El título parece extraño y para muchos hasta sea una malapalabra, pero de otra manera no nos entendería la gente.
Ninguna iniciativa tendría mayor alcance y efectividad si la clase política, las organizaciones no gubernamentales y la población entera no muestran interés en saber qué pasa con el agua que utiliza en sus labores cotidianas.
El deterioro de las plantas de procesamiento de aguas negras y la insuficiencia operativa de las pocas que funcionan en la capital, es una verdadera “bomba de tiempo”.