Su cara lo hace distinto y él solo quiere ser uno más. Camina siempre mirando al suelo, la cabeza gacha y el flequillo tratando en vano de esconder su rostro, pero, aun así, es objeto de miradas furtivas, susurros ahogados y codazos de asombro. August sale poco, su vida transcurre entre las acogedoras paredes de su casa, entre la compañía de su familia, su perra Daisy y las incleíbles historias de La guerra de las galaxias.Este año todo va a cambiar, porque este año va a ir, por primera vez, a la escuela. Allí aprenderá la lección más importante de su vida, la que no se enseña en las aulas ni en los libros de texto: crecer en la adversidad, aceptarse tal como es, sonreír a los días grises y saber que, al final, siempre encontrará una mano amiga.·Resumen·August es un chico normal… a su manera. Tiene comportamientos de niño de diez años, sí, pero su cara es distinta. Deforme. Nunca ha ido al colegio: hasta que este año sus padres le inscriben en uno, y ahí es donde comienza su verdadera vida. Conocerá amigos (y algún que otro enemigo) y descubrirá cosas de sí mismo y del resto del mundo que nunca hubiera imaginado.
·Mi opinión·No he querido dar muchos detalles en el resumen (os habréis dado cuenta) porque en realidad este libro necesita ser leído sin saber nada o casi nada de él anteriormente. Tened en cuenta que yo ya iba con la idea de que La lección de August iba a ser una pasada por el mero hecho de su sello; Memorias de un amigo imaginario, también de Nube de tinta, me había gustado mucho, y se comentaba que eran por el estilo -dentro de lo que cabe-. Bien, comencemos. Creo que los personajes de este libro son el punto fuerte. Auggie (August) es un verdadero amor; imaginad todo lo mal que lo debe de pasar un niño cuando todos le miran como si fuera un monstruo. Aun así, él sigue creyendo en que es normal, y es tan mono que lo adopto, en serio. El resto del elenco no se queda atrás; todas las reacciones, tanto de la hermana como de los amigos/as de August, están justificadas. Brillan por su realismo, son maravillosos, sí, pero si tengo que decantarme por uno de ellos, me quedo con Via. ¿Por qué? Porque no puedo menos que entender sus dudas, sus miedos, sus aciertos. Era un amor.
Qué deciros de la trama… la trama, ¡ays, esa idea! Me encantan las novelas en las que aparecen críos, y más cuando la historia en cuestión es de algún tipo de no aceptación. Me vuelven “churúa” (no, no sé si esta palabra existe xDD). Y así es como La lección de August terminó de encandilarme. Porque es un grito a la igualdad, porque Auggie sufre pero aguanta y nosotros sufrimos casi sin darnos cuenta con él. Porque me es imposible imaginar del todo qué sentiría yo si un pariente fuera como August, lo mal que lo pasaría cada vez que se metieran con él. Porque sé que yo miraría al niño si pasara a mi lado. Es por todo esto y por muchas más cosas que este libro apareció en la lista de mejores lecturas del año pasado. Sinceramente, creo que nadie debería dejar pasar un libro como este, que ayuda, que deja pensar y que es perfecto de principio a fin. No creo que haga falta decir más, ¿no? Por si acaso, os diré que el final ha pasado el “filtro Sasy” (para los más nuevos: el 96% de los finales no me gustan) con mucho y me dejó con una sonrisa de lo más boba en la cara que todavía me dura cuando lo recuerdo.
Agradecimientos a Nube de tinta por el envío.