Nuestro hijo o hija puede mostrar una identidad de género diferente a su condición, aunque físicamente aparenten ser un niño o una niña, pueden sentirse y actuar contrariamente a su sexo. A esta condición se le denomina disforia de género, término técnico con el que se designa a aquellas personas que creen o les parece que tienen una contradicción entre su identidad de género en contraposición al sexo biológico.
Esta discordancia es considerada por algunos especialistas como una variante de la diversidad sexual y no un trastorno, pero advierten que si la situación no se gestiona adecuadamente puede terminar provocando trastornos. Los niños pueden terminar convirtiéndose en personas socialmente aisladas, sufrir baja autoestima y desarrollar un sentimiento de aversión hacia la escuela abandonándola. Burlas y rechazo provocan secuelas, lo que deriva en ansiedad, depresión, etc.
Es recomendable que los niños puedan tener la oportunidad de explorar los distintos roles de género y los juegos que a ellos se asocian, para ello es necesario que vivan en un ambiente que refleje esa variedad. Los padres no deben oprimir a los niños cada vez que consideren que lo que están haciendo (estereotipos asociados a niños y niñas) no va en función de su sexo. En el momento en el que un niño manifiesta su identificación con un género que no es el suyo biológico, o está en un punto intermedio en el que se puede considerar indefinido, es lógico que los padres se pregunten si lo que ocurre es algo temporal o será definitivo, evidentemente el tiempo dará la respuesta.
No todos los niños en esta situación se convierten en adultos con disforia de género, otros se convierten en adultos que se identifican como bisexuales, gays o lesbianas. En todo caso un hijo debe prevalecer por encima de su condición frente a los padres, éstos deben aceptar la situación y ayudarle en la medida de lo posible, ya que como hemos indicado, podría terminar sufriendo diferentes traumas y trastornos. ¿Cómo saben los padres si se está sufriendo disforia de género? Se manifiestan una serie de síntomas generales como el sentimiento de sentirse aislado, ser rechazado en la escuela por los compañeros, sentir desagrado por sus genitales, cambiar la forma de vestir y adoptar hábitos propios del género contrario, sufrir ansiedad, depresión o evitar la interacción social.
Ante estos síntomas los padres deben ser un sostén, proporcionar seguridad y amor de forma incondicional, acercarse a sus preferencias y evitar juzgarle por ellas, no cohibirle ni oprimirle, con ello se logra que gane confianza y ayudarle mucho más cuando deba superar momentos complicados y difíciles por su condición. Hay que tener claro que la identidad de género es algo con lo que se nace y no se puede silenciar o cambiar, intentarlo lo único que hace es crear problemas a los menores.
Es importante que los padres sean comprensivos, que ofrezcan respeto y apoyo a sus hijos, deben asegurarse de que no sufren maltrato en la escuela y no minimizar la importancia del acoso o la presión social a la que están sometidos, vigilar síntomas como la baja autoestima, inseguridad o depresión, mostrar total desaprobación ante comentarios o chistes relacionados con la orientación sexual, ofrecer apoyo a los niños a la hora de elegir las prendas de vestir u otros complementos, así como la decoración de la habitación, la elección de amigos, etc.
Sobre este tema merece la pena retomar la lectura de este post en el que hablábamos de una resolución que permitió que un niño de 6 años fuera reconocido como una niña, pudiendo cambiar de sexo y el nombre en su Documento Nacional de Identidad. Recordamos lo que comentaba la madre de este niño (ahora niña), “es preferible una niña feliz que un varón escondido debajo de su cama”.
En el caso de que el niño o la niña al identificarse con otro género que no es el suyo, vaya más allá de los comportamientos habituales que hemos comentado, como explican aquí, quizá es necesario recurrir a la ayuda de especialistas, ya que pueden estar sufriendo algún problema y un psicólogo podrá ayudarles a comprender y gestionar mejor sus sentimientos y condición. Este es un tema mucho más complejo de lo que parece, por lo que próximamente volveremos a tratar con mayor profundidad el tema de la manifestación de un género opuesto al propio a una edad temprana.
Foto | thejbird
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La identidad de género en los niños