La locura de Shutter Island

Publicado el 07 mayo 2010 por Protestantes @periodistadigit

JOSÉ DE SEGOVIA

La nueva película de Scorsese te atrapa desde el primer momento –la niebla, el barco, la sirena, la música–, la tensión del mundo febril y enigmático de Shutter Island te engancha como una retorcida tela de araña. Esta isla infernal nos lleva a los registros religiosos habituales de este director italo-americano, que estudió teología en el seminario de la catedral de Nueva York. Enviados, sacrificio, redención, culpa, expiación, inmolación, aquí está el católico Scorsese en estado puro.

En la bahía de Boston hay una isla escarpada, en la que antaño se construyó una fortaleza, convertida en los años cincuenta en un penal psiquiátrico de máxima seguridad. Es imposible que un demente criminal pueda burlar la vigilancia, sobrevivir en los acantilados y llegar a la lejana costa a nado sin morir de frío. En el ferry que lleva a Shutter Island han embarcado sin embargo dos agente federales (Leonardo di Caprio y Mark Ruffalo), para investigar la imposible fuga de una psicópata (Emily Mortimer), una joven viuda que asesinó a sus tres hijos.

Las primeras imágenes de la isla maldita y el inquietante director del hospital (Ben Kingsley), son todo un homenaje al cine de serie B, que ha fascinado al director desde que era niño. Los géneros se mezclan en esta historia de policías, conspiraciones y terror. Doctores sospechosos, noches tormentosas, escaleras de caracol, la trama es todo un parque temático de referencias al cine negro, el misterio gótico y el terror psicótico que produjo la RKO en los años cuarenta y cincuenta.

Pueden leer aquí el artículo completo de este periodista y escritor de fe protestante, titulado La locura de Shutter Island