Sinopsis:
TUS SECRETOS ESTÁN A SALVO CON LA LIBRERA
Soy Daphne Wood, la librera de Castle Combe. Mi vida era apacible hasta que el autor superventas Jill Holland se mudó al pueblo. Compró la casa que está al lado de la mía, la de la difunta Bettie, y se convirtió en mi nuevo vecino. Las chicas del club de lectura envidiaron mi suerte. Yo también pensé que era afortunada, hasta que empecé a ver cosas de lo más inquietantes. Ellas no conocían a Jill Holland como yo.
Parecer una loca o una chismosa no le convenía a mi librería, así que, después de liarla un poco, decidí hacer de tripas corazón y silenciar lo que había visto, tal y como me aconsejaba Liam, mi marido.
Sin embargo, todo estalló cuando Rose, mi mejor amiga, se esfumó de la faz de la Tierra. Su madre me dijo que estaba de viaje, pero, una vez más, solo yo, la librera de Castle Combe con un acceso casi ilimitado al interior de la casa del escritor, sabía la verdad. Y, tratándose de mi amiga, no iba a quedarme de brazos cruzados.
La librera, de Lorena Franco, ha sido una lectura con la que al inicio de la lectura no conseguía conectar, pero que, sin darme cuenta, acabó enganchándome más de lo que esperaba.
Al principio reconozco que Daphne, la protagonista, me sacaba un poco de quicio con ese punto de cotilla que lo observa todo desde su ventana (sobre todo a su nuevo vecino, el exitoso escritor Jill Holland) y saca conclusiones quizá demasiado rápido. Aun así, esa misma curiosidad suya es la que va metiéndote en la historia, en una especie de espiral donde empiezas a dudar de todo: de lo que ve, de lo que piensa… y hasta de su propia cordura.
La novela está construida en dos partes que se complementan muy bien, con ese juego de perspectivas como si fuera un espejo (primero la de la librera y luego la del escritor) que hace que lo que tenías más o menos claro deje de serlo. Ahí es donde la historia gana te obliga a replantearte todo y mantiene la intriga hasta el final. Tiene bastantes giros —algunos más previsibles, otros no tanto— y aunque en algún momento piensas que hay cositas cogidas un poco con pinzas, lo cierto es que consiguen que no te aburras en ningún momento.
La prosa, si ya has leído a esta autora, sabrás que es sencilla y el ritmo muy ágil, lo que hace que se lea (o en mi caso, se escuche) muy fácilmente. Y aquí tengo que decir que el formato audiolibro le sienta especialmente bien: las voces de los narradores hacen una gran trabajo y consiguen meterte de lleno en la historia, probablemente más que en papel.
No es una novela que vaya a recordar en el tiempo, pero sí funciona muy bien como thriller de entretenimiento, con ese toque de domestic noir, cierta inquietud psicológica que engancha y un buen ritmo narrativo. En resumen, una historia ligera, efectiva y perfecta para cuando te apetece algo que te atrape sin complicarte demasiado.
Te conoceré por el libro con el que sales por la puerta de mi librería. Por los estantes en los que te detienes. Por cómo tus dedos se deslizan por los lomos y te decantas por un ejemplar u otro o por ninguno.
La oscuridad, tarde o temprano, termina engulléndonos a todos. Y es un abismo del que no nos saca ni el recuerdo de las personas que nos han amado.
La amabilidad (y la discreción) cuando trabajas cara al público, es lo más importante.