La noche de los niños. Toni Morrison

Por Mientrasleo @MientrasleoS

    "No es culpa mía. A mi no pueden acusarme. Yo no hice nada y no tengo ni idea de cómo pasó. Una hora después de que me la sacaran de entre las piernas ya me había dado cuenta de que había un problema. Un problema grave. Era tan negra que me asustó. Un negro del color de la medianoche"
     Una de las cosas que me gustan de seguirle la pista a un escritor es ver su capacidad de reinventarse, tanto en las formas, como en los temas. Quizás por eso, cuando alguien me gusta, sigo hasta agotar su obra, aunque lo haga con calma. Hoy traigo a mi estantería virtual, La noche de los niños.
     Conocemos a Bride. Ella es negra, es su primer pecado. El color de su piel proviene seguramente de algún antepasado remoto, pero eso a su madre no le vale, y tampoco a su padre que se aleja acusando a su madre de infidelidad. Y así crece entre el rechazo y la falta de cariño, una época en la que usaba su verdadero nombre, Lula Ann. Hoy es una reina de la belleza que siempre viste de blanco, quizás en un intento de borrar la mancha de la culpa por un testimonio dado de niña. Tiene una pareja, Booker, una persona marcada también por su pasado, que decide abandonarla llevando a Bride a viajar en su busca y conociendo así a Rain.
     Hoy voy a comenzar la reseña hablando de Carlos Mayor, quien ha recibido esta semana pasada el XII Premio de Traducción Esther Benítez por su trabajo en este libro, y es que, por mucho que se repita, nunca está de más hablar del magnífico trabajo que realizan los traductores. Si un buen escritor da con un mal traductor, nos quedamos sin libro y aún así sus nombres son apenas conocidos por la mayor parte de los lectores.
     Es curioso como se reflexiona de los libros leídos pasado el tiempo. Recuerdo no haberme dado cuenta durante la lectura, cuánto tenía de terrible cuento de hadas que la protagonista se hiciera llamar "novia" y a su madre le dijera "Sweetness". Quizás ya debí de intuir ahí que Morrison iba a tener mucho de fábula y de magia en algún momento, pese a lo aterrador de la lectura en muchas de sus partes.
Bride es el más claro ejemplo de la metamorfosis fallida. Ha pasado de ser una niña deseosa por ser aceptada, y que parece que empieza a serlo cuando testifica destrozando la vida de otra, de ahí esa culpa que arrastra, a una gran mujer admirada por todos que resalta el color de su piel para que a nadie le pase desapercibida su negrura. Y sin embargo, su interior frágil sigue ahí, como intuimos rápidamente cuando vemos su reacción al abandono. Y se confirma en ese momento de realismo casi mágico en el que Bride se ve volviendo a ser Lula Anne. Una parte de la novela tan cargada de significados, que uno se pregunta cómo es posible llegar a expresarlo tan bien como lo hace Morrison. Bride arrastra cicatrices del pasado, y es un personaje que me ha apenado profundamente, sobre todo por la soledad que parecía destilar. Y pese a todo, el mensaje está ahí, la reconversión,la metamorfosis...
     He convertido, creo y casi sin darme cuenta, esta reseña en un monográfico de uno solo de los personajes, como si fuera la única voz del libro y no es así. La madre, Brooke, Rain, incluso Queen... hay personajes muy importantes en esta historia, todos con sus historias y sus uniones, todos ellos llenos de cicatrices y en una gran parte cicatrices que vienen de su infancia. Morrison no escribe, aunque luego haya pensado en cuentos, historias para niños, si acaso deja ver sus pesadillas. Pero también enseña que hay un mañana y quizás por eso encontramos pequeños momentos de ligereza en la trama.

     La noche de los niños es una novela corta llena de pasajes inolvidables y momentos demoledores. Y Toni Morrison evita los sentimentalismos, consiguiendo así una historia efectiva que se lee del tirón pero permanece durante tiempo en el interior del lector.
     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?
     Gracias.