No entiendo porqué en mi casa me andan preguntando qué hago leyendo La isla del tesoro como si hubiese tenido una preocupante regresión a la literatura infantil. Ahora que intento superar mi infancia y recuperar la idea de que, una buena novela es eso, una buena novela. Aunque no sé si me atrevería con De los Apeninos a los Andes, -reconozco que tengo mis límites y ese Marco lloroso ha hecho un daño incalculable a los de mi generación-, este libro es una gran novela de aventuras, lo mires por dónde lo mires. Y no han pasado para nada los casi 150 años que lleva dando guerra tras haber creado todo un tipo de literatura maravillosa, la de tesoros y piratas.
Hasta, ligeramente o muy deformada, ha parido la bastante notable Black Sails
S
iempre he tenido alma de niño.