La ingenuidad del escritor

Publicado el 01 julio 2016 por Edvalroj
Esta entrada es un proceso catártico que tenía pendiente desde hace algún tiempo y que se hallaba, no sé por qué, en el gigantesco mar de borradores de Antro Narrativo. Hoy hablaré de mi primera experiencia contratando el servicio de corrección gramatical, ortográfica y de estilo. No es un recuerdo grato, pero este tropiezo desencadenó en una serie de investigaciones y conclusiones que espero sea de su utilidad.

Así nos ven algunos

Hace ya algunos años, la muerte de mi señor padre despertó en mí un deseo incontrolable de escribir. Sin importar la hora o el lugar abría mi portátil y tecleaba sin parar, como si quizás fuese una deuda pendiente para con él, escritor innato. 

El fruto de aquella urgencia febril es La Triada, La Casa de los Psíquicos, una pequeña obra de aficionado, de la cual estoy más que orgulloso y que incluso imprimí por medio de la plataforma Bubok para mi propio deleite.

Da gusto encontrarse con tu libro en la biblioteca de la casa ¿Qué si alguien lo ha leído?

Sin embargo, con el paso del tiempo los artistas nos volvemos cada vez más exigentes para con nuestras creaciones y pocas veces estamos satisfechos, por lo que desempolvé el librito aquel y decidí, finalmente, y como todos deberían hacer, pasarlo por manos expertas: la famosa corrección gramatical, ortográfica y de estiloEn Colombia, o al menos en mi región, no es muy conocido o popular el oficio del corrector gramatical y de estilo (Aunque hoy en día gracias a Dios ya cuento con mi asesor de cabecera), por lo que dejé todo en manos de la Internet.Hallar una empresa que cumpliese con los parámetros de bueno, bonito y barato no fue difícil y Hera Ediciones se convirtió en la primera opción. En ese momento cometí el primer pecado del escritor: me dejé llevar por el deseo de ver publicada mi novela más que por el buen juicio y la razón.Como dice el cliché, recuerdo como si fuera ayer que cobraban 1,2o euros por página. Eran 128 páginas (Sí, una obra pequeña ¿Qué esperaban?), más añadidos... 212 euros, para un aproximado, en su momento, de $484.000 pesos colombianos. Si mi esposa se enterara.

Haz caso a este bonito volante que te entregan en las oficinas

A continuación envié la obra en formato Word, el soporte del registro de propiedad, el currículo del autor y la sinopsis, con la esperanza de quien tiene la certeza de que va a alcanzar el éxito con sentarse a esperar. Menudo capullo. A partir de ese momento empezó mi martirio. El tiempo pasó burlón y el tétrico silencio por parte de la editorial me obligó a escribirles solicitando información. Tiempo después recibí alentadores mensajes de cajón: 
Hemos consultado su dossier y el trabajo avanza según lo esperado, no existen retrasos que nos hagan poder pensar que no podamos entregar su informe en plazo.
Supongo que conocen a la perfección la idiosincrasia de los escritores, porque esas escuetas respuestas fueron más que suficientes para satisfacer por un tiempo mi curiosidad.Y los días fueron transcurriendo... el plazo de entrega, como era de esperarse, no se cumplió. El desespero fue apoderándose de mi incauta alma. Una tarde cualquiera, entre el invierno y el verano, respondieron explicando que el texto se hallaba en manos del equipo de lectura. ¡Dos lectores elaborarían un informe de mi novela! ¡Vaya susto, creí que me estaban estafando! ¡Y dos lectores! ¡Nobel... ahí voy!Cuando ya lo daba todo por perdido y tras un añito y ocho mesecitos de eterno viacrucis, llegó a mi bandeja de entrada el epítome de mi fracaso: un informe de lectura y mi obra en Word con unas treinta palabras resaltadas en amarillo. ¡La obra de un escritor extremadamente novato con tan solo 30 palabras resaltadas! ¡Tras casi dos años de exhaustivo análisis y el trabajo de todo un equipo de lectura! ¡Y todas las palabras resaltadas correspondían a la errónea ubicación de mayúsculas donde no debía! ¡Eso no es una corrección de estilo, gramática ni de ortografía! ¡Devuélvanme mi dinero! 

      Omite el resto del texto o te sangrarán los ojos, por favor.

En vista de que pudo ser un error, me comuniqué con Hera Ediciones y me contestaron los siguiente:
he estado revisando el documento que le envié por si adjunté el documento erróneo. He podido ver que las indicaciones con los errores están marcados en amarillo para que usted mismo los solucione, de forma que el documento enviado es el correcto. En el informe se explica el motivo por el cual están marcados cada uno de los puntos. Igualmente se los vuelvo a enviar por si los recibió mal. El proceso que debe usted realizar es revisar la obra basándose en las indicaciones que se le dan en el informe, estas indicaciones tienen una doble funcionalidad, por una parte hacer que su obra esté corregida y por otra que usted aprenda de los errores cometidos para que en un futuro no los vuelva a comenter, de esta manera será usted aún mejor escritor.

¿Qué quieres decir, experto corrector ortográfico? ¿Que debo hacer el trabajo por el cuál pagué? ¿Cambio las mayúsculas por minúsculas y mi obra está lista para participar por el Premio Alfaguara de Novela? Por si acaso, estoy siendo sarcástico... ¿Qué del estilo y la gramática?... ¿Y la ortografía? Posteriormente me llega otro correo en el que explican que el primer texto fue un error y que este nuevo iba revisado por la mismísima directora. Y si esta directora era tan capaz como el director de Hogwarts, podía respirar tranquilo.En este documento tan solo resaltaron algunos nuevos errores como el espacio entre palabras y la falta de signos, pero la gramática, el estilo y la ortografía quedaron en veremos. Como decimos en Colombia... Esa platica se perdió.
Hoy en día, hallarme con el libro en la biblioteca de mi casa me recuerda lo precavidos que debemos ser los escritores al momento de buscar una editorial o de recibir propuestas que a primera vista pueden parecer jugosas. Entiendo que anhelamos ver a nuestro bebé crecer y convertirse en un adulto próspero y exitoso (Estoy hablando de los libros, no lo tomen literal), pero debemos ser conscientes de que escribir es tan solo el primer paso, y aunque no lo crean, quizás el más sencillo de todos. Lograr que nos publiquen y ser reconocidos en el medio es difícil, pero no quiere decir que nos dejemos llevar por el primero que toque a nuestra puerta o nos envíe un correo.Debemos investigar muy bien sobre estas agencias y editoriales. Hay páginas y blogs que pueden asesorarnos en esos escabrosos temas, habla con otros escritores, participa de foros en Facebook o en la plataforma que desees. Lo importante es no quedarnos quietos ni permitir que sigamos mordiendo esos anzuelos. Despertemos, escritores. No demostremos el hambre... Y para soportar esta entrada, adjunto un vídeo muy interesante que encontré cuando me estaba documentando. Véanlo completo, es muy llamativo. El amigo venezolano tuvo un encuentro cercano del octavo tipo con Hera Ediciones Y para terminar, aclaro dos cosas.La primera. No digo que no pasemos nuestros textos por un corrector ortográfico, gramatical y de estilo. Es un paso necesario en todo libro y quien diga lo contrario peca por confiado. Puede que para algunos, como yo en ese momento, les parezca costoso, pero es una inversión más que efectiva. Se los aseguro. Lo importante es saber elegir quién se va a hacer cargo de ese trabajo.Segundo. En ningún momento he dicho que Hera Ediciones me haya estafado. No, yo mismo me estafé por creer que todo lo que brilla es oro. Esa es la ingenuidad del escritor, de la que todos alguna vez hemos sufrido y para la que no existe medicina tradicional.