llegando a ser director de orquesta y ofreciendo un sinfín de grandes momentos. Pero la faceta que ha terminado por lanzarle al estrellato es por haber trabajado en tareas de producción con los más grandes artistas que podamos imaginar dejándonos momentos imborrables como los discos que produjo con Michael Jackson, la mítica trilogía “Off the Wall”, “Thriller” y “Bad”, sin olvidar por supuesto ese maravilloso proyecto que fue “We Are the World” en el que supo reunir a las más grandes figuras norteamericanas del momento por una causa benéfica.

Su talento era tan grande que en cada una de sus colaboraciones en tareas de producción era capaz de dejar su impronta y ayudar a los artistas con los que trabajaba a llegar a más público y adentrarse en terrenos inimaginables hasta ese instante. Son tantos y tantos los regalos estelares que nos ha ofrecido a lo largo de su carrera que me ha costado mucho decidirme por uno de ellos, pero finalmente el sentimentalismo me ha llevado a elegir la canción que os ofrezco a continuación.

Como os comentaba al principio, el jazz fue una de sus pasiones y un terreno en el que se supo mover a la perfección, por lo que no es de extrañar que algunos de los artistas con los que trabajó fueran precisamente virtuosos de este estilo. Uno de ellos sería el siempre genial George Benson que nos iba a ofrecer una descomunal canción arropado por el talento de Jones.

Fue publicada como sencillo en el año 1980 y por primera vez en su carrera Benson se movía en un terreno más cercano al pop y un tanto más comercial de lo habitual, dando como resultado esta preciosidad titulada “Give me the Night”, una auténtica joya.

Os decía al principio que el sentimentalismo ha mandado a la hora de decantarme por una de las canciones en las que la mano de Quincy Jones se dejara notar. La razón es muy sencilla. Esta canción fue publicada durante mis primeros escarceos de fiestas juveniles en el colegio y pseudoguateques, por lo que la tengo un tremendo cariño ya que me recuerda una época de mi vida bastante bonita. La de veces que la habré bailado …

LA EDAD DE ORO DE LA MÚSICA ESPAÑOLA

Elegancia, calidad, fusión, innovación … Éstas son algunas de las señas de identidad del trío donostiarra 21 Japonesas, que protagoniza la música española del recuerdo de la contraportada de esta semana. Un gran grupo con repercusión menor de la merecida.

Hoy la sección que le dedicamos a la música española se viste de etiqueta para darle la bienvenida a uno de esos grupos que no fueron nunca superventas pero cuya música era sinónimo de calidad y elegancia. Venían desde Donosti y se hacían llamar 21 Japonesas.

El grupo estaba formado por Textxo Bengoetxea, Luis Camino y Alfredo Berastain y desde el primer momento dieron muestras de que tenían algo especial. Pueden ser considerados como auténticos precursores de la fusión con otras músicas, gracias a esos toques de melodías africanas que solían imprimirles a sus canciones, marcando el camino a seguir posteriormente por bandas como Radio Futura, como exponente más representativo.

Desde el primer momento recibieron unas críticas bastante buenas y su música llamaba la atención del público pero de una manera discreta, por lo que a pesar de adquirir cierta popularidad siempre estuvieron a la sombra de otros grupos españoles que vendían discos en cifras bastante elevadas y que están en la mente de todos.

Su mejor momento llegaría en el año 1989 con la publicación de su disco más afamado titulado “Hombre de la Selva”. Una colección de canciones tranquilas y serenas, repletas de calidad, con unos arreglos arriesgados y originales que mostraban en esencia lo que era el grupo.

Entre sus canciones yo destacaría “En sus Sueños”, una auténtica joya que llena de elegancia nuestros oídos y que pasa por ser una de las mejores composiciones de toda su carrera.

La progresión de este grupo era la adecuada pero en el año 1992 sufriría un duro golpe en su línea de flotación. Alfredo Barastain tuvo que abandonar el grupo por razones de salud, falleciendo meses más tarde, algo que dejaría bastante tocados a sus dos compañeros de batalla que seguirían adelante durante algún tiempo pero sin recuperar el terreno perdido, hasta terminar desapareciendo.

NOVEDAD

Tobias Sammet está de vuelta con ese maravilloso proyecto denominado Avantasia y nos ofrece un grandísimo nuevo disco con las habituales señas de identidad: buena música, grandes arreglos orquestales, rock duro y potente y colaboraciones estelares. Cuando tanto talento se rodea de tan grandes músicos el resultado no puede ser más que espectacular.

Cerramos el número de “La Graminola” de esta semana a toda caña, con el esperado nuevo disco de Avantasia. Han tenido que pasar tres largos años para que el grandísimo Tobias Sammet haya dado cuerpo a un nuevo álbum que no va a defraudar a ninguno de sus seguidores a buen seguro. Gran disco.

El proyecto creado por el alemán en el año 1999 cuando el grupo que lideraba, Edguy, se encontraba en su mejor momento, surgió como una banda paralela a ésta y sin mayores pretensiones que la de publicar un disco que contuviera una ópera a ritmo de rock duro y potente. Fue tanta la aceptación que tuvo ese primer trabajo, que llevaría el título de “The Metal Opera”, que se vería obligado a publicar poco tiempo después una segunda parte del mismo y darse cuenta de que el proyecto Avantasia iba a tener continuidad en el tiempo.

El nombre del grupo lo toman de la unión de las palabras “avalon” y “fantasía”, demostrando los derroteros por los que se moverían las letras de sus discos, conceptuales todos ellos, y aderezados con una música contundente por los cuatro costados, algo que no ha cambiado en el álbum que acaban de publicar.

El nuevo disco lleva el título de “Moonglow” y en él, como siempre, Sammet se ha rodeado de grandísimos músicos para ofrecer un trabajo redondo y sin complejos, sorprendiendo a todos con la elección del tema que ha sido publicado como primer sencillo ya que tiene una duración superior a los doce minutos y es en sí mismo una pequeña sinfonía repleta de intensidad y grandes giros. Un sencillo muy especial que lleva el título de “The Raven Child” y suena así de bien.

Esto ha sido todo por hoy. Os espero a todos en siete días con más música.

Hasta entonces, Graminoleños.

JUAN JOSÉ GOMARIZ