La importancia de cuidar el contornos de ojos

Publicado el 22 abril 2012 por Soni Lane


 Tengo una foto con siete años que me hicieron en el colegio en la que ya tengo las ojeras marcadas. Qué exagerada, pensaréis. Y no os faltará razón. Pero, o yo veo cosas que no son en el espejo, como las anoréxicas, o me estáis engañando porque me queréis mucho. Pero el caso es que yo me veo unas ojeras horribles y (lo peor de todo), desde hace unos meses, también bolsas.
Uso crema de contorno de ojos desde, más o menos, los 21 años, cuando empecé a hacer prácticas de la carrera en dos sitios a la vez y pasé un verano durmiendo poco y sin parar. Mi primer contorno creo que fue de la marca Olay, me lo dio mi hermana cuando le hablé de mi preocupación. Pero, ay amiga, ojalá tuviera ahora mismo esas inocentes ojeras de dormir poco o de salir de fiesta. No, las que tengo ahora no aparecen, sino que salieron un día en su forma actual y tal cual se mantienen ahí, aunque duerma ocho horas todos los días, aunque haya dejado el alcohol duro (ahora sólo bebo cerveza de vez en cuando y, a veces, un vasito de vino), aunque ahora haga deporte y antes apenas me moviera, aunque haya cambiado los donuts por las manzanas, etcétera. Sí, estas ojeras son injustas y muy virulentas, y, por todo ello, más dolorosas. He llegado a la conclusión de que son debidas, entre otras cosas, a mi alergia. Y a que uso demasiado el ordenador, dicen que esto también puede ser. Y al estrés, teniendo en cuenta que he pasado un otoño muy estresante y en esa etapa fue cuando me empeoraron y ya nunca mejoraron. También se me pueden notar más por el hecho de ser tan blanquita (pálida enferma) de piel. O hereditarias. Lo que sea.

El caso es que debo poner, como se dice por ahí, a grandes males, grandes soluciones.
Recuerdo otra marca que he usado hasta el verano pasado: Garnier. Me ponía su roll-on de cafeína (7€, aprox.) fresquito mañana y noche, pero, y a pesar de que la sensación de frescor me resultaba agradable y me aliviaba, las ojeras seguían marcándose y oscureciéndose, imparables, inmisericordes.
Continué durante un tiempo con Garnier y su otro contorno con color. Sin embargo, al poco pensé que debía pasarme a algo más duro. Investigué en internet y me lancé a la farmacia a por el cotorno que iba a producir el milagro en mi mirada: Ureadin de Isdin (15€, aprox.). Aunque al principio quise ver un cambio en las ojeras, creo que éste se debió más a que mis aventuras con él comenzaron casi a la vez que mis vacaciones de verano en Mallorca. Ay, qué ganas de volver. Aunque me baja la tensión, el pelo se me queda hecho una mierda y no me lo puedo alisar, cuando voy a la playa, el resto de mí mejora y los resultados los aprecio cuando vuelvo a Madrid (y puedo volver a llevar el pelo sin parecer un Pelocho y cosas así).

Pero volvamos a los contornos. Usé éste hasta que se me acabó, hace más o menos un mes. O sea, que me duró de agosto a marzo, poniéndomelo todos los días, mañana y noche. Y la cosa no mejoraba.
Hace cosa de 15 días empecé con otro producto: el contorno de pepino de Yes to Cucumbers que venden en Sephora (15€). Muy refrescante y tal, pero cambios, lo que se dice cambios, no he notado. Eso sí, al poco de echármelo empieza a picarme la zona. Tendré que darle más oportunidades, en cualquier caso.

Casi el último capítulo en mi búsqueda del contorno perfecto lo protagoniza el It's Potent de Benefit. Fui a comprarme un corrector y pedí una muestra porque la dependienta me lo vendió muy bien. Me gusta mucho porque ilumina la zona y la hidrata. ¿Por qué no me lo quedo? Me han salido varios granitos en la zona. Una pena.
Por ello (y ésta sí es la última aventura, de momento), fui (¡por fin!) a un stand de Kiehl's y pedí muestras. Ya sabéis que allí te dan un montón sin ningún problema para que pruebes antes de comprar. Le conté al dependiente mi problema y me dio dos muestras para el contorno: el Midnight recovery eye (28€) para la noche y el Concentrado reductor de ojeras con vitamina C (39€) para el día. Empecé a probarlos a la vez y en una semana, aproximadamente, comencé a ver cómo el color violáceo-azulado de mis ojeras se reducía, las líneas de expresión se difuminaban ligeramente, mi piel se mostraba más hidratada (lo noto al pasarme un dedo por la ojera, qué suavidad) y, en fin, mi mirada al levantarme parecía mucho más ligera y descansada. Ni qué decir tiene que hace cuatro días me compré el contorno de vitamina C, que se puede dar tanto de día como de noche. Al mes que viene (hacerse con estos productos es, para mí, toda una inversión, por lo que tendré que ir de a pocos), me gustaría comprarme también el de noche cuando se me acaben las muestras que me dieron, porque me encanta, además del Midnight recovery concentrate (39€): un serum nocturno que repara la piel tras las agresiones producidas durante el día. Te despiertas con la piel más luminosa y sana, ¡funciona! Y, ya de paso, pediré muestras de otro contorno que tienen y del que todo el mundo habla maravillas: el de aguacate (25€), aunque para mis ojeras no creo que sea el más indicado, porque hidrata mucho, pero poco más. Si queréis ver los productos de Kiehl's, entrad en su tienda online.
¡Ay, qué vicio con los potingues! ¿Vosotras usáis contorno de ojos? ¿Cuáles recomendáis?