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Además de recorrer los predios mencionados, la cámara de Martín Oesterheld (nieto del mismísimo autor de El eternauta) contrasta los esqueletos de modernas torres en construcción con los clásicos monoblocks de Villa Lugano, con las viviendas precarias ¿del asentamiento Rodrigo Bueno? Entre los personajes que transitan estas escenografías (los albañiles empleados en las obras y los habitantes de las villas), cobran especial protagonismo dos inmigrantes de origen ruso que resignifican la identidad de nuestra ciudad y que dan cuenta de ciertos fenómenos de globalización/marginación presentes en las grandes metrópolis del mundo occidental.
A Oesterheld le interesa una Buenos Aires distinta de la que Sebastián Martínez filmó en Centro. La “multitud” anunciada en el título aparece de manera metonímica: sólo algunos referentes la definen en el presente y recuerdan su historia. Los espectadores que también vimos Errantes no podemos dejar de relacionarla con la realidad de los habitantes de La Lechería.
Los interesados en asomarse a una Buenos Aires por momentos fantasmagórica también encontrarán en este documental una invitación a recordar al Eternauta y a su co-creador. Hay tiempo para darse el (nostálgico) gusto, pues el 28 de febrero los administradores de nuestra cartelera porteña extenderán el circuito de exhibición al Centro Cultural San Martín.