La saga de El planeta de los simios, compuesta por cinco películas producidas entre 1968 y 1973 (El planeta de los simios, Regreso al planeta de los simios, Huida del planeta de los simios, La rebelión de los simios y La conquista del planeta de los simios) ha sido una de las pocas que mejor conservadas se ha mantenido durante largo tiempo a salvo de remakes/reboots.
No fue hasta el año 2001 en el que Tim Burton (Eduardo Manostijeras) intentó llevar a cabo un remake de la obra original, pero fuera del impecable apartado estético, las cosas no le salieron demasiado bien, la película fue vapuleada con razón, pero no vamos a profundizar en qué falla la versión de Burton.
Dado el patrón vírico inicial que usaba la película de Wyatt, la secuela llegaba bajo el título de El amanecer del planeta de los simios, muy similar a la franquicia zombie de Romero. Esta secuela, en su momento me pareció algo inferior a su antecesora. Igual de impecable a nivel artístico y visual, pero menos fresca en su planteamiento, está claro que la secuela de Reeves buscaba más la espectacularidad visual que argumental.
La tercera viene bajo el título de La guerra del planeta de los simios que sigue en el punto en el que lo dejó la segunda entrega, pero unos años después, o así lo intuyo yo, después de ver los pelos blancos de la barba de César, su líder.
César y sus monos son forzados a encarar un conflicto mortal contra un ejército de humanos liderado por un brutal coronel. Después de sufrir pérdidas enormes, César lucha con sus instintos más oscuros en una búsqueda por vengar a su especie. Cuando finalmente se encuentren, César y el Coronel protagonizarán una batalla que pondrá en juego el futuro de ambas especies y el del mismo planeta.
Tras su enfrentamiento con Koba en la segunda parte, el bueno de Andy Serkis, que encarnó el personaje de Gollum en El señor de los anillos y El hobbit, vuelve a enfundar su cuerpo en el traje de lycra y encarna a César por tercera vez consecutiva.
César se siente atormentado por el personaje de Koba que le persigue en sus sueños como un fantasma omnipresente. El retiro de su pueblo se ve perturbado por un coronel austero y tenaz en su propósito, acabar con los simios, interpretado locuazmente por el gran Woody Harrelson (True Detective). Parece que destruirse entre especies es algo que reside en la propia naturaleza del ser humano. El film hace buen acopio de ello.
Los chicos de Weta Digital, creadores de todos los efectos de El señor de los anillos y de las anteriores entregas de esta nueva franquicia simia, siguen imprimiendo y cuidando todos los detalles visuales que engrandecen la saga. Dotan de una gran factura técnica al conjunto, no solo con los personajes, también con la escenificación de las localizaciones y sus efectos, como las nevadas, la lluvia etc. También cuidan la textura en la invasiva amplitud de bosques que crecen sin freno con restos industriales en sus entrañas y que se fusionan con la naturaleza.
Dicho humor no viene mal, aunque desentona un poco dentro de la propuesta. En general, la película es dinámica y su aparente excesiva duración no hace gran mella en el conjunto, pasa raudo frente al espectador. Quizás, la incursión del personaje infantil aburre y adormece un poco al espectador con su ‘canción de cuna’ en cierto tramo de la película.
Aunque, los simios son creados digitalmente, la recreación se lleva a cabo mediante puntos de captura, facial y corporal, que los dotan de muchas emociones humanas, haciendo bastante creíble su interpretación.
El guión, ha sido cuidado y tratado con dedicación, pero no es especialmente original. Esconde alguna sorpresa cercana al desenlace, pero se puede intuir fácilmente sin necesidad de ser astrofísico nuclear. Como película, ésta intenta ser la más emotiva de las tres. Usa fuertes lazos familiares entre simios y la comprensión entre humanos y simios, pero esa emotividad solo lo consigue en tramos muy concretos de la historia, gracias en parte, a la intensa y melancólica banda sonora de Michael Giacchino (Super 8, Rogue One: Una historia de Star Wars).
En fin, si te gustaron las anteriores entregas de la franquicia, dudo que esta tercera parte te defraude, aunque la más original y fresca a nivel argumental, seguirá siendo la primera.