Ayer al recogerlos, camino de casa ya contaba excitado que le llegaba el turno de ser el encargado de clase. Lo que supone que él pasa lista a sus compañeros, cuida un poco del orden del aula, y es una especie de ayudante de la Seño. Y además se convierte por un día en el guardián, el responsable, y cuidador de la mascota de la clase, la Luna Lunera, que se vuelve con nosotros a casa, hasta mañana que tiene que devolverla.
Pero la Luna del cole es más que un peluche. Para Luke es una mascota, para la Seño puede que sea una herramienta. Para mí es un símbolo.
¡Que la Fuerza os acompañe!
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